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Tinnitus Sanctus (Edguy 2008): Y la historia sigue igual

Monday, November 17th, 2008

Edguy, el grupo powermetalero alemán más peculiar de la actualidad, ha sacado el 14 de noviembre su octavo álbum: Tinnitus Sanctus. He aquí mi modesto análisis

Carátula

Creo que Tobias Sammet tiene mucho mérito al ser capaz de emitir nuevo material con tanta frecuencia como lo está haciendo últimamente:

3 LPs y otros tantos EPs con su grupo, más los singles Lost In Space I y II y el disco The Scarecrow, con su proyecto Avantasia, hacen que uno pueda pensar que la banda pronto se quedará sin nuevas ideas que ofrecer. Sin embargo, la mayoría de sus fans (y a este paso admiradores), preferimos deleitarnos con lo que lanza, antes que preocuparnos por los cada vez más evidentes trazos de Hard Rock que impregnan sus nuevos lanzamientos.

Ya se notaba en el Rocket Ride (2006), y se confirmó con The Scarecrow, este mismo año; al convocar a su nueva “ópera metal” a la plantilla más hardrockera de la historia de Avantasia. Son muchos los que no apoyan al cien por cien estos cambios, pero yo soy de los que creen que esta mezcla entre power metal y hard rock puede llegar a convertirles, algún día, en los referentes de todo un nuevo género de música.

¿Estamos hablando de algo llamado “Power Rock”? No lo sé, pero es cuestión de tiempo descubrirlo. Lo que a estas alturas no se puede negar, es que Edguy sí es un grupo especial: todas sus canciones tienen, en mayor o menor medida, ese estilo que les caracteriza; personal e intransferible, que sirve como huella dactilar para  todo lo que hacen. Ningún gran grupo ha llegado a serlo sin esta magia (destaco el ejemplo de Queen, por ejemplo), y es, en cualquier caso, un buen indicio.

Por lo menos a uno le queda la tranquilidad de saber que todo lo que hace Tobias Sammet (y lamento que parezca que el grupo está únicamente formado por él, pero a veces así lo parece), es algo auténtico, dictado desde su interior y ajeno a todas las modas. O al menos es eso lo que nos hace sentir.

El disco se abre con unos acordes que efectivamente, nada recuerdan en un principio al espíritu power. Sin embargo, la distorsión de las guitarras marca su presencia, y dará paso a la voz de Tobias, posiblemente en su mejor momento, y luego a un estribillo épico pero fácil de digerir. Me refiero a Ministry of Saints. Teclados, ritmos rockeros y la voz de Tobi se van dando lugar a lo largo del primer single del disco, que perfectamente puede llegar a convertirse en un himno de la banda. Sólo el tiempo lo dirá.

Tras esta declaración de intenciones, nos llega Sex Fire Religion: un corte más hardrockero con un estribillo, a pleno pulmón, da una canción digna de corear a viva voz en cualquier concierto. Seguidamente, The Pride of Creation. Muy en la línea del disco, pero recuperando algo de la grandeza del power metal, puede recordar a canciones de The Scarecrow, como Another Angel Down. El solo no tiene desperdicio.

Con las siguientes canciones, Nine Lives y Wake Up Dreamin Black, nos adentramos de lleno en el disco. La primera es buena, aunque no aporta nada especial al resto del disco: más mezcla de power metal y hard rock en un sonido un poco más lento y apocalíptico, y Tobias dándolo todo. Para Wake Up Dreaming Back se reserva otra canción con, nuevamente, un estribillo made in Edguy, que la salva de caer en la mediocridad.

Con la sexta canción, Dragonfly; demuestra por qué Tinnitus Sanctus, para muchos, es uno de los mejores trabajos del grupo. Una canción muy madura, que es rematada con el perfecto estribillo que se merece, da un aire grandioso a la tercera canción de este LP en pasar a ser un potencial clásico para los fans.

Después nos llega Thorn without a rose. Que Tobias puede escribir baladas como churros y que resulten ser geniales, no es ninguna sorpresa. Por eso no debería sorprendernos encontrar una balada de tanto calibre en este disco. Entra a la primera, así que no tiene pérdida. Tras estas dos canciones el disco vuelve a perder algo de fuelle con 9-2-9, que, sin embargo, vale para volver a ponernos a tono y, una vez más, una canción salvada por el estribillo.

La décima canción, Speedhoven, es la más larga (7:42) de un disco en el que el resto de canciones, para bien o para mal, no llegan a los seis minutos. De aquí que se nos anticipe que ésta va a ser otra canción importante. El principio: el más powermetalero de todos, recuerda un poco a los últimos trabajos de Blind Guardian. Esto acaba en seguida, recuperando al momento el sonido que Edguy nos ha venido vendiendo desde el Rocket Ride (2006), y dos cambios de ritmo a lo largo del tema. En definitiva, tal vez no la mejor canción, pero sí necesaria.

Y para ir culminando, se nos presenta la más rockera: Dead or rock. Para gustos, colores. Finalmente la canción-coña de Edguy: Aren’t you a little pervert too? Los que conozcan a Edguy estarán acostumbrados, pero yo creo que no hay necesidad de incluir alguna canción innecesaria. Aunque tiene un corte humorístico y de buen rollo, me parece que hacer este tipo de sandeces le quita credibilidad al grupo. Ningún disco puede llegar a ser legendario (hablo de The Number of the Beast, Master of Puppets, Holy Diver, Painkiller…) con una canión así, y me parece muy poco aspirar por parte de estos alemanes. Así que, si te gusta, me alegro. Si no, supongo que ya somos dos.

En definitiva: un trabajo en el que hay de todo: muy buenas canciones, como Ministry of Saints, The Pride Of Creation, Dragonfly y Thorn Without a Rose; canciones simplemente buenas (Sex Fire Religion, Wake Up Dreaming Black, Speedhoven, Dead or Rock) y alguna más, lógico, que pasarán sin pena ni gloria por nuestros equipos. En general doce canciones en las que Tobi no se toma un respiro (llegando a echar en falta un descenso del volumen de las voces para resaltar los instrumentos que también se tocan en este disco. Doce canciones que ganan con cada estribillo, y que parecen pensadas para corear en algún recital… Lo que será posible el 15, 16,17 y 18 de enero en Granada, Madrid, Barakaldo y Barcelona, respectivamente. Tinnitus Sanctus no deja de ser, desde mi punto de vista, la culminación del Rocket Ride que a tantos fans dejó desconcertados, esta vez sí, perfectamente consolidado con su estilo tan especial. En resumen: al que le hubiera desagradado Rocket Ride, probablemente se quede a medias con Tinnitus Sanctus. Si no, felicidades, puesto que podrás disfrutar uno de los trabajos más maduros de Edguy.

Un saludo, y el deseo de que os guste!!

YOSTERKOTE