Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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Italia bizarra

Wednesday, March 31st, 2010

Una semana en Italia da para mucho. Y más si vas conmigo. No lo digo porque sea un ególatra, porque en realidad no lo soy. De hecho, soy tan perfecto que no me importa reconocer que mi único defecto es que soy un creído.

Pero flores a mi persona aparte, quiero mostrar algunas fotos de lo que fue mi viaje:

1-Reconociendo inspiraciones en Florencia.

Sé que no soy un turista digno para esta pasada de ciudad. Mi obsesión por sacar fotos llega hasta tal punto que simplemente paso de todo lo demás. En cuanto la foto está hecha, considero que no me queda nada por hacer, y eso pasa factura porque me pierdo cosas. Una de esas cosas es el nombre de los museos. Porque, chavales… En Italia hay museos. Muchos. Y de todos, aparte del David de Miguel Ángel y esas cosas, hay cosas que pasan más desapercibidas pero que sí merecen ser observadas. Es el caso de esta escultura. No recuerdo qué museo era y mucho menos el nombre de la chica. Creo recordar que representaba el día y la noche o algo así. No me importaba mucho, la verdad. Lo importante era lo siguiente:

Echemos un vistazo más detallado:

Lo que yo pensaba, sin duda. No me digáis que el parecido no es más que razonable.

2-Lamborghini ya no es lo que era:

Definitivamente me quedo con Ferrari

Definitivamente me quedo con Ferrari

3-Algo siniestro ocurre en el Vaticano…

¿Frágil? Espero que no haya ningún niño dentro

¿Frágil? Espero que no haya ningún niño dentro

4-Dios existe, y es rubio y polaco:

No hay nada como ver a esta chica levantando y agitando tu bandera… Con todo lo que ella conlleva.

Sí, muéranse de envidia, porque esa era mi bandera. Y la foto que lo demuestra:

Erección en uno, dos, tres...

Erección en tres, dos, uno...

Efectivamente, el guiri que sostiene la bandera luciendo su orgullo polaco soy yo.

5-Para arreglar la tarde: vimos a Cristian Gálvez en Venecia:

Cristian, te prometí que te dejaría bien en mi blog si me dejabas sacarme esta foto. Aquí tienes, campeón.

Cristian, te prometí que te dejaría bien en mi blog si me dejabas sacarme esta foto. Aquí tienes, campeón.

Nota: poco después de tomar la foto, me contaron que Almudena Cid, su chica, estaba también ahí. Lamento que mi radar de tías buenas fallara esa vez (la única que lo ha hecho, lo prometo). Almudena, si estás leyendo esto quiero decirte que lo siento, que no te vi, pero que te aseguro que la próxima vez pasaré del pringado de tu novio (con respeto, ¿eh, Cris?) y sólo tendré ojos para ti.

6-La mejor estrategia publicitaria.

El dueño de este comercio o es muy patoso o es consciente de que para vender algo hay que llamar la atención: todo el autobús echó la pertinente foto cuando pasamos al lado de esta tienda con los rótulos al revés. ¿Será cierto que la mala publicidad no existe?

7-Narcotraficante adolescente detenido en el trayecto Milán-Madrid

Pero lo bueno se hace esperar, y en esta ocasión tuvimos que esperar bastante. Fue sobrevolando las aguas del Mediterráneo de vuelta a casa cuando ocurrió lo inevitable.

Alguno de ustedes habrá tenido o visto alguna vez un globito relleno de yeso. Son globos de plástico rellenos de yeso con dos pegatinas a modo de ojos y unos hilos de lana que hacen de pelo. Puedes estirarlos, jugar con ellos y hacer caras extrañas, y hasta penes, si eso es lo que te place. Nunca juegues con eso en un avión. Nunca. El mío no tenía nada mejor que hacer que reventarse en pleno vuelo, con sus inevitables consecuencias: un chaval recubierto de polvo blanco que de haber sido cocaína habría valido una fortuna. Imagínense ahora mi cara explicándole al azafato que no soy el narco más patoso de la historia, sino que soy un pardillo al que se le ha roto su juguetito. Bueno, mejor no se lo imaginen: hay fotos.

Este... Verá, señor azafato... Se va usté a reír, caballero, pero resulta que estaba yo jugando con un globito cuando se reventó, y...

Este... Verá, señor azafato... Se va usté a reír, caballero, pero resulta que estaba yo jugando con un globito cuando se reventó, y...

Diario del turista defecante

Tuesday, March 30th, 2010

Disculpen mi ausencia durante mi estancia de una semana en Italia. No puedo sino compensarlo con algún post que relate mis experiencias.

Y no voy a engañar a nadie: no puedo escribir una guía de viaje por Italia, porque en esta maldita sociedad de la información cualquier cosa que yo pueda contar tiene un valor escaso (por no decir nulo). Y dado que este viaje no ha de caer en saco roto, procuraré escribir algo que poca gente haya escrito antes. Algo que se base en esos atributos que me hacen especial para que la lectura de este post haya merecido la pena.

Para vuestra información, no soy perfecto. Hay una carga que me lastra en momentos clave como estos: mi debilidad intestinal. Mi alergia, mi devoción por las golosinas y el estrés que supone encajar en un un sillón de avión hacen que visitar la poceta constantemente durante mis viajes sea lo más normal del mundo. Y ya que podéis ver fotos del Coliseo romano en cualquier parte de internet, os ofrezco algo más bizarro: todos los baños italianos en los que Yosterkote ha plantado un pino ibérico.

1-Hotel Noto (Roma)

El hotel Noto es el peor antro de la historia. Y que eso lo diga alguien que normalmente duerme en mi habitación es preocupante. Porque el Noto era técnicamente un hotel de cuatro estrellas. En realidad no llegaba ni a las cuatro pelusas. Cortes de agua, picaportes mal colocados y escalones asesinos posicionados en medio de oscuros pasillos dan fe de ello. Afortunadamente los baños no eran tan malos:

Como curioso detalle, decir que por los pasillos había baños perdidos accesibles para todo el mundo. Un detallazo para gente como yo.

  • Pros: este toallero-radiador mantenía las toallas calientes. Además, el bidé estaba justo en frente del retrete, por lo que resultaba idóneo para vomitar durante las defecaciones en caso de una hipotética cogorza superior.
  • Contras: la ausencia de una cortina o mampara en la ducha dificultaban la labor de la autohigiene. Afortunadamente los cortes de agua constantes hicieron que dichos avances tecnológicos no fueran imprescindibles.
  • Calificación: 5/10

2- Restaurante Barbablu (Roma)

Afortunadamente para ellos, no pienso comentar nada sobre su comida, sólo decir que espero que sus apestosos filetes empanados no sean de carne de indigente. Vamos a lo que nos importa: es un local pequeño, así que el baño no era nada del otro mundo: lavabo común para mujeres y hombres, y un retrete para cada uno.

Había poco más a lo que hacerle una foto desde ese modesto trono

Había poco más a lo que hacerle una foto desde ese modesto trono

Que conste que cuelgo dos fotos de este lugar porque mi desazón era tal que necesité recurrir a este extraño sillón dos veces en cinco minutos. Certificado.

Lugar de los sucesos, antes de la batalla (obviamente)

Lugar de los sucesos, antes de la batalla (obviamente)

  • Pros: el retrete estaba tan cerca de las mesas que aunque estuvieras cagando no tenías por qué perderte la animada conversación de tus compañeros de mesa. Sublime.
  • Contras: la única separación entre tu inodoro y el del sexo contrario eran dos cutres mamparas que servían de puerta. Y era demasiado pequeño. Conclusión: además de malo, ahí no hay quien folle.
  • Calificación: 3/10

Catacumbas de Roma:

Nada que decir. Unos baños muy correctos. Podían estar más limpios, sí, pero la distribución de las letrinas en el complejo denota una mentalidad conservadora por parte de su diseñador.

  • Pros: el entrono (la entrada a las catacumbas) es bastante bonito, así que después de descargar podías darte un paseo disfrutando del paisaje hasta que el olor se hubiera desprendido por completo de tu cuerpo.
  • Contras: la limpieza era mejorable, pero fue hasta ese momento el mejor retrete del viaje.
  • Calificación: 7/10

Baños públicos de Pisa:

Nota trágica del viaje. Los baños públicos de Pisa hicieron de esa una tarde un poco menos memorable. Me explico: uno baja de la torre inclinada, y con toda la buena esperanza del mundo se dirige a los toilettes de los cojones para vaciar la vegiga, encontrándose esta horrible estampa:

0,30 no es lo mínimo en metros que tenía que medir tu pene para poder acceder al recinto

0,30 no es lo mínimo en metros que tenía que medir tu pene para poder acceder al recinto

¿¿De verdad??
¿¿De verdad??


Tuve que entrar por dos motivos. Primero, me estaba meando. Segundo, supuse que si entrar costaba 30 céntimos, lo mínimo sería que tras haber miccionado un chorrito de aire te secara la puntita. Me equivocaba. En serio, ¿treinta céntimos? No es por racanería, es por indignación. Si lo hubiera sabido habría meado desde lo alto de la torre. No me habría lavado las manos, pero me habría ahorrado el dinero. Es más: deberían pagarme por no haber meado en cualquier esquina cual turista borracho.

Ahora miremos el interior de los baños:

Y ahora mis sospechas quedan confirmadas. No sólo me cobran, sino que me llaman tonto en la cara y en distintos idiomas:

Pensé en rentabilizar mi pasta: tras esa clavada lo suyo habría sido masturbarse y luego dejar la cagada, pero para mi desgracia no tenía ganas de ninguna de las dos cosas… Pero al menos hubo foto.

Ya que me cobraron, podían haber tenido el detalle de colocar la escobilla cerca del retrete por eso de no gotear la habitación entera.
Ya que me cobraron, podían haber tenido el detalle de colocar la escobilla cerca del retrete por eso de no gotear la habitación entera.

Hotel Frank (Lido de Jesolo)

Tras Pisa, todo me parecía el cielo. Incluso este baño. Nada de bañera, sino un plato de ducha que inundaba el suelo por completo. Para tres inquilinos había dos toallas de ducha y una de manos, lo cual no deja de resultar irónico, porque… Ni siquiera había jabón.

  • Pros: tras el retrete había unas bolsas higiénicas de papel que fueron utilizadas por el equipo búlgaro de rugby para llenar nuestros balcones de heces. Muy majos, los chicos… Muy majos.
  • Contras: sin jabón, una ducha inundable, ningún pestillo y cutre en general.
  • Calificación: 5/10

Hotel Delta Calzenano Florenze (Florencia)

En un país en cuyos hoteles encontrar un gorro de ducha es un milagro, hay que reconocer que el Delta se comportó: su estética se amoldaba a la del resto del hotel, y estaba correctamente equipado. Nada de pelearse por una toalla ni por un jaboncillo.

  • Pros: daba gusto cagar ahí dentro. De verdad.
  • Contras: Había pestillo, sí, pero sólo se podía echar desde fuera, lo cual resulta tremendamente molesto cuando convives con dos energúmenos.
  • Calificación: 7/10

La llamada

Tuesday, March 23rd, 2010

Lo malo de la tecnología es que las cosas pierden con facilidad su significado original:

-Vaya, he sentido la llamada.

-¿Vas a hacerte misionero aquí?, ¿ahora?

-No, es que me llaman al móvil y tengo la función de vibración encendida.

Pero yo sí he sentido la llamada. Una fuerza superior a mí me incita a cumplir mi cometido. Obviamente esto es mentira: no existe ninguna fuerza superior a mí. Bueno, tal vez Chuck Norris, pero ese no me ha llamado todavía.

Ha sido el Vaticano. Al parecer, alguien ha robado nosequé cuadro de nosequé lugar del Estado Pontificio, y quieren que yo vaya a investigar el suceso: al ser un tipo pervertido y depravado, dicen que encajo con la psicología del posible ladrón. Espero que ningún cardenal me viole, por cierto, que ya tengo algunos añitos… Y además me hacen promoción en catedrales del Duomo: 5 euros por la estatuilla y un diente. Un euro por diente adicional. Si compras cuatro, te llevas el quinto. Un chollo, lo que digo.

Y ya que estoy por Italia, realizaré algunas investigaciones para el IYE (Instituto Yosterkotal de Estadística), como qué porcentaje real de la pasta es realmente dinero triturado (como con su nombre nos intentan hacer creer), o la dificultad práctica de robar un Ferrari.

Y como regalo adicional, prometo que cuando venga sabré pronunciar correctamente la palabra ‘pizza’, y sabré algo de italiano aparte de ‘bongiorno’ y ‘arrivederci’ (o al menos mejor pronunciado que esto):

No lloréis en mi ausencia. Si me echáis de menos os permitiré que mandéis un euro a mi cuenta corriente, pero eso es todo. Como compensación, a mi vuelta traeré alguna anécdota interesante (y si no, me la inventaré).

Hasta la semana que viene.