Felices penepesadillas antes de Navidad
Sunday, December 19th, 2010Como es costumbre, quiero felicitar las fiestas a la gente que de vez en cuando se pasa por aquí.
Mi estilo es más de quejarme por lo asqueroso que ha sido el año, y rezar para que el año que viene sea mínimamente mejor, pero por desgracia este 2010 no me puedo quejar.
Mi cartera dio a luz una Playstation preciosa que el tiempo (y mis pulgares) se encargarán de quemar. Fui estrella de Menéame durante unos meneos con mis testículos en portada. La gente se rió con mi monólogo en la fiesta de graduación, y eso antes de que la barra libre entrara en la ecuación (me gusta pensar que tuve algo de mérito). Aprobé selectividad. La nota me dio para hacer la carrera que quería. No era medicina, pero casi. Vi a Kiss, Iron Maiden y Metallica en poco más de dos meses. España ganó no-sé-qué. Empecé a tocar el bajo. Me saqué el carné de conducir. Sí, fui la única persona del mundo que suspendió el teórico (junto con una japonesa que no se enteraba de lo que ponía en el examen), pero aprobé el práctico al primer intento, así que ahora sí quisiera podría montarme en el corsa de mi madre con unas gafas de sol, la ventanilla bajada, camiseta blanca y la música a tope para fardar, aunque no me apetece porque no soy tan pipa y, la verdad, hace algo de frío. Me vi Seinfeld, Dos Hombres y Medio y Futurama de golpe.
También doné sangre, lo que está bastante bien, porque supongo que de tener SIDA o algo así me habrían avisado. Vi el final de Lost. Si tuviera sentimientos habría llorado. No porque fuera triste (que lo era) ni porque fuera un final pésimo (que curiosamente también lo era), ni porque los de Cuatro no supieran subtitular (que no sabían), sino porque era el final de un algo maravilloso.
Me metí al WoW y me volví a salir. Chicos, no sé qué le veis a ese juego. Tal vez si hubiera monociclos sería otra cosa, pero no me pareció para tanto. Vi millones de películas: algunas muy buenas, otras muy malas, pero al fin y al cabo películas.
También ha habido cosas malas. Estuve en la Fontana di Trevi con un helado de limoncelo como único acompañante, cosa que resulta bastante triste. Murieron Ronnie James Dio, Leslie Nielsen y Tony Curtis, entre otros. Por no decir que me pasé los 4 primeros meses del año más depre que Hannibal Lecter en un banquete de ositos de gominola. Engordé 5 kilos y sólo logré deshacerme de ellos cuando por la temperatura ya resultaba kamikaze lucir tipo en la playa.
Pero, bueno, lo más guay fue conocerla a ella.
Así que no puedo quejarme, ¿y? Aún así me las apañaré para haceros sentir desdichados, porque la vida es un asco. Y es que aún queda mucho 2010. Y aún se puede soñar por las noches. Y alguno de esos sueños puede ser una pesadilla. Y todas las pesadillas osn, si ocurren antes del 25, pesadillas antes de navidad. O, en cualquier caso, pesadillas antes de navidad de otro año futuro (porque Tim Burton no especificó que se tratara de un año en concreto, así que en realidad todas las pesadillas son pesadillas antes de alguna (o muchas) navidades.
¿A qué viene todo esto? A que el otro día, viendo el Lamento de Jack, de Pesadilla Antes de Navidad, me sorprendí viendo esto:
Así es: el inocente monigote de plastilina aferrándose a un gigantesco pene de piedra. Adiós, inocencia. Adiós.
Gracias, Tim Burton, por estropear mi 2010, mi 2011 y probablemente el resto de años que viva. Gracias.


