Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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De conciertos y cierto grado de misantropía

Wednesday, June 16th, 2010

Se avecinan gran cantidad de conciertos a los que me gustaría asistir. Sin ir más lejos, Metallica actuó ayer en Rock in Rio. El martes 22 (dentro de una semana) veré a los únicos cuatro tíos que pueden maquillarse sin que me parezcan homosexuales: KISS. De hecho creo que son mucho más homosexuales sin maquillaje. Como prueba:

No os esforcéis: que en vuestro videoclip aparezcáis con mujeres no os hace parecer más machos. Al menos no si llevas esos pendientes.

Hala, ya lo he dicho. Y con un poco de suerte y de dinero, el 21 de agosto estaré en Valencia con Iron Maiden. Pero ya me estoy mentalizando (que no metalizando) por si algo fallara y no pudiera asistir. He aquí una lista de las cosas que odio de la gente en un concierto.

El que se frota contra ti: No me refiero al que bota. No me refiero al que va pedo, te agarra del hombro y corea la canción junto a ti como si os conocierais de toda la vida. Me refiero al extraño ser que da botes pequeños a tu lado mientras te restriega todo su cuerpo durante el concierto. Debe de ser una especie de perversión, no lo sé. El caso es que mientras tu grupo favorito toca, lo único en lo que piensas es: ‘¿Y este tío?’ Al que siempre se frota contra mí: que sepas que si procuro ir hacia delante no es porque quiera ver al grupo más de cerca, es para alejarme de ti.

El que te suda: Yo sudo. No sólo yo, eso es evidente: yo sudo, tú sudas, él suda, nosotros sudamos, vosotros sudáis y ellos sudan. Pero llamadme tiquismiquis por expresarme así: mi sudor no me da asco. El tuyo, si no eres una tía, mucho. No me importa que me sudes, querido desconocido, pero te agradezco que no te quites la camiseta mientras lo haces. parecerá una tontería, pero si me dejan elegir, prefiero tocar una camiseta empapada en sudor que el torso del que proviene.

El que te empuja: Que te empujes con tus colegas no me importa, pero que hagas representaciones a los demás de toda tu estupidez no mola. Formar un corro para magullarle las cervicales al personal debería estar penado con al muerte. O con un par de meses sin sexo, que viene a ser lo mismo. ¿Disfrutas empujándote? Vete a los coches de choque, yo estoy ocupado escuchando música. Mi actitud puede parecer exagerada, pero normalmente el que te empuja lo hace… Contra el número 9: el que te suda.

El que corea: Que cantes si te sabes la letra, pasa. No me importa que grites en los estribillos, puesto que muchas veces al cantante tampoco se le entendería. Puedes intentar fingir que eres el vocalista, porque el vocalista toca con la voz. Tú también. Pero tío, sólo hay cinco personas en la faz de la tierra capaces de  emular el sonido de una guitarra, y tú no eres uno de ellos, por mucho que te pese. Igual a tí te oyes como si fueran cantos celestiales, pero la parte instrumental de un precioso medio tiempo queda más bonita cuando no estoy oyendo a un tipo que grita ‘uoououoo  uuouoo’ en mi oreja. Sólo hay una canción en la que esos peculiares coros queden bien:

Creedme. Si el ‘uououo’ constante quedara bien, los artistas no se molestarían en subir a interpretar las canciones: a la entrada repartirían panfletos con la letra (‘uououou’) para que el protagonismo lo tuviéramos nosotros.

El que te empapa de cerveza: Una cara cerveza de 9 euros el litro. Sí, nueve. Y no pasa nada si al tío se le vuelca un poco el vaso en tu sudadera, camiseta o lo que lleves. Somos humanos, tenemos fallos. Pero que tires la cerveza al aire para bañarnos a todos no me va. Si fuera agua, vale, pero cerveza no. Y no es que tenga nada contra la cerveza, en serio, es que prefiero bebérmela. Si te gusta tirar el dinero, adelante. Pero no lo tires de forma líquida, y menos si me vas a manchar a mí al hacerlo. Gracias.

El que te golpea con su bandera: El fanático de turno que lleva una bandera de España con el nombre del grupo pintado a lo cutre y que la agita. Porque en su movimiento circular, a una velocidad angular estimada en unos varios miles de radianes/segundo, la bandera tiene la caprichosa manía de golpear tu preciosa cara, efecto látigo incluido.

El que se lía un porro delante de ti, se lo fuma y te echa el humo: Que digo que yo lo aceptara, pero un ‘¿Una caladita?’ de cortesía no estaría mal, dado que me estoy tragando todo tu ‘pot’, chaval.

Pero de todo, todo lo que odio de esto en un concierto, lo peor es que:

Siempre hay algún capacitado que cumple todo lo anterior, y siempre lo tienes al lado.

Portada, fecha, tracklist y un tema de lo nuevo de Iron Maiden

Tuesday, June 8th, 2010

No sé cómo ni cuando, pero al parecer los Maiden estaban graciosetes. En su página oficial, http://www.ironmaiden.com/ podíamos ver esta cuenta atrás. Sí, el nuevo Eddie (la mascota) es horrenda. No porque sea fea de por sí. Siempre asumimos que Eddie era un bicho. Pero en los nuevos diseños parece más una calavera despersonalizada a lo Metallica que el zombie-momia que estábamos acostumbrados a ver y al que tanto cariño le hemos cogido.

¿El resulado de la espera? El nuevo album iba a salir este verano. No había fecha, no había portada, nada. Pues bien. Lo que se ocultaba tras la cuenta atrás eran los detalles del próximo lanzamiento:

Fecha: Lunes 16 de agosto (cinco días antes del concierto en Valencia).

Portada, esta:

Visualmente rompe con todo lo que habíamos visto antes. El Eddie, distinto. Un aspecto que no termina de convencerme a primera vista. Llamadme purista. Aunque hay que reconocer, eso sí, que supera con creces las portadas de la era Bayley (1993-1999) y Dance of Death (2003). Incluso superaría a la del primer disco, Iron Maiden (1980) si no fuera un icono a estas alturas.

Pero hay más. Anuncian un regalito. Sí, un regalito: eso que parece que no se estila demasiado últimamente entre las discográficas. Una pista llamada ‘El Dorado’, para su disfrute de manera gratuita.

La lista de canciones, la siguiente:

1. Satellite 15….The Final Frontier 8:40
2. El Dorado 6:49
3. Mother Of Mercy 5:20
4. Coming Home 5:52
5. The Alchemist 4:29
6. Isle Of Avalon 9:06
7. Starblind 7:48
8. The Talisman 9:03
9. The Man Who Would Be King 8:28
10. When The Wild Wind Blows 10:59

Pinta bien. Y sí, ya he escuchado ‘El Dorado’. El estribillo recuerda más a lo que haría Bruce Dickinson (vocalista) en solitario que a cualquier otra cosa de Iron Maiden. Pero el solo es 100% Maiden. Habrá que darle varias escuchas, pero creo que los fans podremos acostumbrarnos.

Servidor se va a dormir. Y por primera vez en mucho tiempo tendrá unos dulces sueños. Dulces y heavies, claro.

Penitencia musical

Thursday, May 13th, 2010

Mi habitación está hecha una pocilga. Y lo lamento por las pocilgas, ya que es una comparación bastante denigrante para ellas, todo hay que decirlo. Pero cuando me da por ordenarla (que me da), siempre empiezo por el mismo lugar: la colección musical. Para empezar, porque entre la basura que hay sobre mi escritorio, las cajas de CD son una constante. Y me gusta mantener un flujo actualizado de canciones en el IPod, así que con bastante frecuencia mis discos pasan por el ordenador.

Y seguramente os ha pasado a todos. Basta con que hayáis intentado poner orden entre vuestros discos una sóla vez, que siempre te encuentras cajas vacías de discos que llevas años sin escuchar. Todo empieza de la misma manera: un día sacas un disco de la minicadena para meter otro. Pongamos, por ejemplo, que me apetece escuchar ‘Piece of Mind’, de Iron Maiden, pero en el reproductor está ‘Invincible’, del difunto Michael Jackson. El procedimiento es en teoría sencillo. Abrimos el reproductor, extraemos ‘Invincible’ de su interior, y lo depositamos correctamente en la caja correspondiente, que está vacía. A continuación sacamos ‘Piece of Mind’ de su caja, y lo introducimos en el reproductor, dejando la caja de ‘Piece of Mind’ vacía para cuando queramos cambiar de disco.

Como digo, muy sencillo. Pero entonces, ¿por qué testículos se extravían los CDs y las cajas? Eso me frustra, porque aunque considero que el mundo es generoso en términos generales, hay cuatro grandes injusticias que deberíamos cambiar: el machismo, el racismo y que los hombres no tengamos todavía derecho a acostarnos con una asiática virgen al menos una vez en la vida. Y por último, la injusticia de que los CDs se pierdan.

Porque lo malo es que el CD se pierde mucho antes de que te des cuenta. Se pierde en el momento en el que sacas ‘Invincible’ del reproductor y no encuentras su caja. Ingenuo de tí, crees que puedes guardar ‘Invincible’ en la caja de ‘Piece of Mind’, que cuando necesites guardar de nuevo ‘Piece of Mind’ habrás encontrado la caja original de ‘Invincible’. Pero eso nunca ocurre. A las dos semanas sacas ‘Piece of Mind’ y resulta que su caja está ocupada.

Y eso es horrible. Imagínate ser un CD. Alguien ha pagado hasta 20 euros por ti, eso te hace sentir importante. Y te das de bruces con la cruda realidad de que tu dueño es un melómano con otro millón de discos que nunca escucha. Porque si fuera a escucharte te habría descargado de internet, las cosas como son. Eso tiene que ser frustrante. Como si eres Karim Benzema, un equipo paga una millonada por ti y cuando llegas a tu destino te pasas toda la temporada calentando banquillo. Eso es ser un CD.

Pero eso es sólo el principio. Cuando tu dueño quiere escucharte, te saca de tu caja y te pone a dar vueltas a toda hostia para escuchar los gemidos de Bruce Dickinson hasta que se cansan de ti. Y entonces sufres, porque… ¿Cómo te sentaría, después de estar dos semanas dando más vueltas que la cabeza de la niña de El Exorcista, que te sacaran y no te dejaran en tu caja? Compréndelo: estás mareado, tienes ganas de echar hasta la última papilla, y lo último que te apetece es ver a otro CD durmiendo en tu cama. Me ha pasado. No era un CD, era un amigo. No estaba durmiendo, estaba ensuciando las sabanas con sus zapatos dentro. Mi venganza fue terrible. Fui a su habitación y duché (con agua) su cama. Con la mala suerte de que no era su cama, era la de otro amigo. Toda una suerte que no decidiera mear en ella. Son las cosas que ocurren cuando uno va a Italia.

Lo que digo: que ser CD no es fácil. Cuando te haces CD esperas tener una vida llena de sexo, drogas y Rock and Roll. La dura realidad es que (al menos en mi caso) no es Rock and Roll, sino Heavy Metal, lo más cercano a las drogas son las ‘rayas’ que se forman en tu superficie con el paso del tiempo, y tus únicas experiencias sexuales se reducen a los breves momentos en los que el usuario mete su dedo por tu agujerito para moverte de un dispositivo a otro. Y dirás que sí, pero que ese agujerito también está tapado cuando se reproduce o cuando está en su caja… Pero no nos engañemos. No es lo mismo. No se ha de confundir trabajo con experiencias sexuales: apuesto mis discos de Blind Guardian a que las vacas no disfrutan el ser ordeñadas como si de sexo se tratara.

Así que sí, ser un CD es miserable. Y eso de que todos los CDs son iguales en dignidad no me lo creo. Porque vale que son redondos, pero no me puedes comparar un Blu-Ray que contiene el Uncharted 2 con un compacto piratilla cualquiera.

Por eso me da rabia. Porque como ‘Invincible’ está en la caja de ‘Piece of Mind’, tienes que guardar ‘Piece of Mind’ en la caja de ‘Sounds of Silence’, de Simon and Garfunkel, que es lo siguiente que quieres escuchar. Al cabo de un año te da por buscar ‘Bee Gees Number Ones’ porque te apetece sentirte gay, y no encuentras el CD por ninguna parte. Porque, obviamente, no está en su caja. Rebuscas en todas las cajas de CDs. Redescubres cajas que creías que habían sido producidas por tus retorcidos sueños. Hasta encuentras la caja de Crazy Frog:

Sí, sí, miradlo: efectivamente, sale un pito. Mi blog es oficialmente gay. ¡Hemos salido del armario!

Sí, sí, miradlo: efectivamente, sale un pito. Mi blog es oficialmente gay. ¡Hemos salido del armario!

Y cuando ves la caja vacía de Crazy Frog te das cuenta de que es inútil seguir buscando. ‘Bee Gees Number Ones’ aparecerá cuando los Bee Gees lo consideren oportuno. Y por supuesto, eso será cuando tus ganas de sentirte gay hayan pasado y ya no estés obsesionado con el pequeño pero intrigante pene de Crazy Frog. Ahora entiendes todas esas teorías chorras que estudiaste en Filosofía sobre el ‘genio maligno’.

Un buen día encontrarás ‘Bee Gees Number Ones’ dentro de la caja de ‘So Far So Good…’ de Bryan Adams, y vuelta a empezar. ¿Dónde estará el disco del bueno de Bryan?

Esa, amigos, es la teoría del eterno retorno. Y sí, yo también creo que este post ha sido aburrido. Si no hubiera metido la escena sexual de los CDs seguramente habría acabado en la papelera.

Nota: espero que mis lectoras se tomen el comentario sexista del tercer párrafo como lo que es: un chiste de mal gusto, nada más.