Cuando yo sea Pez Espada
Tuesday, June 14th, 2011A continuación, y dado que está tan de moda esto de la democracia, expongo una serie de medidas que tomaré cuando alcance el control pleno de España.
1-España pasará a ser una dictadura republicana.
Por supuesto, yo seré el líder, y operaré bajo el título de Pez Espada. “Presidente” es rebajarse demasiado para mí, y “emperador” está muy visto. Por eso, y porque cada vez que a alguna chica bonita le digan “que te folle un pez espada”, yo haré acto de presencia. Sí, cierto: se debería reformular la frase a algo así como “Practica el arte de la cópula con su Excelentísimo Pez Espada”, pero bueno, en cuestiones de sexo podemos adoptar posturas innovadoras: abajo el protocolo y arriba el profiláctico. Sí, ha quedado forzado, es lo que hay. Para que el populacho no se cabree y se sienta importante, cada cuatro años organizaré referéndums en los que el ciudadano podrá decidir el rumbo que nuestra poderosa nación adoptará, eligiendo nuestro himno de entre toda la discografía de Iron Maiden (menos la era de Blaze Bayley, que seré fanático, pero no tanto) y el color de nuestra bandera, a saber: rojo, bermellón, carmín, escarlata, granate, burdeos, borgoña o carmesí. Al fin y al cabo soy daltónico y todos los veo rojos.
2-España adoptará el comunismo.
No es por ideología ni por motivos económicos. Es por una cuestión meramente competitiva. Por culpa del capitalismo, el ser humano vierte todos sus esfuerzos en superar a los demás teniendo la cartera más abultada. En mi república socialista todos seremos pobres, de manera que podremos orquestar nuestras clases sociales alejándonos del convencionalismo capitalista, aprovechando la nueva coyuntura para ascender socialmente por méritos propios. Tenerla más grande: 1 punto. Levantarle la novia al vecino: 5 puntos. Ser yo: un millón de puntos. Este sistema de puntos es sólo un borrador, claro.
3-Tendremos casas más pequeñas.
La solución al problema de la vivienda es sencilla: cada vivienda ahora existente se dividirá en dos viviendas separadas. El actual estado del bienestar nos ha vendido la idea de que para vivir necesitamos casas enormes, con todo tipo de habitáculos: habitaciones de lectura, habitaciones de invitados, cuartos de baño, e incluso “cuartos de estar”. Como si no se pudiera “estar” en cualquier otra habitación, burguesitos capitalistas… A las numerosas familias numerosas con problemas de espacio se les asignará (de gratis) un perchero que implementará la novedosa tecnología propiedad de Batman, el superhéroe favorito de Gotham: el batperchero, donde podrán dormir los retoños.
4-Mobiliario urbano.
Todos los municipios tendrán, en el centro de la plaza más emblemática, una escultura que representará una banqueta de oro puro. Así, todos los nostálgicos tendrán un lugar donde reunirse, recordando tiempos mejores, en los que todo el dinero era para los bancos.
5-Religión.
La religión oficial será el Yosterkotismo, y será de seguimiento obligatorio. Sin embargo, sus principios se basan en la libertad ideológica y religiosa, por lo que cualquiera que la siga (es decir: todos) estará exento de seguirla. Esta religión permite el matrimonio homosexual, aunque por cada patrimonio de esta índole que se produzca, se inseminará artificialmente a dos ciudadanas para preservar la especie.
6-Poder judicial.
Para agilizar los trámites y la burocracia, así como para abaratar costes, todas las disputas se resolverán con “Piedra, papel o tijera”, ante notario. Si la acusada y la demandante son mujeres, se resolverá por “Piedra, papel o tijera… Sobre barro”. Yo seré el notario.
7-Sandeces.
No voy a ocultar que si quiero regir España, no es por procurarle un futuro mejor, sino por que mis sandeces tengan mayor repercusión mediática (lo cual sí beneficiaría mucho a España: tenéis mucho que aprender de mí los españolitos). Algo parecido a lo que han hecho ya José María Aznar, ese gran incomprendido al que le gusta la mujer, mujer; o el gran Hugo Chávez. Tendré mi propia serie de televisión, en la que interpretaré a Yosterkote, un joven de la ciudad de Madrid que pasa el tiempo en una cafetería llamada Retiro Perk con sus cinco amigos: Raquel, Phoebe, Ross, Mónica y José. Idea original mía, lo juro. La canción de entrada será algo así como “Chan chananana-na naná naaa…”
8-Leyes absurdas.
No pueden faltar. Por ejemplo, la de que no se puede escupir hacia arriba los días de lluvia mientras caminas de espaldas. O que burlarse más de tres veces al día de Mourinho diciendo “¿pur qué?” conllevará una sanción económica. “¿Pur qué?” Culpa de Unicef. Y yo hoy ya he cubierto el cupo, cagüen… Hablando de Cagüen. Todas las palabras que llevan diéresis son sagradas. Las palabras que podrían quedar guays con una, la llevarán, como por ejemplo inagüantable, paragüas o antigüo. ¡Diéresis para todos! Por supuesto, tanta ley tonta (mira qué bonito queda) está por algún oscuro motivo: lo que quiero no es ni más ni menos que tener la excusa perfecta para implantar una única pero imprescindible norma. Al igual que en Francia está prohibido llamar a un cerdo “Napoleón”, aquí estará prohibido llamarlo “Yosterkote”. Sólo porque no pienso ser menos que Napoleón.
Y creo que eso es todo. Aprovecharé para presentarme a las elecciones generales de 2016, cuando el gobierno de Rajoy ya la haya liado parda y los votantes estén confusos por ver que el AntiZapatero no es más competitivo que el propio Zapatero y España esté lista para pasar al siguiente nivel: posturas radicales, pero de verdad. Será la hora de votar al Anti Todo. Será la hora de votar a Yosterkote.















