Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Malentendidos en un pequeño rincón de la blogosfera

Thursday, July 8th, 2010

Cuando tres personas ávidas de sangre y una llena de sarcasmo llenan un blog de insultos y amenazas, supongo que algo he hecho mal.

Ayer publiqué un post que, a juzgar por los amenazantes comentarios que ha recibido, no ha sido del agrado de la gente: Linux y amores utópicos. Podéis echar un vistazo para entrar en situación.

Pido disculpas si el post anterior ha ofendido a alguien.

1-Avid: Procuro que lo que aquí se publica vaya en clave de humor. Cualquier cosa que se asemeje a la realidad es pura coincidencia, así procuro hacerlo notar, y si esa no ha sido la impresión, lo siento. Y lo siento de veras: es el riesgo que entraña escribir cosas así, y cuando con el ’sentido del humor’ alguien se ofende, es el ‘humorista’ el que tiene la culpa. Así que lo aclaro: ni creo que alguien pueda fijarse en una camiseta de Tux, ni me tomo los cumplidos de agradecimiento como promesas sexuales de cualquier tipo. Por otra parte, encontrar niñas Linux que me miren y sin rodeos me prometan felaciones no es mi prioridad. Es morboso, sí, pero no podría basar toda mi vida en ello. Pido de nuevo disculpas si el post, con el que no pretendía sino dar rienda suelta a un par de silogismos surrealistas, te ha causado algún tipo de perjuicio.

2- JGE y Francisco: mi post habrá sido desafortunado, lo admito, pero si mi post es malo, vuestros comentarios lo superan: ‘gilipollas’ e ‘hijo de puta’ duelen, pero prometerme palizas que dejan secuelas, ostias, que se me quiten las ganas de escribir, arruinarme la vida, etc. va sólo un poquito más allá. Y ya que estamos: ‘HABER’ se escribe sin ‘h’, con ‘v’ y separado.

3-Gracias, H, por haber expresado tu desaprobación de una manera tan respetuosa.

Para los demás: estaré encantado de arrancar vuestros ordenadores, sin ningún tipo de compensación (verbal, física o monetaria). Mañana volveré a la UFV, así que si para el lunes no he dado señales de vida, sugerid que busquen mi cadáver por los alrededores del campus de la Universidad Francisco de Vitoria.

Fue un placer escribir para todos ustedes, aun cuando lo que escribo se me echa encima. Quedan todos invitados a comentar.

Historias de biblioteca: Marca y la ley del más fuerte

Monday, April 19th, 2010

¿Alguna vez habéis estado en una biblioteca? Es un ecosistema fascinante. Lo prometo. No sólo la fauna es digna de mención, sino que algunos ancianitos vegetan como si fueran plantitas. Hay de todo, vamos.

Pero no vamos a hablar de las diversas gentes que se dejan caer por ese edificio lleno de libros. Vengo a comentar un hecho que se da allí.

Lugar: biblioteca.

Momento: absolutamente a todas horas del día.

La biblioteca es un lugar en el que ocurren fenómenos inexplicables. Entre ellos, el único que une (pero a la vez divide) a jóvenes y ancianos: la lectura del Marca.

Todos sabemos que Marca es en parte responsable de que a los madridistas se nos tache de chulos, prepotentes, blablabla, blablabla… Pero es el único complemento aceptable para el café de 50 céntimos (ríete tú de Zapatero) de media tarde. La otra alternativa es leer revistas de videojuegos de hace tres años, y como que no.

Y es cuando la biblioteca se convierte en una especie de discoteca. No porque se beba alcohol, haya chunda-chunda y las mozas lleven tacones de aguja y minifaldas-cinturón (que los llevan, otra cosa que nunca entenderé pero agradezco profundamente, que conste); sino porque todo el mundo está al acecho de una única víctima. En la discoteca esa víctima es la mujer que acabará dándome calabazas. En la biblioteca esa presa es el diario Marca.

Uno llega a la planta de los periódicos. El Marca ya está cogido, siempre. Y los acechantes que estaban antes que tú se mueven casi imperceptiblemente cuando notan que tú, el macho alfa, ha subido a su planta. Echas un breve vistazo a tu alrededor para comprobar quién tiene el Marca. Si es un chaval, no pasa nada. Se leerá el resumen del último partido y el artículo que habla del futuro ‘Introduciraquíelnombredeunfutbolistadecalidadindiscutible‘, que sólo tiene 3 añitos y ya es el objetivo de ojeadores de media Europa. No más de diez minutos. Si el Marca está siendo leído por un anciano, agárrate.

A un anciano no le basta con leerse lo importante. El anciano siempre quiere más. No se te ocurra quitarle el Marca hasta que no lo haya leído por lo menos cinco veces. Supongo que quieren comprobar si su nieto, que juega en los alevines B del Villaconejos F.C., aparece perdido en alguna de las páginas. Mi sugerencia: olvídate del Marca. Estás perdiendo el tiempo. Si intentas ligar con la rubia de la segunda planta tendrás mejores resultados.

Eso sí: cuando alguien deja el Marca, ocurre lo inexplicable. Un baile de miradas cautelosas de todos los depredadores:

Aspecto clásico del lector de Marca en una biblioteca pública. Su agilidad, camuflaje y visión infrarroja le serán de utilidad en la dura lucha que tendrá que afrontar para leer el periódico.

Aspecto clásico del lector de Marca en una biblioteca pública. Su agilidad, camuflaje y visión infrarroja le serán de utilidad en la dura lucha que tendrá que afrontar para leer el periódico.

Los depredadores son muy fáciles de identificar si cuentas, como yo, con un mínimo de experiencia. El depredador se camufla cuando es discreto como un estudiante con unos apuntes en la mano, al lado de la fotocopiadora o junto a la máquina de cafés. Aunque no hace falta ser muy hábil en algunas ocasiones. Si ves un cani leyendo el New York Times al revés, o es un cani muy aplicado o es un depredador un poco bobo. Normalmente lo segundo.

Entonces, cuando el pobre periódico disfruta de sus únicos segundos de intimidad, los cazadores se transforman. Ya no son depredadores. Son Inmortales: Sólo puede quedar uno.

Justo como Christopher Lambert, pero sin ese traje, sin esa pajarita y sin ese pelo emo.

Justo como Christopher Lambert, pero sin ese traje, sin esa pajarita y sin ese pelo emo.

Y es el momento de los triunfadores. Los que miran con indecisión se quedan sin periódico. Los que no saltan como si tuvieran un muelle en el culo, también. Es la ley del más rápido, porque en el frente nunca hay compasión.

Para un Inmortal cualquiera, la satisfacción llega cuando tiene el Marca en sus manos. Para un Inmortal de verdad, como yo, lo más bonito tiene lugar décimas de segundo más tarde, cuando al alzar la vista ves la cara de desilusión de cincuenta depredadores derrotados en medio de un burdo ademán de levantarse. Ellos tendrán que esperar ahora a que tú termines.

Felicidades: tú ser hombre ahora. Nadie poder toserte. ¡ARRRRGHHH!

La llamada

Tuesday, March 23rd, 2010

Lo malo de la tecnología es que las cosas pierden con facilidad su significado original:

-Vaya, he sentido la llamada.

-¿Vas a hacerte misionero aquí?, ¿ahora?

-No, es que me llaman al móvil y tengo la función de vibración encendida.

Pero yo sí he sentido la llamada. Una fuerza superior a mí me incita a cumplir mi cometido. Obviamente esto es mentira: no existe ninguna fuerza superior a mí. Bueno, tal vez Chuck Norris, pero ese no me ha llamado todavía.

Ha sido el Vaticano. Al parecer, alguien ha robado nosequé cuadro de nosequé lugar del Estado Pontificio, y quieren que yo vaya a investigar el suceso: al ser un tipo pervertido y depravado, dicen que encajo con la psicología del posible ladrón. Espero que ningún cardenal me viole, por cierto, que ya tengo algunos añitos… Y además me hacen promoción en catedrales del Duomo: 5 euros por la estatuilla y un diente. Un euro por diente adicional. Si compras cuatro, te llevas el quinto. Un chollo, lo que digo.

Y ya que estoy por Italia, realizaré algunas investigaciones para el IYE (Instituto Yosterkotal de Estadística), como qué porcentaje real de la pasta es realmente dinero triturado (como con su nombre nos intentan hacer creer), o la dificultad práctica de robar un Ferrari.

Y como regalo adicional, prometo que cuando venga sabré pronunciar correctamente la palabra ‘pizza’, y sabré algo de italiano aparte de ‘bongiorno’ y ‘arrivederci’ (o al menos mejor pronunciado que esto):

No lloréis en mi ausencia. Si me echáis de menos os permitiré que mandéis un euro a mi cuenta corriente, pero eso es todo. Como compensación, a mi vuelta traeré alguna anécdota interesante (y si no, me la inventaré).

Hasta la semana que viene.