Cuidado
Monday, September 20th, 2010-¿Hacemos el amor?
-Está bien, pero hagámoslo con cuidado
Así que llamé a Cuidado, la joven novicia con la que había salido medio año antes. Tras cinco citas recibió la llamada de Jesús y me dejó. Jesús era el macarra del pueblo. No era guapo, pero la cruzada de cuero le quedaba bastante bien. Además, si cuando montaba en moto se ponía el casco estaba mucho más guapo. Al parecer Jesús no la satisfizo, así que Cuidado intentó volver conmigo. Por desgracia para ella, yo me dedicaba en esos momentos a una actividad mucho más erótica y absorvente: lamer tapas de yogur. Entonces se recluyó.
Pero eso era parte del pasado. Cuidado no, las tapas de yogur. Se caducan.
Por eso la llamé y mantuvimos la típica conversación.
-Oye, dije yo. Lamento haberte metido a monja.
-No llegaste a metérmela. Eras demasiado precoz, ¿recuerdas?
Por supuesto, ‘Monja’ era el nombre de mi miembro. Lo bautizamos así porque le gustaba vestir de negro y andar por la calle en parejitas. Nunca llegó a recitar un rosario, aunque la idea le excitaba. Le excitaba la idea de Rosario, de Rocío, de Raquel, de Rebeca… Monja siempre estaba ‘erre que erre’. Una vez le excitó la idea de Román, pero lo tiene superado. O como monja diría, ya se ha ‘rehecho’. ¡Qué dominio de la retórica!
En cuanto a lo de que Monja fuera muy precoz, discrepo. Yo siempre sostuve (o al menos lo intenté por mis problemas de disfunción) que Monja no era precoz, era apasionado.
Tras las introducciones, le propuse lo del trío. Nunca pensé que llegaría a algo así. Mi sueño siempre ha sido hacerlo con Precaución y con Cuidado.
-¿Y cómo has encontrado a alguien que se ofrezca?- Me preguntó Cuidado.
-Muy sencillo; respondió al anuncio del periódico: ‘pierde la virginidad en cinco minutos y arrepiéntete durante el resto de tu vida’. Tiene gancho, no sé cómo no soy publicista.
Cinco minutos en el caso optimista. ¿Qué puedo decir? Siempre he sido capaz de darle a las mujeres lo que necesitan: motivos para odiarme.
Tal vez no recuerde nada más de esa noche. Conociéndome, lo más probable es que ella lo hiciera con Cuidado mientras yo miraba. O que no me dejaran mirar, ya que tal escena habría sido difícil de olvidar. O tal vez mi inspiración se haya agotado aquí y no sepa cómo seguir.
No, eso nunca. Mi imaginación es la leche y yo soy un killer. Me lo monté con las dos. Y punto. Quiero decir, que luego me lo monté con Punto, ¿algún problema?

