Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

Yosterfornia y el 99,7260%

December 19th, 2012
"El hombre que viaja es un hombre que no le teme a los aviones... o que usa otros medios de transporte". Yosterkote

"El hombre que viaja es un hombre que no le teme a los aviones, o que usa otros medios de transporte". Yosterkote

Si escribo en el blog tres veces al año es porque quiero que cada entrada sea lo más trascendental posible. Si celebráramos nuestro cumpleaños una vez a la semana dejaría de ser especial, si mantuviéramos relaciones sexuales todos los días dejaría de emocionarnos. Vale, no. Escribo tres veces al año porque me da flojera, y quiero tarta todos los viernes del año y una rubia desnuda que viva en mi cama el resto de la semana, ya sabéis, para bajar la tarta. Pero la vida es dura: cumplo años sólo los 28 de abril, el mejor blog de la historia actualiza de ciento al viento y respecto a lo de follar… Comprenderéis que engañar y secuestrar a una erasmus sueca lleva mucho trabajo, y que el basurero se daría cuenta si no me deshiciera de los miembros en varias remesas, por lo que tengo que gestionar mi vida sexual como puedo.

En esta ocasión quiero hablar de algo que ha asaltado mi mente en los últimos días, y que precisamente está muy relacionado con los cumpleaños. Piensa, apasionado fan, que un año tiene 365 días. Y un cumpleaños ocurre exactamente una vez al año. Por lo tanto, existe una probabilidad de 1 entre 365 (esto es: un 0,2740%) de que un día al azar sea tu cumpleaños. Piensa igualmente que vas a morir algún día, digamos al azar. Por lo tanto la probabilidad de que mueras el día de tu cumpleaños es precisamente esa: 0,2740%. Si lo piensas detenidamente, es escalofriante. Pero más escalofriante resulta pensar lo siguiente, y es que, si la probabilidad de morir el día de tu cumpleaños es esa, la de morir un día que no sea tu cumpleaños es exactamente todo el pastel restante: el 99,7260%.

Ahora, lector, piensa en este dato, y piensa en el día de hoy. Lógica aplastante: si hoy no es tu cumpleaños la probabilidad de que la palmes es del 99,7260%. Acojona. Vamos: que es más fácil que yo apruebe el examen de mañana que que tú vuelvas a ver amanecer, y eso que yo estoy perdiendo el tiempo escribiendo esta parida en lugar de perderlo estudiando. ¿No te impresiona? Piensa que es más fácil que el Real Madrid gane la Liga este año que que vuelvas a desayunar una vez más. Ahora sí que te ves jodido.

Y ahora piensa en toda tu vida. A día de hoy, a mis veinte años y pico he sobrevivido a 7540 días, 20 de los cuales eran relativamente seguros por ser mi cumpleaños. En otras palabras: he burlado a la muerte 7520 veces, todos los días, como para que luego digan que hacerlo sin gomita resulta riesgoso. Haz tú ahora el cálculo, y siéntete un héroe por ser más indestructible que Superman borracho de adamantio. Y luego piensa que hoy mismo, muy probablemente, sea el último día de tu vida.

Es por eso que hay que hacer que cada día cuente. No estoy diciendo que haya que vivir la vida al límite como si no hubiera mañana, porque si siguiendo los consejos de este blog haces alguna locura como hacer puenting sin cuerda, o volver a votar al Partido Popular, entonces te aseguro que de cajón estás mandándolo todo a tomar por culo. Lo que te estoy diciendo es que procures con todas tus fuerzas hacer que cada día cuente, bien sea descubriendo la penicilina, aprendiendo karate, jugando al WoW (si eso verdaderamente te hace feliz) o participando en un concurso de comer perritos calientes (mis arterias y yo sabemos que algún día tendré que hacerlo).

Y por eso el curso que viene Yosterkote se muda y salta el charco. Porque quiere dedicarse al mundo del cine, y cada día que le quede de vida va a luchar por lograrlo. Y como buen luchador, espera, como poco, aprender de todo en Long Beach, California, a un suspiro de Los Ángeles. ¿Por qué lo cuento? Porque al igual que yo ahora estoy más perdido que un pulpo en un garaje con todo el tema de la movilidad no europea de mi universidad, las convalidaciones, y lo que me queda, algún día otro Yosterkote de la vida podría encontrarse en una tesitura similar. Yo seré su guía, en esta nueva categoría, Yosterfornia; y a los que no les interese, aún tendrán mis increíbles entradas de carácter general (sí: chistes verdes y básicamente eso). Prometo un mínimo de dos al año, IVA incluído. Y en el peor de los casos, lo que sea que cuente en esta nueva categoría no puede ser mucho peor que el resto de basura que vengo publicando hasta la fecha, así que si me habéis leído hasta aquí, os garantizo que sólo puede mejorar. Sabéis que no miento.  Un abrazo a todos los españolitos que ahora sienten que están a punto de morir y que quieren hacer cosas útiles con sus vidas.

“Esta foto es una mierda”

August 31st, 2012

Lo más triste de hacer cualquier cosa en este mundo es hacerla a medias. No tiene el mismo prestigio alguien que dice que folla mucho que alguien que dice que medio folla. Incluso para lo malo, es mucho mejor hacerlo rotundamente que medio hacerlo. Tomemos como ejemplo algunas de las conversaciones que he podido escuchar en el autobús:

A- ¿Sabes? El otro día maté a mi hija con una motosierra.

B- (sorprendido) Wow, eres un tío duro, Mike.

Como vemos, B ha quedado sorprendido. Acojonado, sí, pero sorprendido. Como decía mi tío: “Si un descuartizador con motosierra no te impone respeto, es que has visto demasiado porno. Y ver demasiado porno es malo, no por que sea pecado, sino porque acabas con el ordenador lleno de callos y la mano cubierta de virus.” Mi tío es un tío particular (e imaginario). Ahora contemplemos otro caso:

A- ¿Sabes? El otro día le pegué una paliza a mi hija.

B- Mike, eres un mierdas.

Como vemos, Mike, además de maltratador, es un mierdas. ¿A qué viene todo esto? A que llevo medio año sin escribir una maldita entrada, lo que me convierte en un medio-bloguero, o lo que es lo mismo: un mierdas elevado al cubo, sólo más respetable que el mierdas que maltrata a su hija, y superado, de cerca, por el que queda segundo en unas olimpiadas. Y esta entrada la iba a comenzar diciendo que soy un aficionado a la fotografía, o lo que es lo mismo: un medio-fotógrafo.

Me encuentro por lo tanto ante una difícil erección elección. Si reconozco que soy un medio-fotógrafo, eso me convierte nuevamente en un mierdas. Y ser un mierdas por dos motivos diferentes te convierte en un auténtico mierdas. ¿Qué es más denigrante: ser un medio-mierdas como medio-bloguero, o ser un mierdas completo como medio-bloguero-medio-fotógrafo?

Y lo cierto es que, fiel a mi compromiso de dejar las cosas a la mitad, puestos a ser un mierdas, prefiero ser un medio-mierdas. Por lo tanto no diré que soy un aficionado a la fotografía, sino que soy un maestro apasionado de ésta, aunque sea mentira.

Y todo esto viene a raíz de una de las frustraciones que vive todo medio-fotógrafo alguna vez en su vida. Nos ponemos en situación: ves una escena digna de ser congelada en el tiempo, de ser abstraída de la temporalidad de todo lo que es universal y perenne, de ser por lo tanto deificada, destacando ese único momento y lugar por encima de cualquier otro momento y lugar que pueda haber o haya habido en la historia de esta nuestra existencia. Vamos, que ves algo guay y quieres hacerle una foto. Te agachas. Compruebas la luminosidad, la composición, que se ajusta a la regla de los tercios y que sin embargo las líneas oblícuas le otorgan a la foto movimiento, tensiones entre sus distintos puntos, que luchan contra la estaticidad de las líneas horizontales. Los brillos, la calidez de los rojos y el frío que transmiten los azules… Todo se alía en perfecta armonía. Pegas tu ojo al visor, aprietas y la foto está hecha. Esa misma foto es única. Como diría un buen amigo, (este no es imaginario, lo juro), esa foto será la única foto idéntica a sí misma que exista en este universo. Solo que él se lo dice a las tías al oído, y por ello según mis estimaciones dentro de cinco años habrá acumulado 27 demandas por paternidad y toneladas y toneladas de basura en su casa por culpa de un síndrome de diógenes prematuro.

El caso, que crees haber hecho la foto de tu vida, porque tiene ese yo-qué-sé-que-qué-sé-yo, algo extraño y enigmático que no sabes qué es pero que hace que te encanta. Y no, no es un pezón. Y oh, qué contrariedad. Resulta que cuando vas a ver la foto, la decepción inunda tus pensamientos. Nada ha salido como lo habías planeado, nada. Es evidente. Lo único que puedes pensar es: “esta foto es una mierda“.

Y sí, he aquí el resultado:

Incuestionable. Una auténtica y genuina MIERDA. Un truñaco, vamos.

Lo más interesante de todo esto es que esa sesión de fotos puede haber significado mi salida de la miseria, y os explicaré por qué: esa foto, obviamente, no fue la única que hice. Si estáis interesados, podéis efectuar un ingreso en mi cuenta bancaria por la modesta cantidad de 5 euros, y a cambio os mandaré por privado la que sí es, de verdad, una fotaza impresionante, que he titulado “Esta foto es la polla“. También acepto fotos de pechos femeninos como forma de pago. Feliz fin del verano, cerdillos.

Darle una patada al diccionario (Yoster se vuelve minimalista)

February 11th, 2012

En un mundo, yeno de abujeros negros y hácido en los purés de los niños, Llostercote decidió trahicionarse a si mismo, y darle… Patatas al diccionario.

Post Más Absurdo Del Mundo. On Fire.