Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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¿Tensión sexual no resuelta? No, gracias…

Tuesday, March 9th, 2010

Hay algo que nos caracteriza a los españoles: el cine. Cuando uno oye el nombre “Tensión sexual no resuelta“, instintivamente sabe que se trata de una producción española. Porque a bodrios no nos gana nadie, que conste. Y no es que nuestro cine sea el peor del mundo: España no ha tenido aún el deshonroso placer de producir un asco de película como “Das Experiment“.

Por culpa de Das Experiment juro que no volveré a sentirme cómodo viendo una peli alemana. Y eso que el planteamiento no es malo. Basada en un hecho real, se realiza un experimento: meter a gente normal y corriente en una cárcel simulada; unos como guardias y otros como presos, para observar cómo asumen sus roles. La idea, como digo, no es mala, pero los ritmos de la película son insufribles y la historia de amor, además de innecesaria, tediosa y acartonada. Y es una peli que por desgracia tuve que ver dos veces. Tras verla llegas a pensar que un Post-it servirá para cortarte las venas.

Pero a lo que iba: lo bonito del cine español es que siempre tiene algo en común: es ordinario. Que no os engañen: si no es ordinario no es español. ¿Rec? Una mierda. Será española, pero el título original está en inglés. No me vale. Todo el mundo sabe que la película de terror española por excelencia es El Día de la Bestia:

“-¿Heavy? ¿Que vais a invocar al Demonio con heavy?

-¡Que no es jebi, que es death metal!”

¿Que no? Vale que Penélope sea mundialmente conocida por los papeles que han salido fuera de nuestras fronteras… Pero aquí, en casa, se la recordará por sus tetas, justo igual que a Kira Miró.

Por eso cuando se me plantea si quiero ir a ver “Tensión sexual no resuelta” digo que no. Muchas veces he tenido lo que ellos llaman “tensión sexual no resuelta”, y sé de lo que hablo, ya que la mayoría de las ocasiones hay que ‘resolverla‘ en solitario: y eso no es algo que se pueda exhibir en la gran pantalla. Como la mayoría del cine español.

Razonamientos idiotas pero a veces omitidos (I)

Friday, February 12th, 2010

Del amor a la patria:

Un día mi padre me preguntó: ¿Vas a salir con eso?

‘Eso’ no era el nombre de mi novia. ‘Eso’ no era un cuchillo jamonero lleno de sangre ni un lanzamisiles. Ni siquiera era una camiseta de Iron Maiden. Era una camiseta roja que ponía ‘España’ en el pecho y ‘Pasión por la roja’ en la espalda.

Al parecer, llevar algo que plasme tu propio orgullo por el lugar del que procedes es facha. Genial. 35 años después de la muerte de Paco, relacionamos la palabra ‘España’ plasmada en una camiseta roja como un símbolo de nacionalismo extremo. No hablemos ya de llevar una banderita de España tatuada en el brazo.

La bandera de España, guste o no, es el símbolo que representa a sus 46 millones de habitantes.

Tal vez sea hora de pensar un poco y darse cuenta de una cosa: amar a España no es malo. Yo lo hago. Es cierto que suponemos una amenaza para la economía del continente, es cierto que nuestro cine (al menos en mi opinión) apesta, es cierto que podemos sentir vergüenza ajena por culpa de nuestros políticos, y es cierto que El Reno Renardo es prácticamente lo único destacable en materia de metal español de la última década.

Pero nada de eso me impide sentirme orgulloso de ser español: tiene cosas buenas y cosas malas, como todo… Pero hay dos remedios para la ignorancia. Uno se llama leer, y el otro se llama viajar. No es el mejor de los mundos, pero en él contamos con cosas -para nosotros esenciales- que en cualquier otro lugar del mundo serían impensables. Y de esto nos damos cuenta leyendo y viajando: luchamos por la igualdad de sexos, la integración de discapacitados, la libertad religiosa, los derechos de los homosexuales y en general vivimos en una sociedad que conoce los derechos humanos y los respeta. O al menos esa es la voluntad de la amplia mayoría.

Por eso personalmente me hiere no poder manifestar este amor por el lugar del que procedo. Basta cruzar el charco para ver cómo los yankis alaban a su país. Puedes echarme en cara que precisamente los EE.UU. pueden parecer algo imperialistas para los tiempos que corren. Está bien. Mira a Canadá, por ejemplo. Ellos manifiestan el mismo entusiasmo por su patria que sus vecinos sureños, y allí mostrar la bandera de la hoja de arce no te cataloga precisamente como ‘facha’.

Llevar una camiseta que reza ‘España’ no es equivalente a decir ‘España para los españoles’. Aunque de hecho, creo que España sí debe ser para los españoles: porque cada visitante, cada persona que disfruta o ha disfrutado compartiendo algo dentro de nuestras fronteras, tiene derecho a considerarse español… Al menos español en espíritu. Tendrá poca relevancia política ser español de espíritu o no, pero creo que esta diversidad enriquece nuestra cultura y nos enseña a ser mejores.

Eso es lo que para mí significa llevar una camiseta que pone ‘España’.

La dificultad de escribir un blog

Sunday, January 10th, 2010

Llevo tiempo pensándolo, y he llegado a la conclusión de que escribir un blog es más difícil de lo que parece. Simplemente porque no vale con escribir lo primero que se te pasa por la cabeza: hay que escribir algo interesante para alguien. ¿Qué quiere decir eso? Que si escribes un blog sobre la vida sexual de Cristiano Ronaldo seguramente seas más popular que el científico pardillo que publica en Wordpress sus descubrimientos y numerosas contribuciones a la ciencia… Es lo que hay.

Sin embargo la ciencia sí que tiene algo de interés, y para escribir un blog hay un elemento indispensable: saber de algo. La gente que sabe sobre ordenadores, escribe sobre ordenadores. La gente que sabe sobre faisanes escribe sobre faisanes, y la gente que sabe el teléfono de las hijas de Zapatero… Que se lo calle, por el bien mundial.

Y cuando lo único que sabes es algo de historia de Iron Maiden, de quienes hay miles de páginas escritas (la mayoría con mucha mejor ortografía), lo único que te queda es escribir posts tontos intentando arrancar una sonrisa del tío depre de turno que ha caído en tu blog por casualidad (sí, ya sé que te acaba de dejar la novia, pero mira, chaval: recientemente descubrí que hay millones de mujeres en el planeta, aunque por desgracia la única perfecta es la propia madre).

Es decir: o eres un catedrático que sabe más que la Wikipedia, o tu única esperanza de sobrevivir en la blogosfera es escribir chorradas y (tratar de) ser entretenido. Como veis, sobrevivir es algo prácticamente imposible. ¿Alguien ha visto Predator? Es esa peli alucinante en la que un ser alienígena sorprende a unos soldados en la selva: se mimetiza, tiene visión infrarroja y los mata vilmente. Y por desgracia, esos soldaditos somos los bloggers. Y (reitero), por desgracia, ninguno de esos soldaditos somos Arnold Schwarzenegger.

Y si a la ferocidad de la selva, al sadismo de Predator y al hecho de que estamos rodeados de maromos le añadimos la presión de la $GA€ y de su excelentísima señorita González-Sinde, la cagamos.

Vamos, que sólo nos queda ser graciosos y no colgar ni un sólo vídeo de Youtube por si la Ministra está en la ventana del edificio de enfrente apuntándonos con francotirador cargado con ‘consultas al juez’ de punta hueca.

Y ser gracioso es complicado, muy complicado. Para empezar, porque la única manera que se ha demostrado 100% efectiva a la hora de contar chistes, es añadir una sustancial cantidad de obscenidades, y uno tiene miedo de que próximamente se bloquee el acceso a su blog en horarios de protección infantil si se pasa a la hora de escribir palabras como “teta” o “culo” (otras referencias como verga y chorra podrán ser encontradas próximamente en la versión latina de este blog). Además, tampoco tengo experiencias extremadamente divertidas: no creo que a nadie le interesen demasiado los detalles sobre cómo no hago el amor toda la noche con ninguna señorita. Eso nunca resulta divertido, a no ser que seas Chandler Bing o tengas una estatura de 0,90 y te hagas pasar por Pablo Motos.

Y no hablemos de ser ingenioso: mi talento está fuera de onda al lado de genios del humor como Woody Alen, Mel Brooks, Rowan Atkinson o José Luis Rodríguez Zapatero con sus célebres gags ‘Vamos a salir de la crisis’ o ‘Yo prometo que vamos a alcanzar el pleno empleo’.

Sin ir más lejos, basta analizar una frase cualquiera de uno de estos cómicos, como el gran Alen: “Gracias a Dios, soy ateo”. Increíble la sabiduría de este personaje: sólo un genio como él sería capaz de sumergirnos en tan profunda reflexión con únicamente el uso de seis cinco palabras. ¿No es alucinante cómo retuerce el significado de las frases hechas como ‘gracias a Dios’ para poner de manifiesto la indudable repercusión que la religión tiene tanto en creyentes como en no creyentes? Una frase sencilla (que no simple), pero retorcida, con una ironía y un sarcasmo tan afilado como Nacho Vidal. Una obra maestra de cinco palabras.

Ahora analicemos alguna de mis oraciones más célebres, como la cuasiarchidesconocida ‘Follo gratis’. ¡Oh, Dios mío! observar esas dos palabras escritas en mi monitor me produce escalofríos: ¡Qué profundidad semántica! ¡Qué uso de las figuras retóricas! ¡Qué léxico más distinguido! Qué… ¡Qué mierda!

Sin más, me retiro para dejar que otros blogueros con agravios mentales tan graves como los míos pasen ahora a perturbar vuestra inocente mente.