Blog de Yosterkote

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Puntos de Miseria: la clave del recuento

Thursday, September 23rd, 2010

Llamadme obseso, pero el otro día comentaba algo sobre las rupturas en una relación. Lo curioso es que yo no saqué el tema.

El caso es que por primera vez salió algo en mi cabeza en forma de ideas. Inexplicable: trataba de que en una ruptura, siempre hay vencedores y vencidos, y eso todo el mundo lo sabe. Constantemente se ven por ahí parejas rotas en las que uno de los miembros está como una rosa y el otro es un montón de heces que camina por la calle.

Lo que se pasó por mi cabeza que está llamado a revolucionar el mundo tal y como lo conocemos es que hay una manera de valorar quién gana y quién no. Tipificando las conductas más frecuentes tras una relación y estableciendo puntuaciones para cada una de ellas, no es difícil hacer un recuento para ver quién gana y quién pierde cuando la situación no está clara.

Sin más dilación os presento las observaciones (aún en proceso de elaboración, todo sea dicho):

Lo primero: los puntos no son puntos normales. No es como un partido de fútbol, así que no trates de sumarlos todos. Estos puntos son los llamados ‘Puntos de Miseria’. He estado a ‘punto’ (¿pilláis la ironía?) de no subdividirlo en Puntos de Humillación, Puntos de Fracaso y Deprepuntos porque no quería complicarlo, pero me la trae floja. Soy complicado, es un tema complicado y me gusta retorcerlo todo. Motivo por el que las mujeres nunca me dejen jugar con sus pezones.

Notas previas:

  • Si eres Paul McCartney no te molestes en contar: has perdido.
  • Si te suicidas, pierdes.
  • Obviamente, por muchos/as ex que tengas, uno no suplanta a otro, de manera que puede hacer falta elaborar numerosos recuentos.
  • Algo importante es que cada dos meses los efectos efímeros pasan. Se inicia un nuevo recuento, donde sólo se conservan las puntuaciones permanentes y aquellas que sigan vigentes, como salir con otra persona, o ser el dejado en la relación.
  • Y sobretodo: hay diversos tipos de hechos que suman y restan puntos. Las consecuencias en puntos de una acción o hecho duran tanto como dure la acción. Si son acciones puntuales, la puntuación sigue vigente hasta  el final del ciclo de dos meses.

Ahora el desglose de puntuaciones, que trataremos de ordenar según la cronología en la que se dan:

El que deja a otra persona siempre lleva ventaja. Por lo tanto, el ‘dejado’ (es decir: yo) cuenta con un Punto de Miseria por categoría: Deprepuntos, Puntos de Fracaso y Puntos de Humillación. 3 en total, y son permanentes. Por cada vez que salgas a ligar durante el siguiente mes y no lo logres, ganas un Punto de Fracaso y otro de Humillación. ¿Que vas a la discoteca y no te comes ni un donut? dos puntos. ¿Ves a una chica en el bar y te escribe un teléfono en la servilleta de papel que resulta ser falso? Otros dos. Has de tener cuidado con lo que intentas. Si has estado 5 años en una relación es probable que estés desentrenado. Tal vez prefieras probar con tirar la caña a los peces más pequeños del estanque antes de lanzarte con todo a un buque faenero.

Yo perdí esos puntos de golpe, con un agravante. El día que pretendía ir de caza mayor era San Valentín, y puedo decir que se sufre: si pasas el San Valentín siguiente a la ruptura solo, sumas un punto de humillación y un deprepunto: 2 en total.

Pero no todo es sumar puntos. Durante el primer mes de una exrelación (tres meses si la relación fue larga), hacer manitas con alguien del sexo opuesto resta un Deprepunto durante el tiempo que dure el rollito. Si el rollito es de una sola noche, el efecto dura hasta el final de ciclo de dos meses.

De igual manera, hay que tener en cuenta los efectos de encontrar amparo estable en otra persona. No hay nada más humillante que ver cómo la tía a la que has dejado encuentra el amor en alguien que no eres tú mientras te comes los mocos. Por lo tanto, si has dejado a alguien que logra salir con oro individuo antes que tú, sumas un punto de Humillación y 2 Deprepuntos.

Pero salir con alguien además beneficia al otro. Haremos caso de las bellas palabras que una ex en su día me dedicó: ‘Un clavo quita otro clavo’. Un amor de tía. Mientras dure una relación del ‘dejado’, se suprimen los 3 Deprepuntos que obtuviste al ser dejado.

¿Qué ocurre cuando es la persona que lo ha dejado quien encuentra el amor? Fácil: 3 nuevos Puntos de Miseria que se suman a los 3 puntos que tenías por haber sido dejado. Si lo hace inmediatamente después de haberlo dejado, te suma un Punto de Humillación adicional.

Elaborando el código surgió una duda. Imaginemos, por ejemplo, que acabo de ser dejado y encuentro cariño en una mujer fea. No fea, ya que para gustos, colores; sino fea, fea, fea, de estas que parecen recién sacadas de Mordor. El debate es intenso, puesto que para algunas personas estos casos no deberían ser contabilizados. Sin embargo un servidor opina que la belleza (y la fealdad) pueden ser bastante relativas, y que ‘ninguna mujer es fea por donde mea’. Por lo tanto sí se contabilizan según los patrones usuales. ¿No estáis de acuerdo? Pues cread vosotros vuestras normas, hombre.

Retomando el hilo: en una ruptura se pasa mal. Dudas de ti mismo. A veces incluso quieres cambiar por dentro para que cambie lo que te rodea. Cosas de la vida, cuando quieres cambiar algo en tu interior sueles empezar por cambiar algo de tu aspecto. Puede ser un nuevo corte de pelo, pasarse a las lentes de contacto, dejar malos hábitos como la ducha, volverse emo, jebi, punk, gótico, rapero, skater o algo de eso de repente… Suele ser un síntoma de que la persona no se encuentra bien consigo misma, ergo está deprimido. El que cambia su aspecto recibe un Deprepunto.

Si engordas (bastante, se entiende), ganas ese Deprepunto por cambio de aspecto más dos Puntos de Fracaso por perjudicar tus posibilidades futuras de copular.

En cuanto a lo de cambiar el aspecto hubo otro inconveniente. ¿Cómo contamos una operación de cirugía estética? Debería sumar deprepuntos por los motivos anteriormente citados. Sin embargo, también es una magnífica manera de demostrarle al adversario que tenemos pasta. Mucha. Y eso lo neutraliza. Se puede decir que un aumento de pecho es como comprarse un IPad: ridículamente caro, absolutamente inútil, pero es exclusivo y mola tocarlo.

Aunque si el resultado de la intervención te deja la nariz como la de Belén Esteban, ganas cinco Puntos de Fracaso y otros cinco de Humillación.

Si uno de los dos se queda en paro (o en mi caso suspende, o algo), se recibe un punto de cada.

Y para ir cerrando este capítulo, podemos decir que ver al ex liarse con otra persona suma un Punto de Humillación, así como escuchar de su boca palabras como ‘Mis tampones masturban mejor que tú.’, ‘Soy más feliz ahora que no estás.’ y la clásica ‘Nunca te había amado’.

Y por último, y más importante: motivo por el que los chavales de 15 años lo tienen crudo si les deja la churri. Que la masturbación sea tu principal fuente de sexo suma un Punto de Fracaso.

Un breve recuento:

Acción Deprepuntos Puntos de Humillación Puntos de Fracaso Total de Puntos de Miseria
Ser dejado 1 1 1 3
Intentar ligar en el mes siguiente a la ruptura y fracasar - 1 1 2
Pasar San Valentín solo 1 1 - 2
Liarse con alguien -1 - - -1
Ver que a quien has dejado sale con alguien 2 1 - 3
Salir con alguien si eres el dejado -1 -1 -1 -3
Quien te ha dejado sale con alguien 1 1* 1 3*
Cambiar el aspecto físico propio… 1 - - 1
… y engordar** - - 2 2**
Dejarse la nariz como Belén Esteban - 5 5 10
Quedarse en paro 1 1 1 3
Escuchar frases hirientes - 1 - 1
Masturbación compulsiva - - 1 1

* uno más si lo hace inmediatamente.

** hay que sumar un Deprepunto por el apartado anterior.

Y ante todo: esto está en elaboración. Todo lo escrito aquí está abierto a debate. Todo menos que soy sexy, sexy, sexy y que me adoráis, claro. Así que si hay alguna duda, alguna sugerencia, por favor, dejad un comentario.

Las mujeres son un misterio

Thursday, February 18th, 2010

No es un post sexista, como de costumbre, sino una pequeña muestra de mi inmensa ignorancia:

Incluso las mujeres que mejor conoces te sorprenden tarde o temprano. Como mi madre. En una ocasión le pregunté: “¿Por qué las mujeres tenéis la regla?” A lo que ella respondió: “Porque nos sale del coño“.

¡Cuánta sabiduría!

Incluso habiendo convivido años con ellas, en ocasiones te descolocan con su extraño dualismo sinceridad-perversión. Al parecer, uno tiene que ser sincero y a la vez no parecer un pervertido. Un día mi novia… Bueno, mi ex… En fin, todo en la vida es duro -según ella no todo era lo suficientemente duro-. Ese no es el caso. Me preguntó si seguía intentando ligarme a cierta chica, a lo que contesté que no. “Yosterkote nunca intenta ligarse a una mujer. Yosterkote sólo intenta follársela.” Y al parecer pronunciar esas palabras de sinceridad convierten a Yosterkote no en un hombre sincero, sino en un pervertido a excluir de la agenda de posibles citas. Desde entonces he perdido todo contacto con mi ex. Bueno, no todo: aún conservo un poco de su ropa interior en mi cajón.

Pero lo que me crispa es quedar como un superficial. Es cierto que las mujeres me entran por los ojos y que Adriana Lima es sin mover un dedo mejor fantasía sexual que cualquier otra mujer sobre el planeta, pero eso no justifica que se nos llame superficiales. Yo nunca haría daño a una mujer para acostarme con ella: uso cloroformo y ni se enteran. El problema es que ser un novio decente es muy complicado. Y estoy hablando de literatura. Estoy hablando de Edward Cullen y la aclamada saga de Crepúsculo. Gracias, por cierto, a Stephenie Meyer por ridiculizar y denigrar la raza vampírica de esa manera.

Para los que no lo sepan, Edward Cullen, el prota de la historia, es un vampiro adolescente que se enamora de una muchacha más o menos normal. Misterios de la vida, pero para el 90% de las púberes que conozco, Edward Cullen es o ha sido el referente de su vida sentimental desde 2005… Y para mis compañeros del género masculino, un serio impedimento a la hora de conseguir novia. Estoy seguro de que por culpa de ese cretino de Edward, desde 2005 la edad media a la que los jóvenes mantienen relaciones sexuales por primera vez ha aumentado.

Por eso uno termina cediendo y se lee el libro. Para aprender algo de la psicología femenina. Tras tirar a la basura varias horas de mi tiempo, llegué a la conclusión de:

  • Edward es un vampiro. Genial, de momento eso está fuera de mi alcance.
  • Edward es a efectos prácticos tan fuerte como Superman y tiene reflejos vampíricos. Eso también está fuera de mi alcance.
  • La familia de Edward es rara de cojones. Bueno, creo que sí puedo competir con eso.

Y en resumen, el único mérito que tiene el chaval es que, a pesar de ser vampiro, no se merienda a su novia porque la quiere. Cojonudo. Leer para creer. Otra observación: en un punto de la novela, Edward confiesa a la chica que la vigila mientras duerme. Guay. De voyeuristas está el mundo lleno, oiga, pero eso se lo dices a una chati en la discoteca y acabas buscando tus dientes por el suelo entre el “I know you want me, you know I want you” de la hostia que te suelta.

Lo que a mí se me escapó en la lectura es que al parecer Edward (Robert Pattinson) está sumamente bueno.

Pero en 2009 salió a la luz algo que las pilló a todas por sorpresa: en la película Taylor Lautner, el actor encargado de representar a Jacob Black (el otro pretendiente de la joven protagonista) dejó ver sus abdominales:

Al parecer, cuando su novia invidente le acariciaba, Taylor en una muestra de romanticismo desmedido pudo dibujarle un "Te quiero" en braile sobre sus abdominales.

Al parecer, cuando su novia invidente le acariciaba, Taylor en una muestra de romanticismo desmedido pudo dibujarle un "Te quiero" en braille con sus abdominales.

A tomar por culo. Edward, ya no vas a comerte ni un rosco. Hay un chaval que está mucho más bueno que tú. ¿Qué se siente ahora? ¿Eh? ¿¿Eeeeh??

Lo que decía: los hombres seremos unos superficiales, pero sabemos reconocerlo.

Ser mujer es un chollo

Monday, February 15th, 2010

¿Has meado alguna vez? Quiero decir: ¿has meado alguna vez… Siendo hombre?

Porque hay una notable diferencia entre ser un hombre y ser una mujer. No, no me refiero a la desigualdad laboral, a la discriminación histórica en la mayoría de culturas o a que las tetas, si son tetas, pesan… Quiero decir ahora una verdad como un templo que los bastiones defensores del hembrismo se han esforzado en ocultar: ser mujer es un chollo.

1-Vivís más.

Creo que esta no hace falta explicarla. Una de esas películas inolvidables para mí es Los Inmortales. Uno de los puntazos de la peli es la banda sonora, de Queen: temazos como ‘Princes of the Universe’ y la que viene al caso: ‘Who wants to live forever’. En ella, tras la muerte de la chica del Inmortal. Freddy Mercury lamenta tener que sufrir una vida eterna sin la persona a la que quiere. De ahí el título: ‘¿Quién quiere vivir para siempre?’ Y ahora es cuando respondo: ¡¡YO!! No valorar tu vida porque alguien ha muerto no es de románticos, es de bobos depresivos. La vida es maravillosa, y en los 78-79 años de media que dura con vida el cuerpo de un varón no da tiempo a hacer prácticamente nada. Vale que 4 años más no es una enorme diferencia, pero puede llegar a ser una generación más de videoconsolas. Y eso, amigos, no tiene precio.

2-No tenéis que pedirle salir a un chico.

En este aspecto ser mujer es tremendamente fácil. Puede ser frustrante, eso no lo niego; pero es más fácil. La mujer no tiene que vivir con la carga que supone pedirle salir a un hombre. No hay sudores fríos, no hay horas y horas de ridículos ensayos frente al espejo diciendo frases como ‘¿Qué te parece si…? No, eso no. ¿Qué haces este fin de semana? No, demasiado normal. ¿Tienes novio? Demasiado directo…’ Da lo mismo, ya que uses la frase que uses, el significado es siempre el mismo: ‘Esta es la frase más ocurrente que he obtenido en tres infructuosas tardes de creatividad desmedida.’ Nadie quiere pasar por eso.

3-Tu chico nunca te preguntará si la tiene pequeña.

Es un hecho: la mujer pregunta por naturaleza. ‘¿Estoy gorda? ¿Qué zapatos combinan mejor con este bolso? ¿Te gustan estos pendientes?’ Un hombre nunca preguntará nada como: ‘Cielito mio, ¿crees que la tengo pequeña?’ Más que nada porque todo hombre tiene miedo a la respuesta. Preferimos vivir en la ignorancia. ¿El por qué de este complejo? El porno. Ver decenas de tíos con un rabo tan grande que podrían elaborar ellos solos el entramado completo del Metro de Madrid toca la moral. Sí, veremos porno, pero eso acaba saliendo caro.

Y por último, el motivo que me ha llevado a escribir este post: podéis mear sentadas.

Y diréis: ’Bueno, Yosterkote, tú también puedes mear sentado si quieres’. Pero no. No engañamos a nadie. Ningún hombre que se precie mea sentado. O eso, o lo hace en la intimidad. Supongo que la virilidad está reñida con mear sentado, pero no puedes pretender decir en voz alta ‘Meo sentado’ y que la gente te mire igual. Es imposible. Hay hombres que en todo un alarde de testosterona, cuando tienen que defecar, mean antes de pie y luego se sientan. El orgullo en esos casos es lo primero. Pero entendedme: yo lo confieso. Yo a veces meo sentado. ¿Por qué? No lo sé. Supongo que uno llega cansado a casa, se planta frente al retrete y lo último que le apetece es arriesgarse a tener que limpiar tras soltar el correspondiente chorro… No lo podemos evitar: el pene es un arma tremendamente imprecisa. ¿Pero qué os voy a contar? Al fin y al cabo seguro que vosotras lo conocéis muy bien. Llamadme mariquita, pero sí. Meo sentado.

Qué gusto da haber salido del armario.