Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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Pero con estilo.

Tuesday, January 11th, 2011

Y dígame usté, señor Lector (con mayusculetra porque se apellida usté igual que el famoso psicópata del cine, Annibal Lector), por qué estoy estudiando esto. Cuando rellenas el papel de solicitud de admisión para la Universidáz piensas en otras cosas. Piensas en aprender, en conocer gente interesante, en labrarte tu futuro, y hasta en hacer cosas que te gustan.

Y no, no es así. Dígame usté por qué estoy escribiendo esto. Porque me aburro. Porque en lugar de estar estudiando sobre la historia del cine, sobre cómo se escribe un guión, sobre cómo podría mejorar mis cutres vídeos (sé que una sugerencia es editarlos, y tal vez lo haga), estoy aquí, en mi cuarto, estudiando una asignatura que más que Comunicación Audiovisual, parece Derecho. Y no exagero, es que realmente la asignatura se llama Teoría del Derecho.

Y odiamos Derecho. Me alegro por la gente a la que le guste esa oscura y tortuosa rama del conocimiento, me alegro de verdad porque alguien tendrá que juzgarme cuando todas esas denuncias de acoso sexual se tramiten, vivimos en un país en el que el Derecho es necesario. Al menos, eso es lo que nos intentan contar en la asignatura. Que el Derecho mola, que el Derecho se adapta a la sociedad, que el Derecho modifica a la sociedad… Vamos, algo así como mi blog, pero con estilo.

Que el Derecho es imprescindible para la vida diaria tal y como la conocemos. Sí, algo así como mi blog, pero con estilo.

Porque el estilo es lo más guay de todo esto del Derecho, y eso que hay mogollón de cosas guays en el Derecho (¿perciben el sarcasmo? ¿LO PERCIBEN?). Que el estilo del Derecho es lo mejor de todo. Que me pregunto yo por qué nos han puesto una asignatura llamada Teoría del Derecho, y no Teoría del Estilo.

Podían hacernos ver que el Estilo es un sistema de normas cuya sanción no estará institucionalizada como las del derecho, pero que duele, y mucho. O que le digan a la (como diría Niles Crane en Frasier, el hombre que más sabe de Estilo del mundo) crême de la crême de la jet set si es peor ser multado por exceso de velocidad que ir a un guateque en zapatillas de andar por casa. Podían enseñarnos eso, en lugar de decirnos que el Derecho es producido tanto por la ley, como por las costumbres, por los principios generales y por los jueces, que dan significado a éste al interpretar normas que no estén claras: algo así como mi blog, pero con estilo. Esto último, lo de la interpretación de los jueces, viene en mis apuntes como algo parecido a la “teoría de la subsucción”. Yo siempre creí que la subsucción era sexo oral bajo el agua.

Todo esto nos lleva a plantear una hipótesis: ¿por qué escribo esto? Porque lo estoy estudiando, y me aburro, porque esta asignatura no tiene nada que ver con mi carrera y porque es aburrida. Vamos, algo así como mi blog, pero con estilo… y alevosía.

En una estaca

Thursday, December 16th, 2010

Cuando llegué a la universidad pude ver cómo de cada farola, de cada mástil, de cada palo que estaba tieso y que desafiaba la gravedad (menos el mío) colgaban carteles de “Bienvenidos”. He terminado el cuatrimestre, con amarguras y cosas guachis (sí, me he vuelto un crío, ¿algún problema?).

Para empezar, en una carrera en la que se supone que debo ser creativo, he dejado de serlo de repente. Eso es raro. Un día te acuestas y la cabeza te rebosa de ideas geniales, proyectos, ambiciones… Al día siguiente al levantarte, te das cuenta de que la rubiaza desnuda que tendría que estar abrazándote en realidad no existe y de que si alguien te grita en un oído, dentro de tu cráneo resonará el eco de lo vacío que está.

Pero ha sido un cuatrimestre guay por más cosas. Y no sólo por el sexo universitario, que es exactamente igual que el otro, pero universitario (sí, hablo de mi mano derecha), sino de conocer a gente casi tan increíble como yo (mi ego no lo he perdido, eso ante todo).

Pero lo más increíble, lo más genial y a la vez deprimente ha sido conocer a una mujer hilarante a la que llamaremos Cancer, no por su significado, sino porque su nombre y apellido forman esta curiosa palabra. Si hubiera querido darle un significado dramático le pondría tilde. Es más: vamos a ponerle tilde. Cáncer.

Sí, Cáncer me gusta más. Este ser abominable, que me ha “enseñado” cierta “asignatura” durante incontables horas de mi vida que nunca recuperaré, ha tenido la desfachatez de considerarse capaz de dar clase en inglés. Somos 40 personas en clase, y todos estamos de acuerdo en una cosa: Shakespeare intenta suicidarse desde su tumba cada vez que Cáncer abre la boca.

“The cameras was filmed although the militars don’t know”, para explicar que las cámaras los estaban grabando aunque ellos (los militares) no lo sabían, durante el 23F. Esa es una de las incontables perlas que ha soltado esta profesora de inglés.

Nos hemos reído en su clase, hemos llorado, y hemos retrocedido 3 años en nuestro nivel de inglés. No quiero hacer más sangre.

Por eso digo a los responsables de la universidad: al comienzo del curso siguiente, ahórrense millones de carteles de bienvenida, no nos hacen falta. Nos bastará con ver a Cáncer clavada en una estaca a la entrada. ¿Qué mejor bienvenida?

PD: una persona muy especial cumple 18 años hoy. Sería un detalle que quien quiera comentar (Kurono, Gordi, La Rizosa que ya nunca se pase por aquí) la felicite. Significaría mucho para mí. Felicidades, Oph*

La nota

Monday, June 21st, 2010

Me acosté relativamente temprano con al intención de madrugar y ver lo antes posible mi nota en selectividad a través de la página de la UCM. No conseguí dormir hasta un par de horas más tarde.

Por eso, esta mañana suena el despertador. Ojeroso y anestesiado me dirijo al ordenador, enchufo la página, introduzco mis datos, y pulso Enter para proceder a ver la nota.

La nota: esa nota por la que llevo dos años luchando. Traicionando a mi devoción por los videojuegos, depositando todas mis esperanzas en una maldita cifra con decimales que puede permitirme seguir mi camino o condenarme a una larga vida de estudios que no me interesan.

Meses esperando ese momento, para que al pulsar Enter salga en mi pantalla:

Exacto. El CAPTCHA. El maldito código CAPTCHA, como siempre arruinando mis momentos felices. Ese maldito código que me piden para asegurarse de que no soy una máquina. Lo diré por última vez:

No, a pesar de mis bíceps no soy Terminator, dejadlo ya.

Y sí: por lo demás, las notas bien, gracias.