Cuando cumplir años deja de tener sentido
Sunday, May 2nd, 2010Hay un momento de tu vida en el que cumplir años ya no es lo que era. No lo digo porque hayas tenido tantos que uno más no suponga ninguna diferencia significativa (eso sólo le ocurre a Fraga), sino porque tienes tuenti. Todo es culpa de tuenti. Tuenti es el demonio.
Y es el demonio porque muestra a todo el mundo cuándo es tu cumpleaños. Inicias sesión y… ¡Paf! ahí está:
Hoy cumplen años Cerecita Rosada, María Virgen Pura, Luis lluuiiss y otros 3 amigos más…
Un mensaje enorme que ocupa casi en su totalidad el millón cuarenta y cuatro mil cuatrocientos ochenta píxeles de tu monitor. Mola. No tienes ni idea de quién cáspita es esa tal ‘Cerecita Rosada‘, pero está claro que tienes que entrar en su perfil para felicitarla. He dicho felicitarla, porque a pesar de no conocerla, por el nombre estás casi seguro de que es una mujer.
Eso debió de pensar gran parte de los tuentiamigos que me felicitaron el pasado 28 de abril. Y eso se nota. Porque cuando alguien te importa, se lo curra. Una felicitación decente es algo así como:
‘¡Caray, dieciocho! Muchas felicidades, Yosterkote. ¿Qué tal está todo por ahí? Hace mucho que no sé nada de ti, pero supongo que estarás liado con los estudios y eso. En fin, cuídate, pásatelo muy bien y aprovecha los 18, que sólo se cumplen una vez
Pd: realmente echo de menos hacerte el amor, llámame pronto.’
Eso es una felicitación decente: Comienza con la felicitación correspondiente, menciona tu nombre como señal de que al menos sabe a quién carajo está felicitando, y termina hablándote de su vida y/o preguntándote por la tuya, deseándote lo mejor. Y por supuesto, para terminar te ofrece sexo. Aunque eso sea secundario. No me hagáis caso, las proposiciones de sexo nunca son secundarias, sólo aparento ser ua persona madura y serena.
A lo que voy: como digo, eso es una felicitación decente. A menudo las felicitaciones que no salen del corazón quedan forzadas. Se quedan en intentos descafeinados de quedar bien:
‘Felicidades, tío, pásalo bien.’
Mal. Si empiezas llamándome tío, mal. Un ‘tío’ nunca indica afecto si no va precedido por un ‘te quiero‘ o algo parecido: ‘te quiero, tío’ es bonito. Que me desees que me lo pase bien roza lo absurdo. Es mi cumpleaños, ten por seguro que me lo pasaré bien. Por la mañana nadie se levanta diciendo: ‘¡Vaya, hoy cumplo dieciocho, hoy me apetece hacer cosas aburridas!’
Algunos, por el contrario, sí que tienen una ligera idea de quién eres. lo demuestran diciendo ‘Felicidades, tú.‘ Me encanta. Me he pasado los últimos 18 años de mi vida esperando impaciente que un pseudo-amigo me dijera ‘Felicidades, tú.’ Casi no puedo contener las lágrimas. De la emoción, digo.
Otros, en un alarde de originalidad, demostrando todo su ingenio (tengo entendido que algunos llegaron a coordinar más de dos neuronas en el acto), te dicen que felicidades, que ahora puedes ir a la cárcel.
Y eso es falso. Vale que ahora puedo ir a la cárcel, pero siempre he podido. La única diferencia es que ahora puedo ir contra mi voluntad. Y no, no me hace sentir especial.
Acto seguido, en el siguiente nivel de cutrez, están los que pasan de palabras. Para ahorrar tiempo y minimizar esfuerzo, te plantan un ‘felicidades
’. Quien dice
dice =),
o cualquiera de esas. También están los que en lugar de caritas, extienden la palabra: ‘FEliIiiCiDDaaAAaAAADDEssSSSSS’. Como hombre (que no chico) educado, lo único que puedes hacer es responder: ‘GRaaaAaaAAaCiiIiIIIAAAAssssSSSSsS’.
Pero faltan los mejores: los pasotas. Ellos sólo ponen ‘felicidades‘, y punto. No le importas un comino y lo sabes. Y lo que es mejor: él sabe que lo sabes, y tú sabes que él sabe que lo sabes. No sé si él sabe que tú sabes que él sabe que lo sabes, porque ahí me lío. Le transpira el órgano lo que pienses de él mientras no le puedas echar en cara que no le has felicitado. Y la verdad, de todas esas actitudes es la que menos me molesta. Porque había un tiempo en el que ser felicitado tenía algo especial. Esa persona se había tomado la molestia de memorizar la fecha en cuestión, o por lo menos apuntarla en una agenda o en su móvil, siendo consciente de que querría recordarla. Eso es un detalle, y es el mejor regalo que puedes obtener de un conocido. Sin embargo, felicitar a alguien por tuenti no tiene mérito. Por tuenti lo mismo te está felicitando tu mejor amigo que el tío con el que tu novia te pone los cuernos en secreto.
Por eso el ‘felicidades‘ no te irrita. Porque él piensa igual que tú. Que vas a recibir miles de comentarios iguales y que ni de guasa te darás cuenta de si falta el suyo. Te lo manda para hacer bulto, que a fin de cuentas es lo que importa. Porque sí.
Afortunadamente siempre queda gente (bastante) a la que sí que le importa felicitarte. Y nunca te dirán un simple ‘Felicidades, tío’.



