Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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Todos estamos seniles

Sunday, August 15th, 2010

¿Alguien ha visto Donnie Darko? Es una peli de culto para muchos. Ignoro la razón. Tal vez sea porque Donnie, el prota, pronuncia la que para muchos es la frase más cierta de la historia del cine:

¿Qué sentido tiene vivir… Sin una polla?

Dicho en frío puede parecer un comentario grotesco y un tanto machista, pero en medio del campo, con una botella medio vacía de Dios-sabe-qué-brebaje en la mano, te aporta un carisma inigualable. Es el ‘¿Quién te ha dicho a tí que quiero que conduzcas por mí?’ del cine estadounidense: la frase aislada puede quedar un poco rara, pero pronunciada por alguien medianamente pedo, el resultado es espectacular. Desconcertante, pero espectacular. Planeo decírsela a mis nietos de alquiler.

Ahora en serio: uno de los personajes más entrañables de esta película se llama Abuela Muerte. Una tierna anciana de 101 años que con toda probabilidad esté inspirada en la mujer de los gatos de Los Simpson.

Puede parecer algo totalmente desequilibrado. No en vano, aunque la película fue rodada en 2001, está ambientada en el 1988: antes de que cualquiera de los chavales del vídeo tuviera acceso a internet.

Hoy en día la escena sería muy distinta. Porque todos hemos sido Abuela Muerte en alguna ocasión. Ella mira su buzón. No hay nada. Se da la vuelta para entrar en casa, pero en medio de la carretera se para. Gira y decide echar otro vistazo al buzón.

¿No os ha ocurrido nunca? Miráis vuestra cuenta en Gmail. Nada nuevo. Entonces decidís apagar el ordenador. Tras pulsar ‘Apagar el sistema’ o similares, justo antes de dar a ‘Aceptar’… Espera. ¿Tendré correo? Cancelas y actualizas la página. Así una y otra vez. Toda la tarde.

Internet nos está volviendo seniles.

Conversaciones para olvidar (I)

Saturday, July 24th, 2010
M: ¿Has visto ‘Seven’?

Yo: Sí, siempre que me toco.

Sobre Toy Story 3

Friday, July 23rd, 2010

Tengo que hablar de Toy Story 3 porque sí: porque lo vale.

Toy Story, la original, fue sin duda la peli de mi infancia porque, entre otras cosas, no trataba de princesitas. Y eso, quieras que no, es importante para un niño de cinco años. Muchas pelis infantiles tenían esa historia de amor que yo no comprendía: Blancanieves y los Siete Enanitos, La Dama y el Vagabundo, Los Aristogatos… O la Bella y la Bestia. Los infantes de esa edad no están preparados para ese tipo de zoofilia, y menos en una pantalla tan grande. Espero que ese clásico en concreto nunca sea llevado al 3D, o algunas agrupaciones cristianas (o de cualquier otra religión) acabarán por quejarse.

De esas pasteladas artificiales la única que llegaron a colarme fue Aladdín por la música, la historia de acción y fundamentalmente porque el Genio era un cachondo mental: mi héroe. También aguantaba Goofy e Hijo, Merlín el Encantador (creo que ese era su nombre) y Alicia en el País de las Maravillas. Y pido disculpas si alguna de esas películas no era de Disney.

Pero lo que digo: Toy Story fue la mejor película de animación de mi infancia y de la de muchos:

Un largometraje por ordenador, ese sentimiento de exaltación de la amistad que esos ex-niños ahora sólo podemos emular con unas cuantas copas encima, el muñeco más guay de todos los tiempos (hablo de Buzz Lightyear, no del escuálido y blandengue vaquero de poca monta), y el mayor interrogante: ¿era la madre de Andy una auténtica MQMF?

El tiempo ha pasado. Hemos crecido y no somos tan niños, pero Disney Pixar ha seguido dejándonos perlas. Y no, Cars no es lo peor que han hecho. Y por fin vimos Toy Story 3.

No pienso analizar ni desmenuzar la película. Sólo quiero decir que fue genial. Mejor incluso que la original, me fascinó tanto como Wall-E… Y un poco más. Hacía muchas películas que no veía momentos tan tensos (los que la hayan visto sabrán muy exactamente a qué escena me refiero), y al final casi dejo escapar varias lagrimitas. Vamos, que de haber estado en la intimidad habría llorado a moco tendido. Al final de la peli sólo quería volver a mi casa para darle un abrazo a mis juguetes.

Por eso ahora tengo que ver El Muñeco Diabólico, para compensar todas esas grandes sensaciones. Un abrazo.