Blog de Yosterkote

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Zombis: la guía de supervivencia

Thursday, January 20th, 2011

Ahora que está de moda todo esto de los zombis en el mundo audiovisual (series de televisión como The Walking Dead o Dead Set), películas en los últimos años (rec, Soy Leyenda, Bienvenidos a Zombieland, Zombis Nazis…), videojuegos (zombies en los supermercados, en los videojuegos de guerra, videojuegos en los que encarnas a mozas en ropa interior que mutilan a muertos vivientes…), he decidido ilustrar a mis afortunados lectores con unos sabios consejos que podrían salvaros la vida en el caso de que una de estas infecciones llegara a propagarse por el mundo. Para empezar, usaremos a modo de ejemplo varios comportamientos tipo que se suelen adoptar, y sus consecuencias.

1- El Free Rider. Es el saqueador. Es el que, ante la ausencia de autoridad y de control, opta por vivir su vida como él siempre la habría deseado. Armado con una motosierra, iría al Museo Thyssen para “comprar” algo que colgar en su salón, a modo de decoración o de trofeo. Aprovecha los momentos de poca actividad zombi para salir de su mansión (entendamos: no es suya, es que es el listo que ahora ocupa la Catedral de la Almudena) en busca de alguna chica a la que violar. Es uno de los roles más divertidos que asumir, la verdad, pero sus andaduras duelen terminar:

  • Cuando una chica a la que intenta violar le ensarta un hachazo en el cráneo.
  • Cuando intenta saquear a un saqueador con más testículos.
  • En el Media Mark, sorprendido por cinco zombis hambrientos cuando él cargaba con un televisor FullHD y 3D de 74 pulgadas. No tuvo escapatoria.

2- El Machaca-Cráneos. Es el personaje frustrado con su vida que, al verlo todo perdido, coge una maza y sale en busca de aventura. Es un renegado de su propia vida porque cree que no tiene nada que perder. Según Hollywood, tarda mucho en morir, porque a pesar de ser un tío duro, termina descubriendo que debe sacrificarse para salvar la vida del prota, rodeado de zombis. En la realidad, muere en cuanto sale a la calle, tal vez porque nunca haya manejado una maza en realidad. Es el primero en caer, siempre. Llámalo efecto Darwin.

3- El Geek. No se da cuenta de la invasión zombie. Nunca. No percibe que sus padres y su hermanita ya no vuelven a casa, sigue frente al ordenador absorto por el WoW. Muere de inanición a la semana.

4- El Gracioso. Muere. El gracioso siempre muere.

5- Yosterkote. Sí, el Yosterkote. Siguiendo unas pautas sencillas llamadas Yosterkote (que se pueden resumir en tener un poco de sentido común) podrás sobrevivir a la invasión zombi.

  1. Las latas son tus amigas. Esto consiste más en estar previamente preparado que en salir al súper el día I (de Invasión) y comprar millones de conservas. Seamos sinceros: no estás tan cachas como para repartir guantazos a diestro y siniestro y desvalijar tú el supermercado, y tampoco estás tan buena como para ganarte el favor de los hombres. Porque recordemos esta premisa a la hora de sobrevivir: siempre habrá alguien más cachas/cachonda que tú. Es hora de asumirlo. La solución está en comer siempre conservas, y de esta manera estarás siempre abastecido. Que vale, que el pulpo a la gallega de lata parece más bien pulpo en polvo, pero una de las claves para la supervivencia está en no morir de hambre. Y si eres estudiante, seguramente ya tengas práctica con este modo de vida.
  2. No tienes compasión. Recuerda: alguien infectado es alguien infectado. No por ser tu hermanita con su osito de peluche, tu novia con una caja de preservativos o tus hijos con un sobresaliente dejan de estar infectados. Si han sido infectados, de nada vale aplicarles gasas sobre la herida y mimarlos. Ya han emprendido su camino, sin marcha atrás, al mundo de los muertos vivientes. ¿A cuántos protagonistas hemos visto morir a manos de un ser querido simplemente porque no tuvieron valor de arrancarles la cabeza cuando debían?
  3. Armas. No te hagas ilusiones: ir con una escopeta no te va a servir de nada, porque la munición siempre es muy limitada, y porque la mayoría de nosotros en su vida ha disparado un arma que no estuviera entre sus piernas (o las piernas de otro). Incluso me aventuraría a decir que con mala puntería. Teniendo esto en cuenta, ¿de verdad esperas acertarle entre ceja y ceja a un zombi, más aún cuando notes tu corazón desbocarse al estar jugándote la vida? Sugiero que optes por armas más fiables. Hablo de armas cuerpo a cuerpo, como motosierras, mandobles o hachas… Piensa, además, que eso te otorga una gran ventaja cuando te enfrentas a zombis. Hay numerosas interpretaciones acerca de las habilidades de estos putrefactos seres, pero la concepción más generalizada viene a hacernos creer que son seres de movimientos lentos y torpes, aunque con una fuerza considerable y una infinita resistencia al dolor. Obviamente, no saben manejar armas ni leer, pero sí abrir puertas y subir escaleras. Con una buena arma y un mínimo de destreza podrías ser capaz de defenderte de hasta cinco muertos a la vez sin preocuparte de municiones o puntería. Pero recuerda: siempre a la cabeza.
  4. Mantente informado. Las invasiones, por lógica, llevan algo de tiempo. Si un día se escapa de un laboratorio de los EE.UU. (porque sólo en los EE.UU. ocurrirían ese tipo de cosas, claro) un zombi, por promedio debería tardar un par de días en recorrer toda la interestatal hasta la población o gasolinera más cercana. Allí mordería a alguien, pero un avispado campesino le volaría los sesos de inmediato. El infectado iría al hospital, y en mitad de un tratamiento, a las 24 horas, despertaría enrabietado y comenzaría a morder a la gente. Los zombis no montan en avión ni saben conducir, así que hasta que la infección total en ese hospital estadounidense llegara a extender sus hilos hasta España, podrían pasar meses. Informarse es clave (uno de los motivos por los que el Geek muere seguro). Lee periódicos, mira los telediarios (no los de Telemadrid, porque esos sí que te pueden volver zombi), y escucha la radio. Cualquier anomalía en un hospital puede ser en realidad el comienzo de la pandemia. Yo no respiré tranquilo cono lo de la Gripe A hasta varios meses más tarde. ¿Y qué ocurre cuando los zombis ya han invadido tu país? No te preocupes, saldrá en las noticias antes de que la emisión se interrumpa por causas desconocidas. Aún así, puedes estar al loro por si hay algún campo de refugiados, o si algún lugar está libre de la invasión. ¿Cómo te enterarás? No, no en un kiosco. La clave está en la radio.
  5. Vuelve al pueblo y espera. Los primeros coletazos en la ciudad son muy peligrosos. No conviene salir a la calle (recordemos: si somos listos sabremos que una oleada de zombis se aproxima a la ciudad, así que tendremos conservas para los próximos seis meses y un pequeño arsenal de armas de filo) hasta que la cosa mejore. Porque la cosa mejorará, eso es evidente. Tal vez se corte el suministro eléctrico, internet, la televisión, y hasta el agua, porque los que normalmente mantienen las infraestructuras funcionando ahora estarán criando malvas, escondido en un fuerte, o adoptando la necrofilia como nuevo estilo de vida. Pero hago notar un aspecto: las invasiones zombis no pueden durar para siempre. Los zombis necesitan comer, y si no comen, mueren. Comen humanos, perros, pájaros, y lo que se les ponga por delante. Probablemente a la semana ya no les quede nada más que comer, aparte de comerse los unos a los otros. Así que al mes los zombis podrían estar perfectamente erradicados… O casi. Así que cuando la tasa de zombis por metro cuadrado lo permita, coge el coche (que has dejado en el garaje, o si no no te esperes encontrarlo) y pírate de la ciudad. ¿Por qué? Porque en la ciudad se pasa hambre, a no ser que tengas un cultivo en la azotea. Y si tu coche está desvalijado e inutilizado, le han robado la gasolina, o simplemente no está, no te preocupes. Hay miles de coches en una ciudad grande que están esperando que los uses en caso de una invasión, zombi (es el sueño de todo coche). En resumen: pírate al campo, a lo bucólico, a una casa con unas puertas de hierro resistentes, chimenea para el duro invierno, y sobretodo, un huerto donde plantar tomates y dejar de lado el duro mundo de las conservas. Matarás dos pájaros de un tiro: en el campo (por lógica) la concentración de zombis es menor, y tu salud lo agradecerá.

Eso es básicamente lo que has de hacer para sobrevivir a una invasión zombi. De nada.

    Lecciones de amor: Conejita y Zanahorio

    Thursday, January 14th, 2010

    No hay nada como un ejemplo de la vida real para aprender de verdad, y para que las tesis expuestas queden confirmadas. Esta es una historia real. El protagonista es amigo mío (bastante bueno, por cierto), pero podría ser cualquiera de vosotros, cualquiera de vuestros amigos.

    Tengo un amigo al que, para conservar su anonimato, llamaremos a partir de ahora Zanahorio. Zanahorio un buen día conoció a la Conejita. ¿Por qué la llamo Conejita? En primer lugar, porque resulta tierno que el Zanahorio sea el que vaya tras la Conejita, y no al revés. En segundo, porque… Bueno, supongo que Conejita es en este caso un apelativo relativamente acertado.

    Pues bien, niños: cuando Zanahorio y Conejita se conocieron, ésta estaba ‘comiendo’ una hortaliza a la que llamaremos Ketchup. El Ketchup no es una hortaliza, pero es un elemento muy secundario en la cadena de alimentación, lo que nos viene que ni pintado. Un buen día (no para Ketchup), Conejita se hartó de él, y decidió volver con Pan, del que llevaba mucho más tiempo alimentándose. No en vano, Pan es un elemento imprescindible en la dieta de cualquier ser humano… o conejo.

    Primera observación: cuando alguien deja a su novio por su ex, normalmente no es de fiar. Está mal generalizar, pero es cierto. Ketchup había resultado ser un ‘alimento rebote‘. Ser un alimento rebote puede estar bien si eres consciente de lo que eres, ya que al menos consigues sexo. El problema de esta historia es que Ketchup lo ignoraba, y Ketchup se pasó sangrando por dentro cerca de tres meses. O si no: ¿el ketchup os ha llegado a saber alguna vez igual? Evidentemente no. Llegaremos, por tanto, a una conclusión: si vas a ser el alimento rebote de alguien, es mejor mantener los pies en el suelo. Igualmente, es muy útil informarse sobre el historial reciente de nuestra nueva pareja, ya que (alerta de spoiler) si ha dejado tirado a un alimento rebote una vez, puede volver a hacerlo. Y esto no es un consejo machista: en esta ocasión la conejita es ella, pero perfectamente podía haber sido un hombre: es un consejo unisex.

    Al poco tiempo, las evidencias de que a Conejita le gustaba Zanahorio eran ya evidentes, aunque seguía alimentándose de Pan. Zanahorio lo sabía, pero no podía evitar emocionarse. No en vano, hay que decir que Conejita tenía un pelaje suave y brillante, unos dientecitos incisivos muy conejiles y… En fin, que estaba buenísima. No es de extrañar, por tanto, que los acercamientos de Conejita hacia mi amigo Zanahorio hicieran irremediablemente que la zanahoria de Zanahorio creciera por momentos. A Conejita le encantaba jugar con Zanahorio así, pero en ningún momento se le ocurrió dejar de comer Pan por Zanahorio. Zanahorio, además de empalmado, estaba confuso. A cada intento de ‘profundizar’ en su relación con Conejita, ella ponía de relieve sus sentimientos por el Pan; asegurándose meticulosamente de que Zanahorio nunca llegara a ver las puertas totalmente cerradas. En alguna ocasión, Zanahorio se cansaba de ser ‘el segundo plato’ y la mandaba a tomar por saco. Tal vez no habría sido así si Conejita se hubiera reservado algo de sexo para él, pero éste tampoco era el caso. Sin embargo, Conejita sí apreciaba en cierto modo a Zanahorio, y por un motivo o por otro, Zanahorio siempre acababa volviendo al redil. Esta situación se repitió durante un año.

    Segunda observación (y spoiler): cuando una persona te utiliza, te manipula y te decepciona por sistema, es muy probable que no deje de hacerlo. Haya o no haya sexo de por medio. Una vez más, esto se aplica sobre hombres y sobre mujeres… Es unisex.

    Finalmente, Pan dejó a Conejita, y Conejita, sola (y para mi sorpresa) acudió a los brazos de Zanahorio. Zanahorio era feliz, pero las historias que acaban bien no venden en internet, así que os podéis imaginar que al poco tiempo Conejita abandonó a Zanahorio: creía que había mucha más comida ahí fuera y quería probarla toda. Y aunque Zanahorio había sido advertido por muchos amigos, acabó muy dolido. Zanahorio era ahora el nuevo ‘Ketchup’.

    Tercera observación: Yosterkote aprovecha este inciso para recordar una cosa: ser un arrastrado no funciona. Nunca ha funcionado. Que Zanahorio lograra estar con Conejita fue toda una revelación para mi. Sin embargo, un año perdido y el corazón completamente roto es un precio bastante alto por un poco de sexo. Ser un arrastrado no funciona, y nunca funcionará. Lo siento, y esto también es unisex. Si no le gustas ahora, es probable que nunca llegues a gustarle, y créeme: dejarse pisotear vilmente no aumenta mucho las posibilidades.

    Así que ahora Zanahorio llora con el corazón roto paseando por las esquinas, criticando a Conejita y poniendo a sus amigas en su contra.

    Cuarta observación: ahora es donde Zanahorio lo ha hecho mal. Tiene derecho a sentirse despechado, pero él conocía bien a Conejita. Sabía muy bien a lo que se exponía, y no tenía que haber dejado su corazón al descubierto. Pero ante todo, nada de eso justifica ir llamándola “puta” a sus espaldas (como mucho a romperle los retrovisores del coche). Entre otras cosas, porque conozco a Zanahorio, y ambos sabemos que si él hubiera estado en el lugar de Conejita, habría hecho lo mismo. Habría hecho lo mismo, pero la gente no le habría ido llamando “puta”, sino “machote” o “crack”… Y eso último sí es machista.

    Como librarse de una chica

    Sunday, November 22nd, 2009

    Buenas a todos. Hace unos meses publiqué una útil guía para lograr atraer al sexo opuesto. Se titulaba “Cómo conseguir una chica (sin morir en el intento)” y constaba de tres volúmenes:

    El primer volumen, en el que se os enseñaba a convertirse en una persona aceptable.

    El segundo, en el que definíamos el estereotipo de chica que buscaríamos.

    Y el tercero, en el que clasificamos los distintos tipos de estrategia que podemos abordar a la hora del abordaje (y que, por cierto, no tiene nada que ver con peces abisales).

    Pero no todo es siempre de color de rosa. A veces, la vida te da palos, y a veces las mujeres también. A veces una mujer se vuelve simplemente insoportable y no sabes cómo librarte de ella sin herir sus sentimientos (porque recordemos que aunque somos unos cerdos, romperle el corazón a una mujer a menudo invalida nuestras posibilidades de acostarnos con la mayoría de sus amigas/hermanas/madre/hija). Si ese es tu caso, enhorabuena, puesto que este post es para ti.

    Para ello, hay numerosos procedimientos a los que podemos recurrir. No voy a hacer una descripción muy detallada de ellos. Son simples ideas que he ido recopilando a lo largo de mi vida. Algunas las he puesto en práctica, otras me han ocurrido de verdad. Empecemos:

    1- Tener el SIDA: creo que no es necesario explicarlo. Tener el SIDA suele ser un buen motivo para ser dejado. Pruébalo: no te decepcionará.

    2- Tu última ex-novia resultó quedarse embarazada, y crees que lo mínimo que puedes hacer es intentar volver a recuperar la relación por el bien de los tres.

    3- Has sentido la llamada de Dios y vas a hacerte cura.

    4- Finges tu propia muerte y huyes a un país latinoamericano.

    5- Eres el fundador del club de fans de Amaia Montero (eso asusta a cualquier mujer).

    6- Empiezas a tener visiones. Cualquier tipo: visiones premonitorias, visiones de su familia, visiones premonitorias sobre su familia…

    7- No te cambies los calzoncillos en muuuuuuucho tiempo.

    8- Resulta que estás secretamente enamorado de una mujer a la que conociste en un viaje a Canadá cuando tenías 17 años y hasta ese momento no te habías dado cuenta.

    9- Adriana Lima se ha divorciado y sientes que TIENES que probar suerte.

    10- Tienes cáncer de testículos (no falla).

    11- Quedaste primero en un concurso ortográfico cuando tenías 11 años.

    12- Eres fan de Star Trek.

    13- Guarda pornografía infantil en tu ordenador y deja “accidentalmente” que ella lo vea.

    14- Dile que te sientes atraído por Rey Misterio

    15- O que lees El Blog de Yosterkote.

    16- Amas secretamente a Hitler

    17- Crees que Cristiano Ronaldo es realmente atractivo

    18- O te gusta Crepúsculo más que a ella.

    19- Te haces misionero porque sientes la llamada (gracias, Barney ;) ).

    20- Y por último y definitivo: no tienes el graduado escolar de la ESO (o equivalente).

    Cualquiera de estas excusas es buena para que una mujer te deje a ti y no tú a ella… ¡Así que ánimo y a por ellas (no)!

    Mensaje para las Ex que puedan estar leyendo esto: Cielo mío, eso son excusas tontas que conté al resto de mis ex para cortar con ellas, pero no contigo… Cualquiera de las veinte que te conté era absolutamente cierta, te lo juro.