Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

Archive for the ‘Cosas que pasan’ Category

Cuaderno de bitácora

Sunday, December 12th, 2010

Cuaderno de bitácora: diario de a bordo del Capitán Yosterkote Tiberius Cortés. Tras un tiempo perdidos en las profundidades del espacio más desconocido, nuestra nave se encontró con un ente de energía de una magnitud nunca antes vista. La tripulación intentó evitar a toda costa esa… masa desconocida, pero sus ondas electromagnéticas atrajeron a nuestra nave hacia su infinita inmensidad inhabilitando nuestros sistemas de energía, alimentación, y comunicación (el blog).

Al vernos ampliamente sobrepasados por su fuerza, su poder de atracción y, por qué no reconocerlo, su belleza, no quedó más remedio que rendirnos a la evidencia: sólo podíamos rendirnos.

El ente parecía tener vida, y como miembros de la Federación era nuestro deber investigar de manera pacífica toda forma de vida desconocida. Entablamos conversación. Amistosa, podría decirse. No podíamos creer lo que veíamos. El ente, el ser… Parece conocer nuestra cultura. No sabe que todos los fines de semana hay Liga, pero se conoce, curiosamente, las obras de Shakespeare y Dostoievsky.

Ha pasado medio año desde este encuentro con la extraña forma de vida, y tres lunas llenas desde que decidimos cooperar con el ente. Es apasionante. No podemos salir. No sabemos si es por nuestros sistemas inutilizados o porque realmente ningún miembro de la tripulación desea irse. Volver a casa. Esta es nuestra nueva casa.

Desde la USS Enterphelia, creemos haber encontrado la fuente de la felicidad. Sólo nos queda lo más difícil: conservarla. ¿No es ese el objetivo final de la Federación? Queremos quedarnos aquí.

Fin de la transmisión.

Sexo telefónico

Saturday, October 2nd, 2010

Muchos han oído hablar de sexo telefónico. Hay que tener en cuenta algo muy importante que Charlie Harper nos dijo en su día: gracias a las nuevas tecnologías, el sexo telefónico cada vez es más ’sexo’ y menos ‘telefónico’.

Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos y la constante innovación que muchos buscan, el ser humano sigue siendo un ser chapado a la antigua.

El sexo telefónico es algo que muchas veces presenciamos (o mejor dicho ejercemos) en primera persona. Paseando por la Puerta de Alcalá pude contemplarlo en tercera persona. En un lugar público, y con un aliciente ‘retro’: una cabina telefónica.

Y a mí me llaman pervertido por entrar en la guardería con las manos en el bolsillo… Este mundo se está volviendo loco.

Pensé en cogerlo y olerlo. No en llevármelo a la boca, eso es demasiado hasta para mí. Pero parecía de verdad. <chulodemierda>Y he visto unos cuantos.</chulodemierda>

Puede parecer hecho por alguien pervertido, depravado, o incluso con pene. Pero lo cierto es que he aquí la obra de un genio. Se me habría ocurrido ponerlo en el picaporte de una puerta. En la entrada de un confesionario. Incluso en un lavavajillas. Pero nunca en un teléfono público. Está claro que es un artista de verdad, y no como esta mierda de artista:


En serio: no sé cómo el mundo ha llegado a esto. Es indignante, repulsivo, asqueroso. ¿Dónde quedaron la castidad y la decencia?

Ahora disculpadme, está sonando el teléfono.

Odio mi móvil. Amo mi móvil. Lo odio. Lo amo.

Monday, September 27th, 2010

Odio Apple y todo lo que tenga que ver con Apple. Tal vez alguien lo haya notado en algunos de mis comentarios sobre ese infernal e inútil invento llamado IPad. Pero en el universo de Apple hay un par de cosillas que se salvan de la quema. Hablo de esos cacharritos llamados Ipod Touch y IPhone.

Porque sí, porque son súper caros, porque los IPhone no son más que un IPod Touch venidos a más, pero… ¿Y lo que mola toquetearlos? ¿Eh? ¿EH?

Esa sensación de que los iconos se arrastran bajo la mínima presión de tus deditos, girar la pantalla y que desfilen ante ti las carátulas de tus artistas favoritos, tener a mi disposición juegos malísimos a los que , de estar en cualquier otro soporte, ni me dignaría a mirarlos… Y el WiFi. Ah, el WiFi.

Ya está. Me he declarado fan de los ultramóviles súper modernos y requetetáctiles. Ahora os enseño mi terminal:

Lo del fondo es mi teclado. Y esa es la mano que mueve el ratón durante mis noches de lujuria: la izquierda.

Efectivamente, mi móvil es un asco. Es lo peor. Lo odio. Odio sus 40 píxeles de resolución, sus tiempos infinitos de carga, los 20 minutos que dura la batería, cada vez que se bloquea sin ningún motivo. Odio su versión cutre del ‘Pang!’ y odio al amigo que me lo vendió, eso sí, por un módico precio.

Lo triste de esta historia es que hace cuatro años y medio conseguí mi primer móvil. Un precioso Samsung SGH-E350 que sucumbió hace ya dos años en una excursión monociclista al quedar empapado cuando se me abrió la botella de agua en la mochila. Lo amaba. Era tan cutre como el que tengo ahora, pero mucho mas mono, más rico, más cui, y con unos soniditos en el teclado con los que recomponía diversos temas: desde villancicos hasta Paranoid, de los Black Sabbath.

Cuando murió le compré a un amigo un Motorola V3. Había sido el móvil de mis sueños, hasta que lo tuve. Se desmontó el mito. Una castaña de móvil. Tuvo suerte de morir ahogado en mis pantalones empapados por la lluvia el día de la última San Silvestre, porque fue una muerte mucho más digna de lo que se merecía.

Entonces llegó éste, y con su llegada, se fueron mis esperanzas de volver a tener un móvil ‘cool’ en la vida. Hasta esta mañana. Esta mañana me he despertado y me he sentido diferente. Lleno de optimismo. Tal vez una Blackberry. O un Samsung Galaxy S. O hasta el mismísimo IPhone 4, protagonista de mis últimos sueños húmedos (sí, cari, tú también sales).

Por eso he dedicado un tiempo a rebuscar algunas ofertas. Y lo de ofertas debería ir entre comillas, porque la cosa tiene guasa.

He llegado aquí:

Con un consumo de 20 euros mensuales durante dos años, y 370 ñapos por el modelo de 16 GB.

Esta página me ha iluminado. ¿Sabéis? Ahora mi móvil no me parece tan asqueroso. Lo adoro. Voy a casarme con él.