¡Burro!
Saturday, February 6th, 2010Atención: este post lo escribo para desfogar mi furia contra un tipo de persona al que odio. Como pegar a viejas por la calle está mal visto (fuera del GTA, me refiero), prefiero descargar mi ira frustrada por este canal:
Comienzo del fin de semana. Llego tarde… Como de costumbre. Blando mi monociclo a través de las calles de Madrid… Como de costumbre. Una vieja a 15 metros. Bajo el ritmo. A diez metros de ella, y a una velocidad de crucero de cero coma, ella me suelta:
“¡Burro! ¡La calle no es para las bicicletas!”
Momento en el que la sangre de todo monociclista hierve con mucha fuerza a través de sus palpitantes sienes… Mucha fuerza. Una cosa es que te llamen la atención por poner en supuesto riesgo la integridad física de las personas de la calle. Puede pasar. Pero que confundan tu plateado caballo de una sola rueda con una simple y vulgar bicicleta… Eso es lo peor. Es entonces, y no antes, que de verdad te dan ganas de atropellar a la gente. No lo haces, claro, porque entre otras cosas la hostia que te llevas tú como piloto del monociclo no es nada desdeñable… Pero sí te apetece, como dice el Reno Renardo, “con un hierro oxidado y un nunchaku, provocar el armaggedon“…
Posibles respuestas:
- Arpía: ¡la calle tampoco es para los dinosaurios!
- Pronto su silla tendrá tres ruedas más que lo que usted llama bicicleta, así que no me falte al respeto.
- Con mi “bicicleta” en lo que llevo de trayecto, he hecho sonreír a dos niños… ¿Qué ha hecho usted aparte de masacrar bisones con su abrigo y dejar la capa de ozono como un coladero con su laca?
- Jódase- no es creativo, pero es intenso, simple y efectivo.
Pero como me gusta ser un tío respetuoso con las especies en peligro de extinción, me limité a replicar lo clásico, lo evidente, lo que todo monociclista busca reivindicar cada vez que se juega el escroto practicando su deporte:
“¡NO ES UNA BICICLETA!”
A lo que ella volvió a replicar con un simple “Burro”… Supongo que Madrid no es suficientemente grande para los dos.


