Blog de Yosterkote

|

El blog para la gente peculiar

Posts Tagged ‘amor’

El pagafantismo y la barrera ‘Yosterkote Cortés’

Monday, October 18th, 2010

Más enseñanzas de la vida: hablo ahora de más relaciones humanas. En realidad hablo de relaciones hombre-mujer, pero en muchos aspectos viene a ser lo mismo.

Antes de seguir os quiero alertar de que en este post las mujeres y los pagafantas pueden llegar a sentirse ofendidos. No pasa nada, yo he sido ambos alguna vez en mi vida. Hasta de manera simultánea. Os recuerdo que procuro que vaya en clave de humor. Gracias.

Me he pasado la última semana investigando el origen del pagafantismo por simple divertimiento propio. ¿Alguien ha visto la película ‘Pagafantas’? Será una españolada, sí, pero es una peli que me encantó por la cercanía de uno de sus personajes: el prota. Más que nada porque creo que (como American Pie) sabe retratar con cierta maestría la auténtica miseria que supone ser varón en algunas ocasiones.

Quien no haya pagafanteado alguna vez es porque no es un hombre, y punto.

¿Qué es un pagafantas? Pagafantas es aquel que hace costosos favores a una o varias mujeres esperando recibir algo (cariño, amor o sexo) pero sin obtener nada a cambio. Todos lo hemos hecho:

“¿Quieres un cubata? Por supuesto, yo te invito, no hay problema…”. “Puedes quedarte con mi trabajo de 25 páginas sobre las plantaciones clandestinas de patata en el Sahara Occidental y presentarlo como tuyo; si yo pensaba rehacerlo de todas maneras…”. “Cariño, si ya sabes que yo, por tu gato, lo que sea. Si vuelve a necesitar un riñón, cuenta con el mío, que yo nunca los uso.” Todo eso son frases pagafánticas estupendas.

¿Por qué llegamos a estos extremos? La respuesta es sencilla: lo hacemos porque el sexo es como una casa. Las ‘fantas’, las letras de la hipoteca. Pagar 1000 euros por una casa no parece demasiado. Hacer una pequeña concesión a cambio de la posibilidad de intercambiar fluidos con la chica, tampoco. Sin embargo estos favores se acumulan y la racompensa no llega nunca. Igual que en la realidad, el pagafantas paga todos los meses la hipoteca hasta que el banco finalmente se queda con la casa. El pagafantas, para empezar, ha visto demasiado cine americano. En el cine americano, no importa cómo, el chico bueno termina llevándose a la chica siendo eso: un pelota. La vida, sin embargo, no es El Diario de Noa. En El Diario de Noa la mujer deja tirado en el altar a su novio por su amor infantil, el que se supone que era ‘verdadero’.

De películas así deducimos que da igual ser más feo, más pobre, menos lanzado y tenerla más pequeña que el otro. Para ganarnos a una chica basta con arrastrarnos y ser el que peor lo pasa. Y eso es falso.

Esto crea una concepción errónea entre los pagafantas.

Pero para entender cómo funciona la mente de un pagafantas, antes es necesario entender cómo funciona la mente masculina: a pedales. Ya sean pedales de bicicleta, de monociclo, de Ferrari o de ron con cocacola, la mente del hombre funciona siempre a pedales, lo que nos impide comprender la estructura de los pensamientos de la mujer. Sin embargo tenemos nuestra propia idea de que, si la mente femenina fuera como una célula, se parecería a esto:

En ese citoplasma cerebral femenino hay multitud de cosas. Algunas de ellas importantes, y todo. Si sacamos todos los zapatos esta representación, podremos vislumbrar pequeños puntos:

Cada uno de los puntos representa un hombre en la mente de nuestra hipotética mujer. Nosotros somos adoptaremos el papel del Pagafantas:

Al menos eso es lo que el Pagafantas cree. Cree que, como cualquier otro tío, flota libremente en el espeso líquido de la mente de la mujer. Cree que si el cachas de arriba puede ligársela, él también. A fin de cuentas, los dos están en igualdad de condiciones. Sin embargo, lo que ignora es que esto, de hecho, no es así. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La dura verdad es que el Pagafantas Común se encuentra aislado de ese citoplasma por una membrana invisible pero impermeable. Le compra flores, la acompaña de compras, le presta su hombro para llorar un rato… Él no sabe que la membrana existe, pero ella sí. Vaya, si lo sabe. Por eso él lo intenta. Algunos Pagafantas han llegado a intuir la existencia de una barrera de estas características, y por eso redoblan sus esfuerzos en busca de sexo.

El fallo es que se imaginan que lo que hace falta para superar esa barrera es un poco más de atención, esfuerzo, cariño y dedicación. Sin embargo en esto también se equivocan. Con esfuerzo, cariño y dedicación puedes conseguir muchas cosas. Desgraciadamente las mujeres no son cosas. Y esta barrera es más difícil de abrir que un cartón de ‘Abrefácil’. Esa barrera es un preservativo gigantesco que te cubre de arriba a abajo y te impide entrar en contacto con el mundo exterior. Esta membrana es la que he bautizado como la Barrera ‘Yosterkote Cortés’, y he aquí un croquis de su funcionamiento:

La barrera es como Superman, pero en este caso no existe la kriptonita. De ahí la frustración del Pagafantas. Puedes ver cómo el novio no le da lo que según tú ella merecería, pero tranquilo: para ella siempre serás su amigo. Lo siento, hermano. A todos nos ha pasado.

Contestaré vuestras dudas y comentarios mientras espero el Nobel. Gracias.

Puntos de Miseria: la clave del recuento

Thursday, September 23rd, 2010

Llamadme obseso, pero el otro día comentaba algo sobre las rupturas en una relación. Lo curioso es que yo no saqué el tema.

El caso es que por primera vez salió algo en mi cabeza en forma de ideas. Inexplicable: trataba de que en una ruptura, siempre hay vencedores y vencidos, y eso todo el mundo lo sabe. Constantemente se ven por ahí parejas rotas en las que uno de los miembros está como una rosa y el otro es un montón de heces que camina por la calle.

Lo que se pasó por mi cabeza que está llamado a revolucionar el mundo tal y como lo conocemos es que hay una manera de valorar quién gana y quién no. Tipificando las conductas más frecuentes tras una relación y estableciendo puntuaciones para cada una de ellas, no es difícil hacer un recuento para ver quién gana y quién pierde cuando la situación no está clara.

Sin más dilación os presento las observaciones (aún en proceso de elaboración, todo sea dicho):

Lo primero: los puntos no son puntos normales. No es como un partido de fútbol, así que no trates de sumarlos todos. Estos puntos son los llamados ‘Puntos de Miseria’. He estado a ‘punto’ (¿pilláis la ironía?) de no subdividirlo en Puntos de Humillación, Puntos de Fracaso y Deprepuntos porque no quería complicarlo, pero me la trae floja. Soy complicado, es un tema complicado y me gusta retorcerlo todo. Motivo por el que las mujeres nunca me dejen jugar con sus pezones.

Notas previas:

  • Si eres Paul McCartney no te molestes en contar: has perdido.
  • Si te suicidas, pierdes.
  • Obviamente, por muchos/as ex que tengas, uno no suplanta a otro, de manera que puede hacer falta elaborar numerosos recuentos.
  • Algo importante es que cada dos meses los efectos efímeros pasan. Se inicia un nuevo recuento, donde sólo se conservan las puntuaciones permanentes y aquellas que sigan vigentes, como salir con otra persona, o ser el dejado en la relación.
  • Y sobretodo: hay diversos tipos de hechos que suman y restan puntos. Las consecuencias en puntos de una acción o hecho duran tanto como dure la acción. Si son acciones puntuales, la puntuación sigue vigente hasta  el final del ciclo de dos meses.

Ahora el desglose de puntuaciones, que trataremos de ordenar según la cronología en la que se dan:

El que deja a otra persona siempre lleva ventaja. Por lo tanto, el ‘dejado’ (es decir: yo) cuenta con un Punto de Miseria por categoría: Deprepuntos, Puntos de Fracaso y Puntos de Humillación. 3 en total, y son permanentes. Por cada vez que salgas a ligar durante el siguiente mes y no lo logres, ganas un Punto de Fracaso y otro de Humillación. ¿Que vas a la discoteca y no te comes ni un donut? dos puntos. ¿Ves a una chica en el bar y te escribe un teléfono en la servilleta de papel que resulta ser falso? Otros dos. Has de tener cuidado con lo que intentas. Si has estado 5 años en una relación es probable que estés desentrenado. Tal vez prefieras probar con tirar la caña a los peces más pequeños del estanque antes de lanzarte con todo a un buque faenero.

Yo perdí esos puntos de golpe, con un agravante. El día que pretendía ir de caza mayor era San Valentín, y puedo decir que se sufre: si pasas el San Valentín siguiente a la ruptura solo, sumas un punto de humillación y un deprepunto: 2 en total.

Pero no todo es sumar puntos. Durante el primer mes de una exrelación (tres meses si la relación fue larga), hacer manitas con alguien del sexo opuesto resta un Deprepunto durante el tiempo que dure el rollito. Si el rollito es de una sola noche, el efecto dura hasta el final de ciclo de dos meses.

De igual manera, hay que tener en cuenta los efectos de encontrar amparo estable en otra persona. No hay nada más humillante que ver cómo la tía a la que has dejado encuentra el amor en alguien que no eres tú mientras te comes los mocos. Por lo tanto, si has dejado a alguien que logra salir con oro individuo antes que tú, sumas un punto de Humillación y 2 Deprepuntos.

Pero salir con alguien además beneficia al otro. Haremos caso de las bellas palabras que una ex en su día me dedicó: ‘Un clavo quita otro clavo’. Un amor de tía. Mientras dure una relación del ‘dejado’, se suprimen los 3 Deprepuntos que obtuviste al ser dejado.

¿Qué ocurre cuando es la persona que lo ha dejado quien encuentra el amor? Fácil: 3 nuevos Puntos de Miseria que se suman a los 3 puntos que tenías por haber sido dejado. Si lo hace inmediatamente después de haberlo dejado, te suma un Punto de Humillación adicional.

Elaborando el código surgió una duda. Imaginemos, por ejemplo, que acabo de ser dejado y encuentro cariño en una mujer fea. No fea, ya que para gustos, colores; sino fea, fea, fea, de estas que parecen recién sacadas de Mordor. El debate es intenso, puesto que para algunas personas estos casos no deberían ser contabilizados. Sin embargo un servidor opina que la belleza (y la fealdad) pueden ser bastante relativas, y que ‘ninguna mujer es fea por donde mea’. Por lo tanto sí se contabilizan según los patrones usuales. ¿No estáis de acuerdo? Pues cread vosotros vuestras normas, hombre.

Retomando el hilo: en una ruptura se pasa mal. Dudas de ti mismo. A veces incluso quieres cambiar por dentro para que cambie lo que te rodea. Cosas de la vida, cuando quieres cambiar algo en tu interior sueles empezar por cambiar algo de tu aspecto. Puede ser un nuevo corte de pelo, pasarse a las lentes de contacto, dejar malos hábitos como la ducha, volverse emo, jebi, punk, gótico, rapero, skater o algo de eso de repente… Suele ser un síntoma de que la persona no se encuentra bien consigo misma, ergo está deprimido. El que cambia su aspecto recibe un Deprepunto.

Si engordas (bastante, se entiende), ganas ese Deprepunto por cambio de aspecto más dos Puntos de Fracaso por perjudicar tus posibilidades futuras de copular.

En cuanto a lo de cambiar el aspecto hubo otro inconveniente. ¿Cómo contamos una operación de cirugía estética? Debería sumar deprepuntos por los motivos anteriormente citados. Sin embargo, también es una magnífica manera de demostrarle al adversario que tenemos pasta. Mucha. Y eso lo neutraliza. Se puede decir que un aumento de pecho es como comprarse un IPad: ridículamente caro, absolutamente inútil, pero es exclusivo y mola tocarlo.

Aunque si el resultado de la intervención te deja la nariz como la de Belén Esteban, ganas cinco Puntos de Fracaso y otros cinco de Humillación.

Si uno de los dos se queda en paro (o en mi caso suspende, o algo), se recibe un punto de cada.

Y para ir cerrando este capítulo, podemos decir que ver al ex liarse con otra persona suma un Punto de Humillación, así como escuchar de su boca palabras como ‘Mis tampones masturban mejor que tú.’, ‘Soy más feliz ahora que no estás.’ y la clásica ‘Nunca te había amado’.

Y por último, y más importante: motivo por el que los chavales de 15 años lo tienen crudo si les deja la churri. Que la masturbación sea tu principal fuente de sexo suma un Punto de Fracaso.

Un breve recuento:

Acción Deprepuntos Puntos de Humillación Puntos de Fracaso Total de Puntos de Miseria
Ser dejado 1 1 1 3
Intentar ligar en el mes siguiente a la ruptura y fracasar - 1 1 2
Pasar San Valentín solo 1 1 - 2
Liarse con alguien -1 - - -1
Ver que a quien has dejado sale con alguien 2 1 - 3
Salir con alguien si eres el dejado -1 -1 -1 -3
Quien te ha dejado sale con alguien 1 1* 1 3*
Cambiar el aspecto físico propio… 1 - - 1
… y engordar** - - 2 2**
Dejarse la nariz como Belén Esteban - 5 5 10
Quedarse en paro 1 1 1 3
Escuchar frases hirientes - 1 - 1
Masturbación compulsiva - - 1 1

* uno más si lo hace inmediatamente.

** hay que sumar un Deprepunto por el apartado anterior.

Y ante todo: esto está en elaboración. Todo lo escrito aquí está abierto a debate. Todo menos que soy sexy, sexy, sexy y que me adoráis, claro. Así que si hay alguna duda, alguna sugerencia, por favor, dejad un comentario.

Busco monociclo

Thursday, September 16th, 2010

Todo hombre, con pelo en el pecho o no, ha estado desesperado alguna vez. Me refiero a ese tipo de desesperación, sí. No la que te hace pensar ‘En realidad de la Vega tiene un puntillo’, sino la que en Halloween te impulsa a enrollarte con la chica que va disfrazada de Jabba el Hutt, aunque en realidad no haya ningún disfraz. No sé si lo entendéis.

Pero ni en mis peores momentos de necesidad he llegado a plantearme lo siguiente.

Sabéis que monto en monociclo. Un amigo se ha contagiado y ha estado buscando por internet hasta llegar a una página que me pidió que visitara para poder analizar las ‘ofertas’ y así aconsejarle.

La página era esta:

Hasta ahí todo normal, ¿cierto? Tras un primer vistazo no hay nada que nos haga pensar cosas raras. Nada que nos extrañe. Nada que nos evidencie que nuestra sociedad está ENFERMA, no de una gripe, no: de un maldito sida terminal enviado desde la mismísima tumba de Freddy Mercury para acabar con nuestra vida, nuestra hombría, pero dotarnos a su vez de unas increíbles cualidades para el canto.

Sí, creo que sí lo habéis visto. Pero si lo habéis pasado por alto, os ayudo:

Tal vez los monociclos sí tengan sentimientos, al fin y al cabo. Yo al mío lo he estado sometiendo (sin saberlo) a una vida de castidad en la que lo más cercano al sexo que tenía era ser montado por mí. Y podéis preguntarle a cualquier mujer que lo haya comprobado: ser montado por mí no se parece en absoluto al sexo.

Por eso mi monociclo debe de estar desesperado. Fue sin querer, lo siento. De inmediato me llevo a mi monociclo a un striptease. Con tías. Serán humanas, sí, pero confío en que tengan los pechos neumáticos por mi amigo.