Blog de Yosterkote

|

El blog para la gente peculiar

Posts Tagged ‘fiesta’

Orgullo

Sunday, July 4th, 2010

Últimamente tengo menos tiempo que de costumbre (sí, menos que durante los exámenes, soy así). No puedo ni reflexionar en el váter, que es lo que a mí de verdad me gusta. Por eso pido disculpas si actualizáis una y otra vez y no sale ningún post nuevo. Ya, ya sé que no lo hacéis, era sólo por cumplir.

Que sí, que escribo menos (espero retomar la normalidad en una semana), pero hay cosas que no pueden pasar inadvertidas:

El día del orgullo gay: la historia de siempre. Me parece genial que los gays se sientan orgullosos y lo demuestren. Que tomen las calles y se diviertan, o reivindiquen sus derechos, ya que ya era hora. Sin embargo no entiendo eso de ‘Orgullo Gay’. Porque eso, a pesar de que es totalmente opuesto a su supuesta intención, resulta tremendamente discriminatorio.

Que sí, que ellos celebran que son gays y están orgullosos de ello. ¿Pero qué hay de los que son gays y no lo están? ¿De los que llevan una oscura y apolillada vida en un armario por miedo al qué dirán? ¿De los que son gays pero están atrapados en un matrimonio con hijos? O lo que es peor: ¡¡¿¿Qué hay de los homosexuales que están atrapados en un matrimonio con suegros??!! Propongo desde la humildad de mi blog un día para la gente como yo: el día del ‘Gay Avergonzado’.

Habemus graduación

Saturday, May 29th, 2010

Son las 8 de la mañana. Hace dos horas estaba arrastrándome por las calles para llegar a mi casa de la fiesta de graduación. Comprended el posible resultado.

Los EE.UU. han hecho mucho daño. No, no por haber invadido Irak, sino por haber popularizado las ‘fiestas de graduación’. Allí una fiesta de graduación es un acto solemne: te disfrazas de traje y corbata o, en su defecto, tacones y vestido; vas con la family, unas fotitos, momentos lacrimógenos, entrega de diplomas… Y el baile. Un  baile serio, al que la gente ya va con pareja, con ponche… Es el topicazo de las pelis americanas: la fiesta/baile de graduación es uno de los momentos más importantes de tu vida. En American Pie hasta pierden la virginidad. ¿Y cómo puedes perder una virginidad en un baile a la española? ¿En los baños? ¡Si dan asco! Mirando retrospectivamente te das cuenta de que la mejor manera de perder la virginidad era dejarla discretamente en el suelo esperando que se pegara a algún zapato.

Cuando el baile se extrapola a la ‘Spanish Version‘ hay matices que se pierden. Para empezar por el lugar del ‘baile’. En los EE.UU. hacen el baile en el gimnasio, ese gimnasio que es más grande que un campo de fútbol. En España nos conformamos con meter a cuatrocientas personas (la mitad de ellas menores de edad) en un local con aforo para cien… Y barra libre. ¿Qué es el aforo? ‘Aforo’ es lo que los propietarios del local se pasan por el ‘aforo’ de los lacasitos a la hora de meter gente sin fin. Que vale, que cuando llegas no se nota, pero a medida que llega más gente tú te sientes más y más familiarizado con el olor de los sobacos de todos y cada uno de tus compadres. No voy a decir nada nuevo, pero creo conveniente citar que La Odisea de Homero es un chiste comparado con intentar cruzar el local de un extremo a otro (sí, ese metro veinte de distancia que tan largo se hace). Un caos.

Lo que me lleva a otro punto: ser traje tiene que molar. No tiene nada que ver con lo del párrafo superior, pero en vuestra vida veréis un texto consecuencia de una resaca con una estructura tan perfectamente planificada. Creo, añado, que mi teclado está empezando a dar vueltas. Voy a agarrarlo con fuerza un segundo y luego sigo.

Ya.

Como digo, ser traje mola porque descansas en un armario hasta que alguien cree que ha llegado una ocasión donde puede lucirte. No tiene que molar ser traje cuando vas a una graduación. Primero, porque con lo que se suda en esos sitios puedes llenar varias piscinas olímpicas, pero sobretodo por el maltrato al que el traje es sometido. Sí. Me refiero a colocarse la corbata en la frente mientras haces que bailas. Supongo que el tío que inventó lo de ponerse la corbata en la frente a lo Rambo en Vietnam era alguien majo. Hasta seguro que le quedó original. Más cuando estás borracho, que todo te parece original. Sin ir más lejos, me pasé toda la fiesta repitiendo una y otra vez la misma frase: ‘Es lo que siempre le digo a mi novia’. A la frase que fuera: ‘No tengo dónde meter esto’ (refiriéndose a comida) ‘come y calla’ (refiriéndonos a comida real, por supuesto)… Todo parece original. Igual no bebí lo suficiente, porque ahora ver a uno de cada tres maromos con la corbata puesta de diadema ya no me parece original. Tiene algo de gracia cuando sólo es uno, que lleva algo más de vaivén en el cuerpo que tú y que sabes que al final de la noche  acabará o follando o vomitando.

Cuando todo el mundo lleva la corbata así piensas otra cosa: que es una tragedia absoluta para el nudo Windsor, y que si Barney Stinson estuviera ahí para ver cómo mancillan trajes a mansalva le daría un infarto.

Por no hablar del ‘efecto cubata‘, proceso por el que tu traje adquiere una especie de electromagnetismo que ni la isla de Lost cuando se trata de atraer bebidas alcohólicas sobre sí mismo.

Nadie sabe cómo, se paró la música y llegó la policía. Al ser la mitad menores, la tensión flotaba en el ambiente. Eso y los 45º del frota-frota acumulado. Efectivamente, cerramos el bar. Aunque fuera con ayuda de los cuerpos de seguridad. Eso, por cierto, es algo que no entiendo. La obsesión de la gente por cerrar bares. ¿Qué pasa? ¿Por cada bar cerrado te dan un pin? ¿Puedes canjear esos pines por puntos Vodafone o qué? Porque entre tú y yo: de toda esa gente que dice que cierra bares, estoy seguro de que más de uno ha estado en casa durmiendo hasta las tres de la madrugada para aparecer por ahí tan fresco a las cuatro. Dos copas, bar cerrado y un pin-Vodafone.

Una cosa que me asombra: la capacidad humana de saber llevar a cabo las acciones correctas en los momentos más adecuados. Cuando llegó la policía y pararon la música, empezaron a cantar la que todos sabemos: ‘Alcohol, alcohol… Alcohol, alcohol, alcohol. Hemos venido a emborracharnos, y el resultado nos da igual’. Analicemos la cancioncita porque tiene lo suyo:

‘Alcohol, alcohol… Alcohol, alcohol, alcohol.’ Guay, chavalote. Te parecerá extraño, pero es que después de repetir cinco veces la palabra ‘alcohol‘ no tengo muy claro lo que quieres. Ah, sí, claro, alcohol… Haberlo dicho antes, hombre. ¿Qué? ¿Que ya lo habías dicho? Culpa mía.

‘Hemos venido a emborracharnos‘ ¿En serio? Ah, claro. Ahora sé por qué estaba esa chica vomitando como una loca en las escaleras.

‘Y el resultado nos da igual’. Bueno. Que repitas la palabra ‘alcohol‘ cinco veces, pasa. Molesta, porque no sabes cuál de esos ‘alcoholes‘ es sujeto, cuál es verbo y cual es complemento directo. Descartamos que uno de ellos sea el complemento suplemento, ya que que en la construcción ‘Alcohol, alcohol, alcohol, alcohol, alcohol‘ podemos observar una ausencia total de preposiciones. Como digo, eso te lo puedo pasar. Puedo pasar igualmente que hayas venido a emborracharte, en serio. Ponerme pedal no es mi actividad favorita, pero lo puedo entender. Eso sí: que ‘el resultado te dé igual‘… Ya no. Porque si ese matiz lo dices en serio, tienes un problema con tu vida. De esa noche me pudo dar igual mojar el traje con vodka barato, me pudo dar igual no conseguir nada con esa pareja tan mona de lesbianas, y me pudo dar igual que los zapatos me hicieran daño. Pero creedme: si esta mañana me hubiera despertado con los brazos de este tío rodeando mi torso desnudo, NO me habría dado igual:

Por eso tengo cuidado cuando canto algo a voz en grito. Yo opté por ser más conservador y tararear un tímido ‘I wanna rock and roll all night‘ cuyo significado a fin de cuentas también iba acorde con nuestro ánimo. Y sí, tuvimos que salir de allí.

Sugerencia para los dueños del local: si llegáis a abrirlo de nuevo, poned un urinario a la salida. Sí, sí, pegado a la pared, en toda la acera. Que sé que un experto en baños como yo no puede decir algo tan fuerte y quedarse tan ancho, que un urinario perdido queda antiestético, pero siempre es más bonito que ver cómo baja un chorrito de orina por el centro de la calle.

Sin embargo la noche aún nos reservaba un pequeño detalle: el tío que auscultaba una pared de piedra con sus auriculares mientras sostenía con la otra mano una imagen de Jesucristo. No sé qué religión es esa, pero quiero averiguarlo.

Entrevista conmemorativa: porque Yosterkote lo vale

Sunday, April 4th, 2010

Queridos lectores: llevábamos tiempo preparando este evento especial para todos nosotros. Yosterkote cumple las 100 entradas y queríamos obsequiar vuestra fidelidad con algo nuevo. En un principio pensábamos entrevistar a alguien famoso. Habíamos llegado a un acuerdo con Ronaldo (Cristiano no, el gordito), pero se fugó con la recepcionista de nuestra oficina antes de poder entrevistarle. Sí, nos sorprendió mucho, pero más se sorprenderá él cuando descubra que la recepcionista se llama en realidad Fermín, tiene 45 años y es padre divorciado de tres hijos.

Otros candidatos eran Mario Bros, Pip-Boy, John Locke, Bruce Dickinson, Gallardón y El Nota (que hoy, 4 de abril de 2010, podéis ver en la cabecera del blog como un pequeño homenaje a los hermanos Coen). Sin embargo por motivos que escapaban a nuestro control esta noche nos hemos visto imprevistamente solos. Así que hemos pensado que para celebrar este centenar de posts, no hay nada mejor que hablar un poco con su creador, Yosterkote. Conozcámoslo un poco más.

Entrevistador: Buenos días, Yosterkote. Es un placer entablar conversación con usted por primera vez en tanto tiempo.

Yosterkote: El placer es mío.

Entrevistador: No, el placer es mío, insisto

Y: Que no, que no, que el placer es mío: vengo de trincarme a la secretaria.

E: ¿En serio? Vaya, eso quiere decir que Ronaldo ya está aquí. Pero no divaguemos, por favor. Contamos con su presencia ahora, y eso es lo que importa. Dígame: ¿qué es lo que le motivó a comenzar a escribir un blog?

Y: Un amigo me desafió. Me dijo que si llegaba a los 100 posts me pagaría una prostituta, y aquí estoy.

E: Vaya, ahora debe de ser usted el hombre más feliz de la Tierra.

Y: La verdad es que sí, pero no quiero hablar más de esto. Hay una prostituta esperando en un taxi aparcado frente a la entrada a su oficina y cobra por minutos, así que le agradecería brevedad.

E: Como usted quiera, Yoster. ¿Qué me dice de su grupo de fans en Facebook? ¿Cómo se le ocurrió promocionar su sitio allí?

Y: Si le soy sincero, lo único que quería cuando comencé mi grupo de fans en Facebook era poder ver lo macizorras que estaban mis seguidoras. Lamentablemente la mayoría son maromos.

E: Lo siento.

Y: No, no se preocupe: son maromos, pero muy monos.

E: Ya veo. Siguiente pregunta: nuestro equipo de psiquiatras ha observado en sus escritos una constante referencia a elementos eróticos, y su visión pansexual del mundo nos sugiere que podría usted padecer de adicción al sexo. ¿Tiene algo que decirles?

Y: Sí. Que me coman la polla.

E: ¿Literalmente?

Y: Eso depende. Esos psiquiatras… ¿Son hembras?

E: Algunas.

Y: Entonces sí, que me la coman literalmente.

E: Ya veo. Sigamos: ¿Qué es lo más importante en su vida?

Y: ¿Esta entrevista la va a leer alguien?

E: Esa es nuestra intención.

Y: Entonces diré que lo más importante para mí son mis lectores. Al fin y al cabo, soy lo que soy gracias a ellos.

E: ¿Y si esta entrevista nunca fuera leída por nadie?

Y: En ese caso lo cierto es que lo más importante de mi vida es Lost. Adoro esa serie.

E: ¿La trama engancha, verdad?

Y: ¿Trama? ¿Qué trama? Yo sólo sigo esa maldita serie porque albergo la esperanza de que algún día aparecerá Evangeline Lilly en topless.

E: Lógico. Oiga, Yosterkote: estamos en confianza, ¿no es cierto?

Y: Yo nunca confiaría en alguien como usted.

E: ¿Cómo? Pero Yosterkote, usted y yo somos la misma persona.

Y: Por eso mismo.

E: Le agradecería mucho que colaborara, después de todo, esta es su entrevista también.

Y: ¡Vais a comerme la polla!

E: Por favor, compórtese. Es la segunda vez que pide groseramente una felación. ¿Tiene algo que alegar en su defensa?

Y: Lo siento mucho, Entrevistador. Desde que me picó esa cobra no puedo contenerme verbalmente. Es un serio problema. Lo que quería decir era que no: no quiero colaborar con usted. Por si no lo sabe, aquí el jefe soy yo, Yosterkote, y usted es sólo mi subordinado.

E: No lo creo. En realidad yo soy Yosterkote, y tú eres sólo el ficticio pelele al que entrevisto para conmemorar los 100 posts de mi blog.

Y: ¿Estás diciendo que yo no existo y que tú eres yo?

E: Exacto.

Y: Me la suda. Aunque tú seas Yosterkote, no eres Miguel de Unamuno y esto no es Niebla, así que procede con la entrevista.

E: En eso estamos de acuerdo. Una encuesta entre sus lectores destaca que la principal característica que perciben de usted es que es usted un ser completamente narcisista. ¿Qué opina?

Y: ¿¿¿Narcisista??? ¿¿¿Yo???

E: Esto… Bien. Siguiente pregunta. Puede usted elegir entre copular con la sirena clásica (mitad inferior pez, mitad superior mujer) o una sirena invertida (mitad superior pez, mitad inferior mujer). ¿Qué prefiere?

Y: Supongo que la sirena invertida.

E: ¿Y no le daría asco copular con una mujer con cara de pez?

Y: Francamente no sería la primera vez.

E: Perfecto. Vamos a terminar la entrevista, así que si hay algo que quiera decir algo a los lectores, este es el momento.

Y: Si usted lo dice, fingiré que mi duro corazón de piedra alberga amor por algo que no sea yo mismo. Sí. Quería agradecer a todos los que alguna vez se han tragado uno de los otros 99 posts. Significa mucho para mi. En concreto algunas personas que conscientes o no de ello, me han animado a continuar esta aventura. Al hetero más mariposón que he conocido, al desconocido que llevó mis testículos a Menéame, al que se sienta a mi lado en clase, a la que riza el rizo de los blogs, a la que podría darme una paliza al Guitar Hero, a la Nube y a la Vampiresa, que desde que le echaron en cara que no sabía escribir no ha vuelto a comentar. A ellos y a todos los que son fans en mi página de Facebook, reciben los posts por correo o están suscritos a mi RSS. Por vosotros he llegado hasta aquí y ahora hay una prostituta esperándome en la salida de este estudio.

E: Vaya, Yosterkote. ¿Es eso una lagrimita de emoción?

Y: Lo cierto es que sí. Entiéndame: es que la prostituta está muy buena.

E: Lo entiendo, lo entiendo. Vaya usted con ella, y espero poder recibirle dentro de poco.