Ciudad Paraíso: Inefable.
Sunday, June 12th, 2011Bienvenidos a la ciudad Paraíso. Un nombre ostentoso para una ciudad, si somos sinceros. Es decir: es posible que la ostentosidad sea algo ligado al paraíso, ¿de qué te sirve estar en un lugar paradisíaco si no puedes fardar de ello? No lo puedo explicar con palabras. Es inefable. Inefable: que no puede explicarse con palabras. El otro día conocí a una mujer que acababa de hacer la selectividad. Todo lo calificaba como inefable, de lo que deduje:
1-Que había optado por hacer el examen de filosofía en lugar de historia.
2-Que si para ella todo era inefable, sin duda se debía a que era una chica de pocas palabras.
En ambas posturas estaba yo en lo cierto. En la primera, porque yo estaba (tal vez, y para no desvelar detalles que pudieran serme increpados) algo bebido (o más bien, que había estado bebiendo), y muy posiblemente ella lanzó con anterioridad algún comentario al vacío sobre su examen de filosofía, que se hundió plomizamente en mi cerveza, y voló con sigilo a mi subconsciente, de donde lo rescaté sin saberlo para elucubrar sobre tal caso.
En la segunda… Bueno, tampoco es que recuerde si ella era de pocas palabras. Lo cierto es que ni siquiera recuerdo su nombre. Al fin y al cabo, ¿de cuántas palabras puede ser una persona que ni siquiera tiene nombre?
Inefable es una palabra horrible. Queda chula, pero es mentirosa, puesto que no hay nada que ella pueda describir sin mentir con alevosía. En cuanto algo es calificado como inefable, por no poderse explicar con palabras, deja de ser inefable, porque hacemos que la palabra inefable sea la que lo explica. Mundo cruel es este para las cosas inefables, que ni inefables pueden ser.
Y aún así… Pausa. Permítanme decir “y aún así” en inglés, que sólo en este caso queda más dinámico y moderno…
And yet, podemos decir que bienvenidos a la ciudad Paraíso, donde el césped es verde y las mujeres bonitas.

