Eso es lo que piensan casi todos los alumnos que ayer hicieron el examen de historia para la PAU de la Comunidad de Madrid. Por algún casual, los astros se alinearon de manera que nadie se había estudiado ni la transición ni un tema 13 que ya no recuerdo de qué iba. Y las preguntas cortas tampoco fueron del agrado de casi nadie. Pero no pasa nada. Relax, chicos. Aprendamos una leccíon de la mano del maravilloso Mel Brooks:
Relax. Es una gozada hacer exámenes de inglés. Cada vez que uno de ellos tiene lugar, yo me permito ser mala persona riéndome del estrés de los demás. Porque la gente también es cruel conmigo.
En toda clase de inglés hay dos tipos de persona: los que saben inglés y los que no tienen ni idea. Normalmente el profesor forma parte del primer grupo. Por eso cuando sacas un diez te sientes bien. Todas esas horas de hastío e inactividad han dado sus frutos.
Pero la gente no lo comprende. Te suelta un: ‘Hombre, teniendo el Proficiency, yo también, ¿no te jode?’ Pues sí, cretino en miniatura. Sí me jode. Yo en clase me rasco las gónadas porque ya me encargué de currar tres horas todos los viernes de mi primera adolescencia. Ir al Británico mató mi vida social desde los diez hasta los dieciséis años, y sacarme pelusas del ombligo en clase es mi recompensa.
Por eso esta mañana, cuando los demás se mordían las uñas, tenían problemas de erección por el estrés y estaban dispuestos a matar por media hora de sueño, yo salía de mi casa escuchando esta canción en mi cabeza:
Me encanta ser cruel.
Pero no te preocupes por nada, porque todas las cositas saldrán bien.