Somewhere in Time (Iron Maiden, 1986)
Tuesday, August 4th, 20091986: Iron Maiden, tras su gira más importante hasta entonces (World Slavery Tour, 1985), publica el Somewhere in Time.
Todo gran grupo alcanza la cúspide de su carrera musical en algún momento. En el caso de Iron Maiden, uno de los grupos por antonomasia de la escena del Heavy Metal clásico y en todos los aspectos mi favorito (que empieza a ser un tema recurrente en mi blog), llegó a finales de los ochenta, coincidiendo con la entrada de sintetizadores en Seventh Son of a Seventh Son (1988), disco cumbre del grupo para muchos aficionados incluyendo al mismísimo Steve Harris, compositor principal y alma de la banda; y nuestro Somewhere in Time (1986): dos años gloriosos.
¿Por qué Somewhere in Time? Podría hablar de The Number of the Beast (1982), de Fear of the Dark (1992), algunos más actuales como Brave New World o A Matter of Life and Death (2000 y 2006 respectivamente)… Pero no. Elijo Somewhere in Time porque, al igual que Piece of Mind (1983), cuya crítica podéis leer aquí, es un gran disco que a menudo queda olvidado cuando entran en la ecuación discos clásicos como The Number of the Beast, o en nuestro caso Seventh Son of a Seventh Son.
Podría enrollarme con una parrafada inmensa de algunos de los atributos de este disco: es redondo, y brillante si lo compras en CD, o negro y grande si lo compras en vinilo pero preferiría destacar sólo un par de cualidades antes de pasar a un análisis canción por canción.
Futurista: sólo observar el diseño de la portada nos augura el gran material que hay en su interior, y el estilo que las canciones destilan: un Eddie biónico para canciones con títulos como “Atrapado en algún lugar del tiempo”, “Extraño en una extraña tierra” o ”Deja-vu”. La portada está también llena de pequeños detalles: nombres de locales donde los Maiden tocaban, referencias a otros discos y canciones como las pirámides de Powerslave o el Aces High Bar… Mirarla resulta toda una aventura.
Eléctrico: el nuevo estilo viene marcado por el uso de sintetizadores en las guitarras (primera vez en la historia del grupo), lo que le valió muchas críticas allá en su lanzamiento.
Rápido: canciones como “The Loneliness of a Long Distance Runner” o “Deja-vu” no dan tregua, y se echan en falta medios tiempos y canciones más relajadas del estilo de Children of the Damned, Revelations o Infinite Dreams.
Brillante: un buen disco , con buenos músicos y una producción estupenda hace que quieras escucharlo una y otra vez.
Ahora sí, comencemos:
Y la primera canción es Caught Somewhere in Time, que da nombre al disco. Un riff agudo a través del cual el bajo se abre paso. Un precioso corte que por su sonido podría haber sido instrumental, que poco tiene que ver con lo anterior de Iron Maiden. Supone una novedad, por tanto, y resulta vanguardista (y en la actualidad no deja de serlo, a pesar de ese aire ‘retro’ que transpiran los temas antiguos de cualquier grupo como Maiden).
La siguiente, Wasted Years, es un indiscutible en la lista de clásicos entre la discografía de Iron Maiden. Puede que esté sobrevalorada, pero se entiende que sea un Must en sus conciertos por la letra del estribillo:
“Así que entiéndelo
no desperdicies tu tiempo buscando siempre
esos años desperdiciados
da la cara, aguanta
y date cuenta de que estás viviendo en los años dorados”
Una letra que todavía hoy (y aún más con el paso de los años) cobra un significado especial, que invita a los seguidores del grupo a mirar al glorioso presente. No lanzan discos de estudio cada dos años, no son el puntal de la nueva ola de Heavy Metal ni siguen igual de jóvenes que antes, pero pueden dar giras mundiales de más de un año de duración y tocar en dos grandes ciudades con dos días de diferencia. Están en sus años dorados, probablemente.
La tercera es Sea of Madness, la mayor pena del Somewhere in Time. Y es la mayor pena porque es una de las más olvidadas, de las más infravaloradas. Una vez más una voz y un coro espectaculares. Sin embargo lo mejor es el bajo. Steve Harris da un golpe de autoridad en esta canción demostrando que no sólo escribe grandes canciones para todo un grupo, sino que también las interpreta en una aportación de Smith. La línea de bajo es una de las más cautivadoras que he escuchado, ideal para adentrase en ese Mar de la Locura… El mar de Iron Maiden.
Heaven Can Wait es el segundo Must del album. En los directos, aprovechan para subir al escenario a algunos fans escogidos por sorteo para cantar con ellos en el estribillo.
A continuación un The Loneliness of a Long Distance Runner. Está en la línea de Caught Somewhere in Time, y el ritmo de batería podría asemejarse más a un ritmo de thrash metal que a uno de NWOBHM. La traducción es un “La soledad de un corredor de larga distancia“. He probado a hacer footing con ella, y es bastante adecuada, al igual que otras como Afraid to Shoot Dtrangers o Be Quick or Be Dead.
Stranger in a Strange Land vuelve a estar compuesta por Smith, y vuelve a una temática de viajes en el tiempo, y otro bajo que se despega de toda la música conocida. Una canción con encanto propio, ya que el bajo se alterna con riffs de guitarra hard rockera y sintetizadores por todas partes. Como curiosidad, en una parte de la canción habla de “No Brave New World“. Brave New World es, precisamente, disco de Iron Maiden del año 2000 en honor a la célebre antiutopía de Aldous Huxley ‘Un Mundo Feliz’. De hecho, en mi opinión, Brave New World sería el más parecido a Somewhere in Time de entre los discos posteriores.
Y Deja Vu, una canción que vuelve a destacar por sus sintetizadores, por sus guitarras agudas y melódicas pero guiadas por la rítmica batería. No es una gran pieza, pero cumple a la perfección con el estereotipo de canción rápida, más que suficiente para ponerse las pilas… Y más.
Para acabar, Alexander The Great, la más larga del CD, la llamada a ser obra maestra, que repite fórmula de Rime of the Ancient Mariner en cuanto a planteamiento: buenos riffs y el relato emocionante (pero breve) de la vida de Alejandro Magno.
Puede que no sea el mejor, pero sí uno de los más destacables, al menos por originalidad, y por marcar un cambio de rumbo en la trayectoria de uno de los grupos más conocidos de la historia del Rock.
He citado dos canciones en concreto que tienen un sonido de bajo magnífico (magnífico incluso para ser Iron Maiden, me refiero) y no es casualidad. La producción del álbum es muy buena, y se nota en el resultado final. Un motivo más para comprarlo original en lugar de descargarlo en una calidad de MP3 que puede dejar mucho que desear…
Sin más, me despido. No tardaré mucho en regresar con otro post de Iron Maiden o, tal vez, cualquier otra chorradilla que se pase por mi cabeza.


