Estoy cambiando. Lo siento por dentro. Es algo así como el cosquilleo que te recorre los testículos cuando vas a estornudar, pero sin sentimientos en los genitales.
-Perdona, es que te he visto ahí parado, y me he dicho: “voy a acercarme”.
-Nada, nada.
-¿Qué, admirando la herencia de nuestro país?
-Sí, es un solar precioso.
-Ya veo, ya. Oye, no te estaré molestando…
-Para nada, sólo he salido a tomar el aire.
-Joder, macho, pero es que hace fresco.
-No te creas, dentro de la carpa hace más frío.
-Vaya, hombre.
-Sí, pero como estaba al lado de la plancha friendo el lomo casi no me enteraba.
-¿Eres organizador?
-No, soy el monologuista, pero me pluriemplean. Faltaba mano de obra, así que me han tenido preparando los bocatas.
-Vaya, hombre.
-Eso digo yo.
-Pero espera un momento. ¡Caray, tío, tú eres inteligente!
-Sí, procuro serlo.
-No, no, joder. Vaya, ¿me dejas tocarte? Eres inteligente, muy inteligente. Predomina el hueso en ti. ¿A ver? ¿Me dejas tu mano? Tienes los dedos muy largos. Tú eres inteligente.
-…
-Verás. Es que llevo un porro encima. Yo ahora no te estoy viendo desde aquí. Te estoy viendo como te veía antes de acercarme, desde el pasado.
-Vaya.
-Sí, es raro. Verás: estoy viviendo en el pasado, tío.
-Soy Yosterkote, encantado.
-Ah, yo soy Jesús, soy payaso.
-Ya lo veo. ¿Y dices que soy inteligente?
-Sí, sí. Las personas como tú son inteligentes. ¿Puedo verte de perfil? Vaya, no tienes mucho puente. Aún así eres inteligente. ¿Eres muy clarito de piel, no? No se aprecia porque es de noche, pero sí. Verás: la gente como tú es muy inteligente. Calmada. Tenéis mucha paciencia.
-Ya te digo yo si tengo paciencia, Jesús…
-Pero dentro de vosotros fluye una energía muy tranquila, fluctúa de manera constante pero despacio, y cuando estalla, sois capaces de liberar toda vuestra energía. ¿Eres mago?
-No, ya te he dicho que soy monologuista.
-Ya, ¿pero no eres mago?
-Hombre, sí, lo típico, pero no muy bueno.
-¿Lo típico?
-Sí, ya sabes… El agua y aceite, y esas cosas.
-Ah, no, yo me refiero a que si eres mago. ¿Qué tipo de magia haces?
-Cartomagia.
-Entonces no eres un mago, eres un ilusionista.
-Sí, ilusionista.
-Verás, es que la magia existe. Hitler, por ejemplo, era un mago. Bueno, un mago no, era un brujo, no me malinterpretes.
-Hombre, como ejemplo de mago, antes que a Hitler habría puesto a Zidane, pero allá tú…
-No, no, Hitler era un brujo. Por eso lograba mover a legiones de gente con su discurso. Es algo que se lleva dentro, que es capaz de hipnotizar a los demás. Sólo así pudo movilizar a su país y levantarlo.
-Ya veo.
-En fin. Soy Géminis, lo sabrás porque no he parado de hablar.
-Por supuesto.
-Tú no eres Géminis. Si no, no habrías estado escuchándome.
-Lamentablemente entonces no soy Géminis. ¿Sabrías decir qué signo soy?
-Hombre, así a bote pronto no… Sé que Acuario no eres. No tienes pinta de Acuario. Capricornio tampoco eres. Puede que tengas ascendentes Capricornios. ¿Qué signo es tu padre?
-Aries.
-Ah, sí, claro. Son muy tozudos los Aries. Muy fuertes, mucho temperamento. No eres Tauro, tampoco. Ni…
-Oye, Jesús, ha sido un placer, pero tengo que subir al escenario en cero coma.
-Ah, sí, claro. Pues nada, te veré.
-Apláudeme.
-Sí, claro, suerte. Haz un buen monólogo.
-Gracias.
Jesús. Sé que tú sabías que me parecías un loco. Y sé que por ello me echaste un mal de ojo. Sé que por tu culpa durante mi monólogo sólo se oían bebés llorar y los grillos de Madrid. Te odio, Gran Mago. Y para tu información, soy Tauro.