Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

Posts Tagged ‘amor’

Untitled post #206.

Tuesday, May 17th, 2011

Soy de los que piensa que ser objetivo de un te amo en el momento oportuno compensa todos los descalificativos que una vida es capaz de recibir. El ser humano es un bicho romántico. Tal vez por eso llevemos todos en nuestro pecho un corazón, más feo que el clásico, estético y simétrico símbolo rosa (o, en su defecto, rojo), pero que late al fin y al cabo. Late al fin y al cabo, y al principio y al golfo. Incluso late, no sólo a cabos y golfos, sino también a brigadas y alféreces; y a gente trabajadora, o gente como yo, que no es que sea vaga, es que a menudo se entretiene visualizando miradas que sólo a veces le pertenecen.

Créanme. Cuando encuentro una de esas miradas, intento cazarla y acunarla, pero siempre se desvanece. Culpa de mis padres, que nunca me compraron una Game Boy. Si la hubiera tenido, habría podido, tal vez, aprender a capturar pokémon, practicando para esos momentos en los que esa sonrisa irradia magia y exhala alegría, y me torturo porque mis torpes pupilas no supieron memorizarlo todo a tiempo. Porque esas magias y esas alegrías no se dibujan en su cara. Salen de ella porque su boca y sus ojos son la ventana a su interior, donde la esencia de cada uno habita, y donde, dentro de ella, hay otro corazón.

Ella es distinta, claro. Pero no lo es tanto. Los dos tenemos corazones afines. Una vez nos los cambiamos y no nos pasó nada. Ella cuidó de mi corazón, yo porté con ternura el suyo. Casi sin darnos cuenta, el intercambio de corazones se convirtió en un mágico rito, hasta que no supimos a quién pertenecía cada órgano. No pasa nada. Viví cosas con su corazón, y ella con el mío, así que se puede decir que, siempre que ella lleve un corazón, una parte de lo que yo soy le latirá dentro, llenándola de vida, susurrándole a sus vísceras.

Y allá donde yo vaya, por mucho que nos separemos, siempre y cuando llevemos puesto un corazón, ella sabrá lo que yo siento, porque el corazón es ese atípico lugar donde las palabras valen menos que los gestos, los gestos menos que las miradas, y las miradas lo valen todo pero a su vez no dicen nada.

Sin que sirva de precedente

Thursday, December 30th, 2010

Soy fan.
Fan significa fan, abreviatura de fanático:
Dícese del que pierde la cabeza por algo, osea lunático.
Por eso soy fan de vos.
Fan en inglés significa fan,
Pero también significa ventilador.
Por eso soy tu ventilador.

Fan es el comienzo de muchas palabras:
Fantasma, fanfarrón o fango.
Colmillo también empieza por “mí”…
Osea, por fan.
Es decir, en inglés. Solo que al final tiene una “g”.
Colmillo entonces en inglés es “mig”.

Por fan terminan más palabras, como celofán.
Pero la única palabra que empieza y acaba por fan es fan.
La única palabra que empieza y acaba por fan, entonces, soy yo.

Porque empiezo siendo tu fan
Cuando me despierto tras haberte soñado,
Y termino siendo tu fan,
Ya que me acuesto deseándote a mi lado.

Fan es más cosas.
Fan es bonito:
Es tener escalofríos cuando me rozas,
Si no es con tus dedos, con tus labios.

Fan es ser fan de las distancias cortas:
Cuando por la poca distancia tus ojos se vuelven borrosos,
Y noto tu aliento empañar mis sentidos,
Y siento tu piel palpitar con la mía.

Fan es también triste.
Fan es feo:
Es sentir cosas fuertes,
Y tener miedo de que tú no las sientas.

Fan es aborrecer los días sin verte.
Cuando te echo de menos y tú no estás cerca.
Y miro a mi alrededor y solo hay gente,
Y me siento solo, estafado, porque no estás tú y no puedo verte.

A veces fan no es ni bueno ni malo.
O sí que lo es, es bueno y malo.
Fan, casi siempre, es fan agridulce.

Fan es, sobretodo, odiarte,
Por querer estar más cerca cuando difícilmente se podría estar más dentro,
Por poder disfrutarte y en su lugar dolerme porque luego te irás,
Por hacerme querer, para estar a tu altura, llegar a ser perfecto.

Pero fan es hacer cosas locas.
Como escribir horrendos poemas sin rimas, sin metro y sin ritmo,
Que tal vez puedan hacer que quieras dejarme,
Y enseñártelos porque por dentro sé, por dentro confío,
En que tal vez no vayas a dejarme.

Frustración

Wednesday, December 15th, 2010

Kurono me dijo que la felicidad supone la pérdida de la inspiración, y es cierto. Mis entradas más brillantes nacieron en momentos de frustración, de ira contenida o de tedio apabullante. Porque aunque no lo crean, la mitad de este blog fue concebida en clases de filosofía, o en la biblioteca mientras tenía que estar estudiando, o delante del teclado cuando simplemente a lo largo de un día asqueroso se me había ocurrido una chorrada que podría desarrollar.

Porque, lo confieso, la frustración ha sido durante el último curso el motor de mi vida. No hay nada como pisar una hez de perro para llegar a casa feliz y contento de que tienes algo de lo que quejarte. Yo lo hago siempre:

Por eso aprovecho que estoy frustrado, que eso mola. No sé cuándo volveré a tener mi próximo momento de “odio el mundo sin saber por qué”, pero lo cierto es que ahora lo odio, y eso me hace sentir feliz, ya que me siento poderoso. Ahora puedo escribir cualquier cosa.

Me apetece escribir sobre dos amigos que tengo en tuenti (e incluso en la vida real, oye). Están saliendo, y en febrero harán tres años juntos. Hasta ahí perfecto. Pero ocurre algo impresionante. Ella se ha cambiado el apellido por el de él, y viceversa. Y eso a mí me daría mucho miedo.

Esos seres, que se aman, que se quieren, y que en ocasiones incluso se respetan y se aguantan, han dado un gran salto. Me alegro mucho por ellos, sí, pero no sé si están preparados.

Quiero decir: ¿alguien puede llegar a estarlo? Y no, esto que muestro aquí no es mi miedo al compromiso. Cuando me vea encadenado a una mujer (o en su defecto animal) contra mi voluntad, le digo que estoy embarazada y listo. Hablo del momento en el que te encadenas de por vida. No es como regalar una flor. A las mujeres les gustan las flores, a los hombres nos gusta regalar flores. Así que si eres hombre y le regalas una flor a una mujer, le estás diciendo que la quieres, pero si te cansas de ella no pasa nada. Igual te duele, pero ella puede quedarse con la flor, no es una gran pérdida.

Esto es: la posibilidad de volver atrás. Aunque ahora estés en el cielo y lo que acabes de dejar atrás sea un mundo en llamas, lleno de reggeaton y sin Papá Noel; a la gente le obsesiona tener la posibilidad de volver atrás.

Y esto, lector (sí, en singular, he ahí mi autoestima) es a lo que esta pareja ha renunciado. Se han intercambiado los apellidos, y eso sí es compromiso. Incluso sería menos desafiante que se casaran. Al fin y al cabo, si quieres divorciarte, firmas unos papeles, pierdes la casa y listo. ¿Pero cambiarse los apellidos de tuenti? ¿Y si cortan? ¿Se dan cuenta de que existe la posibilidad (muy seria) de que nunca puedan llegar a recuperar sus apellidos reales? Escalofriante.

Esa tuenti-unión los encadenará para siempre.

Ya he divagado sobre algo. Ya me siento mejor. Como si hubiera sido capaz de completar una entrada mediocre por una vez. High five!

Hasta mi próxima frustración, corazones.