Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

Esa joven promesa del rock.

July 25th, 2011

Yo era esa joven promesa del rock. Tenía el aspecto viril de Rick Astley, mis letras eran gozaban de la profundidad de las de las Spice Girls y los pies en la tierra como Michael Jackson. Yo era ESA joven promesa del rock. Y si sólo hubiera tenido la mitad de la tercera parte del éxito comercial que tuvieron cualquiera de éstos, no habría sido una joven promesa del rock, sino una joven estrella de él.

Tal vez si así hubiera sido, al menos en mi caída habría tenido dinero para drogarme y soportar mejor el duro impacto contra el frío suelo. O, aunque no aliviara el dolor, podría haber caído con estilo. Porque una cosa es que se te recuerde como otro músico caído en la desgracia, y otra mucho peor, mucho más horrible, es que no se te recuerde.

En mis ratos libres componía con la botella de vodka caramelo del Mercadona junto a mí, pues ella me servía de inspiración. Poco a poco la inspiración se fue mermando, a medida que el vodka caramelo llenaba su lugar. Y no es que el vodka caramelo del Mercadona me encantara. Porque sí, estaba rico, y las recurrentes visitas a la poceta que me obligaba a hacer constituían un curioso aliciente a aquello de la composición (pues no se compone mejor que cuando además de ideas a través del bolígrafo, viertes heces en el inodoro… Cuántos grandes éxitos en potencia habrán acabado entre residuos fecales por haber sido escritos en el mismo rollo de papel con el que después “Nombre-de-artistas-a-elegir” se limpiaron el culo…), el caso es que el vodka caramelo no tenía la categoría que el rock me exigía, pero sí era lo único que me podía pagar.

En cualquier caso, debí haberlo visto llegar. No salir en Google pudo haber sido una señal. Otra, bastante más clara, fue aquella noche, después del concierto, en la que esa chica de la primera fila (o al menos de la fila menos alejada al escenario) rechazó mi invitación a tener sexo salvaje en el backstage (esto es, la furgoneta). Si una estrella de rock se caracteriza por algo no es por su look, ni por su guitarra, ni siquiera por beber alcohol, sino porque puede tener sexo cuando quiera. Si eso falla, es que algo va terriblemente mal. Lo atribuí a que esa noche no había tocado bien. O que no había tocado mal. O a cualquier cosa que sirviera para mantener viva la llama de la mentira de que mi carrera no había acabado.

Pero la confirmación ha llegado hoy, en una desafortunada (para mí) parada en la gasolinera. Sabes que finalmente tu carrera musical está acabada cuando eres relegado a ESA categoría de discos: los de gasolinera. Ahí estaba. Mi disco, junto a discos de Camela, Canelita, Ahora Verano 04 y el Himno de la Guardia Civil. Con todo mi respeto para la querida Benemérita, ¿acaso alguien se acuerda ya de O Zone? Sí, eran esos chavales de “Pleisa-pleisa, numanumayé“. Al parecer he quedado relegado a la misma categoría que ellos. Una joven vieja gloria. Esta noche lo solucionaré, está decidido. Quitaré ese disco de un lugar tan deshonroso. Me quitaré a mí de un lugar así de deshonroso. Este mundo no es digno si no sabe valorar mi arte. Supongo, al fin y al cabo, que siendo una gasolinera, arderá bien.

Cuando yo sea Pez Espada

June 14th, 2011

A continuación, y dado que está tan de moda esto de la democracia, expongo una serie de medidas que tomaré cuando alcance el control pleno de España.

1-España pasará a ser una dictadura republicana.

Por supuesto, yo seré el líder, y operaré bajo el título de Pez Espada. “Presidente” es rebajarse demasiado para mí, y “emperador” está muy visto. Por eso, y porque cada vez que a alguna chica bonita le digan “que te folle un pez espada”, yo haré acto de presencia. Sí, cierto: se debería reformular la frase a algo así como “Practica el arte de la cópula con su Excelentísimo Pez Espada”, pero bueno, en cuestiones de sexo podemos adoptar posturas innovadoras: abajo el protocolo y arriba el profiláctico. Sí, ha quedado forzado, es lo que hay. Para que el populacho no se cabree y se sienta importante, cada cuatro años organizaré referéndums en los que el ciudadano podrá decidir el rumbo que nuestra poderosa nación adoptará, eligiendo nuestro himno de entre toda la discografía de Iron Maiden (menos la era de Blaze Bayley, que seré fanático, pero no tanto) y el color de nuestra bandera, a saber: rojo, bermellón, carmín, escarlata, granate, burdeos, borgoña o carmesí. Al fin y al cabo soy daltónico y todos los veo rojos.

2-España adoptará el comunismo.

No es por ideología ni por motivos económicos. Es por una cuestión meramente competitiva. Por culpa del capitalismo, el ser humano vierte todos sus esfuerzos en superar a los demás teniendo la cartera más abultada. En mi república socialista todos seremos pobres, de manera que podremos orquestar nuestras clases sociales alejándonos del convencionalismo capitalista, aprovechando la nueva coyuntura para ascender socialmente por méritos propios. Tenerla más grande: 1 punto. Levantarle la novia al vecino: 5 puntos. Ser yo: un millón de puntos. Este sistema de puntos es sólo un borrador, claro.

3-Tendremos casas más pequeñas.

La solución al problema de la vivienda es sencilla: cada vivienda ahora existente se dividirá en dos viviendas separadas. El actual estado del bienestar nos ha vendido la idea de que para vivir necesitamos casas enormes, con todo tipo de habitáculos: habitaciones de lectura, habitaciones de invitados, cuartos de baño, e incluso “cuartos de estar”. Como si no se pudiera “estar” en cualquier otra habitación, burguesitos capitalistas… A las numerosas familias numerosas con problemas de espacio se les asignará (de gratis) un perchero que implementará la novedosa tecnología propiedad de Batman, el superhéroe favorito de Gotham: el batperchero, donde podrán dormir los retoños.

4-Mobiliario urbano.

Todos los municipios tendrán, en el centro de la plaza más emblemática, una escultura que representará una banqueta de oro puro. Así, todos los nostálgicos tendrán un lugar donde reunirse, recordando tiempos mejores, en los que todo el dinero era para los bancos.

5-Religión.

La religión oficial será el Yosterkotismo, y será de seguimiento obligatorio. Sin embargo, sus principios se basan en la libertad ideológica y religiosa, por lo que cualquiera que la siga (es decir: todos) estará exento de seguirla. Esta religión permite el matrimonio homosexual, aunque por cada patrimonio de esta índole que se produzca, se inseminará artificialmente a dos ciudadanas para preservar la especie.

6-Poder judicial.

Para agilizar los trámites y la burocracia, así como para abaratar costes, todas las disputas se resolverán con “Piedra, papel o tijera”, ante notario. Si la acusada y la demandante son mujeres, se resolverá por “Piedra, papel o tijera… Sobre barro”. Yo seré el notario.

7-Sandeces.

No voy a ocultar que si quiero regir España, no es por procurarle un futuro mejor, sino por que mis sandeces tengan mayor repercusión mediática (lo cual sí beneficiaría mucho a España: tenéis mucho que aprender de mí los españolitos). Algo parecido a lo que han hecho ya José María Aznar, ese gran incomprendido al que le gusta la mujer, mujer; o el gran Hugo Chávez. Tendré mi propia serie de televisión, en la que interpretaré a Yosterkote, un joven de la ciudad de Madrid que pasa el tiempo en una cafetería llamada Retiro Perk con sus cinco amigos: Raquel, Phoebe, Ross, Mónica y José. Idea original mía, lo juro. La canción de entrada será algo así como “Chan chananana-na naná naaa…

8-Leyes absurdas.

No pueden faltar. Por ejemplo, la de que no se puede escupir hacia arriba los días de lluvia mientras caminas de espaldas. O que burlarse más de tres veces al día de Mourinho diciendo “¿pur qué?” conllevará una sanción económica. “¿Pur qué?” Culpa de Unicef. Y yo hoy ya he cubierto el cupo, cagüen… Hablando de Cagüen. Todas las palabras que llevan diéresis son sagradas. Las palabras que podrían quedar guays con una, la llevarán, como por ejemplo inagüantable, paragüas o antigüo. ¡Diéresis para todos! Por supuesto, tanta ley tonta (mira qué bonito queda) está por algún oscuro motivo: lo que quiero no es ni más ni menos que tener la excusa perfecta para implantar una única pero imprescindible norma. Al igual que en Francia está prohibido llamar a un cerdo “Napoleón”, aquí estará prohibido llamarlo “Yosterkote”. Sólo porque no pienso ser menos que Napoleón.

Y creo que eso es todo. Aprovecharé para presentarme a las elecciones generales de 2016, cuando el gobierno de Rajoy ya la haya liado parda y los votantes estén confusos por ver que el AntiZapatero no es más competitivo que el propio Zapatero y España esté lista para pasar al siguiente nivel: posturas radicales, pero de verdad. Será la hora de votar al Anti Todo. Será la hora de votar a Yosterkote.

Ciudad Paraíso: Inefable.

June 12th, 2011

Bienvenidos a la ciudad Paraíso. Un nombre ostentoso para una ciudad, si somos sinceros. Es decir: es posible que la ostentosidad sea algo ligado al paraíso, ¿de qué te sirve estar en un lugar paradisíaco si no puedes fardar de ello? No lo puedo explicar con palabras. Es inefable. Inefable: que no puede explicarse con palabras. El otro día conocí a una mujer que acababa de hacer la selectividad. Todo lo calificaba como inefable, de lo que deduje:

1-Que había optado por hacer el examen de filosofía en lugar de historia.

2-Que si para ella todo era inefable, sin duda se debía a que era una chica de pocas palabras.

En ambas posturas estaba yo en lo cierto. En la primera, porque yo estaba (tal vez, y para no desvelar detalles que pudieran serme increpados) algo bebido (o más bien, que había estado bebiendo), y muy posiblemente ella lanzó con anterioridad algún comentario al vacío sobre su examen de filosofía, que se hundió plomizamente en mi cerveza, y voló con sigilo a mi subconsciente, de donde lo rescaté sin saberlo para elucubrar sobre tal caso.

En la segunda… Bueno, tampoco es que recuerde si ella era de pocas palabras. Lo cierto es que ni siquiera recuerdo su nombre. Al fin y al cabo, ¿de cuántas palabras puede ser una persona que ni siquiera tiene nombre?

Inefable es una palabra horrible. Queda chula, pero es mentirosa, puesto que no hay nada que ella pueda describir sin mentir con alevosía. En cuanto algo es calificado como inefable, por no poderse explicar con palabras, deja de ser inefable, porque hacemos que la palabra inefable sea la que lo explica. Mundo cruel es este para las cosas inefables, que ni inefables pueden ser.

Y aún así… Pausa. Permítanme decir “y aún así” en inglés, que sólo en este caso queda más dinámico y moderno…

And yet, podemos decir que bienvenidos a la ciudad Paraíso, donde el césped es verde y las mujeres bonitas.