Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

Posts Tagged ‘mujeres’

Los ojos

Thursday, August 26th, 2010

-¿Sabes? Tus ojos tienen formas diferentes -dijo ella con naturalidad.

-Ah, ¿sí? -respondí sonriendo -. Me alegra que te hayas fijado en mi prótesis ocular de forma piramidal, empezaba a preocuparme.

-Va en serio. Este ojo es un poco más pequeño.

Me callé. Disfrutamos de esos instantes en silencio. Al menos los disfrutó ella, porque yo, atormentado, me levanté todavía en calzoncillos. Anduve atormentado a través del pasillo iluminado por los rayos de sol matinal que se colaban por las puertas de las habitaciones adyacentes. Entré en la cocina y me serví un café.

Quemaba. En el tercer sorbo, ella entró y me preguntó si me encontraba bien.

-¿Bien? ¿Quieres que me encuentre bien? Me has llamado deforme nada más hacer el amor, no puedo -hice hincapié en ‘puedo’- sentirme bien.

-Yoster… -el temor se mezclaba con la incredulidad cuando las palabras salían de su boca.

-¿Sí? -pregunté irritado.

-No acabamos de hacer el amor.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

-Primero me llamas deforme y luego me recuerdas que no hemos echado un kiki. Tu maldad no conoce límites.

-¿Y qué te esperabas? -me preguntó ella -Después de todo, eres virgen.

-¿¡Y tú qué sabes!? ¿Acaso me has visto el himen?

-Yoster, eres un hombre, no puedes tener himen.

La expulsé de casa. Sin rencores, claro.

Este relato es una advertencia: a la próxima mujer que me diga que no puedo tener himen, la denuncio al Ministerio de Igualdad.

La dramática historia del hombre repulsivo

Monday, August 2nd, 2010

Ha ocurrido algo especial: realmente especial. Antes de conocer a este hombre, nunca creí capaz que otro varón sería capaz de darme verdadero asco sin necesidad de enseñarme sus genitales. Pero así ha sido.

¿Por qué me da asco este individuo? Por depravado. Y lo digo yo, Yosterkote, ese blogger que en su día fue acusado de mantener relaciones sexuales con ovejas… Recién esquiladas.

Y es que hay dos tipos de pervertidos: el pervertido estándar, mucho más común de lo que pudiera parecer a simple vista, y el pervertido perdido. Al margen están los enfermos, claro.

Tomemos a Yosterkote por ejemplo: Yosterkote pasea por la calle. Es mes de julio y hace calor. Una mujer viene de frente. Escote provocador, falda corta y rasgos innatamente agradables. Yosterkote mira un poco y sigue con su vida.

Ese es un caso típico de pervertido estándar. Un pervertido que, sin comerlo ni beberlo (y en ocasiones sin llegar a palparlo) se topa con una mujer, desvía inconscientemente su mirada si ésta está de buen ver y ya.

Pero el hombre repulsivo, en su lugar, descansa apoyado en una pared. Siempre. Puede que tenga algo que ver que es portero, efectivamente: pero no es un portero normal. Si delante de su portal pasa una moza de buen ver él no se limita a verla. La mira por delante, por detrás, casi desde todos los ángulos, y la sigue con su mirada hasta que se pierde por el horizonte. Las lentes de sus ojos simplemente se ajustan de manera que el zoom llegue hasta el infinito. Y si no llega, amplía digitalmente la imagen del trasero en cuestión en su cerebro. ‘Sí, es un trasero pixelado, pero es un trasero.’

Eso, al menos, debe de pensar el Hombre Repulsivo. Y no es repulsivo por babear a las chicas guapas con su mirada. Todos (incluído yo a pesar de mi irrefutable perfección) hemos llegado a babear virtualmente a una mujer bonita. Lo que ocurre es que Hombre Repulsivo babea a cualquier mujer, siempre. No me irrita que las mire, me irrita que cuando gira su cuello para no perderse ni una fracción de segundo del contoneo de caderas, ese hombre parezca un Predator examinando a su presa. Y me irrita, sobretodo, que a ese hombre le da igual el tipo de ‘ganado‘ que a sus ojos se presente. La mayoría de hombres piensa que, visualmente, hay mujeres que son auténticas piezas de museo, otras simplemente bonitas y otras categorías inferiores. Es inevitable a veces hacer esta distinción, ya que el aspecto exterior es lo primero que se nos da a conocer de esa persona.

Pues este caballero no hace distinción, y eso me hace sentir nervioso. Igual mira a la más jovenzuela de las supermodelos de Victoria’s Secret que a tu abuelita. Su cara es siempre igual de enigmática: se mezclan la pasividad de quien ve bajar un río, con una mirada que dice ‘voy a follarte, te guste o no’.

Si esa mirada me la dedicara mí, me ofendería. Porque cuando una mujer me pilla con las manos en la masa (o en este caso los ojos en su cuerpo), procuro sonreír tímidamente o apartar mi mirada en señal de disculpa. Hombre Repulsivo no. No parpadearía ni aunque le suministraras ácido sulfúrico a modo de colirio. Y lo más llamativo es que nunca necesita hacerlo, porque ellas no se dan cuenta de que él las mira.

¿Cómo puede ser eso posible? Porque sé, por experiencia, que las mujeres tenéis un radar para eso. En cuanto unos ojos se posan sobre vosotras, automáticamente vuestro córtex cerebral se convulsiona a modo de alarma. Al menos cuando yo miro. Y ese sentido vuestro es especialmente sensible cuando la mirada va dirigida a la zona de los pechos. No he llegado a mirar unos pechos sin que ella se diera cuenta. Ni siquiera por webcam. Ni por diferido. Una vez miré la foto de mi (entonces) novia, y cuando accidentalmente (siempre es accidental) pasé mi mirada por sus senos, noté cómo su expresión facial cambiaba.

Otra, lo juro, una chica se dio cuenta antes que yo. Estábamos estudiando unos apuntes de filosofía, oí cómo su escote me llamaba, y cuando giré la cabeza ella me estaba mirando indignada, como diciendo: ’sé lo que pensabas hacer’.

Pero con Hombre Repulsivo nunca se dan cuenta.

Una vez me acerqué a él y le pregunté (de manera amistosa) cómo podía ser tan mirón. Se limitó a contestarme un ‘La culpa es de los padres, que las visten como putas’, mientras giraba la cabeza tras una mujer de unos ochenta años con un andador.

Eso me perturba, porque es el único hombre que no tiene criterio. Unos miran sólo a las guapas, otros a las que miden más de 1,80, y yo me limito a mirar a aquellas con las que siento que puedo llegar a conectar metafísica y espiritualmente.

Pero todos tenemos un criterio. Hasta Hitler, por ejemplo, las prefería no judías. Sería un ser despreciable, pero en ese sentido no me resultaba tan desagradable.

Por eso tengo pavor. No podría tener una hija, o una hermana, y estar tranquilo sabiendo que ese señor merodea por el centro de Madrid. De hecho tengo madre y abuelas, y no puedo estar tranquilo. Cuando sé que están en la calle se me encoge el corazón.

Fin de este intento de disertación feminista por parte de un autor presumiblemente misógino, machista y en ocasiones misántropo. Reclamaciones más abajo, gracias.

Malentendidos en un pequeño rincón de la blogosfera

Thursday, July 8th, 2010

Cuando tres personas ávidas de sangre y una llena de sarcasmo llenan un blog de insultos y amenazas, supongo que algo he hecho mal.

Ayer publiqué un post que, a juzgar por los amenazantes comentarios que ha recibido, no ha sido del agrado de la gente: Linux y amores utópicos. Podéis echar un vistazo para entrar en situación.

Pido disculpas si el post anterior ha ofendido a alguien.

1-Avid: Procuro que lo que aquí se publica vaya en clave de humor. Cualquier cosa que se asemeje a la realidad es pura coincidencia, así procuro hacerlo notar, y si esa no ha sido la impresión, lo siento. Y lo siento de veras: es el riesgo que entraña escribir cosas así, y cuando con el ’sentido del humor’ alguien se ofende, es el ‘humorista’ el que tiene la culpa. Así que lo aclaro: ni creo que alguien pueda fijarse en una camiseta de Tux, ni me tomo los cumplidos de agradecimiento como promesas sexuales de cualquier tipo. Por otra parte, encontrar niñas Linux que me miren y sin rodeos me prometan felaciones no es mi prioridad. Es morboso, sí, pero no podría basar toda mi vida en ello. Pido de nuevo disculpas si el post, con el que no pretendía sino dar rienda suelta a un par de silogismos surrealistas, te ha causado algún tipo de perjuicio.

2- JGE y Francisco: mi post habrá sido desafortunado, lo admito, pero si mi post es malo, vuestros comentarios lo superan: ‘gilipollas’ e ‘hijo de puta’ duelen, pero prometerme palizas que dejan secuelas, ostias, que se me quiten las ganas de escribir, arruinarme la vida, etc. va sólo un poquito más allá. Y ya que estamos: ‘HABER’ se escribe sin ‘h’, con ‘v’ y separado.

3-Gracias, H, por haber expresado tu desaprobación de una manera tan respetuosa.

Para los demás: estaré encantado de arrancar vuestros ordenadores, sin ningún tipo de compensación (verbal, física o monetaria). Mañana volveré a la UFV, así que si para el lunes no he dado señales de vida, sugerid que busquen mi cadáver por los alrededores del campus de la Universidad Francisco de Vitoria.

Fue un placer escribir para todos ustedes, aun cuando lo que escribo se me echa encima. Quedan todos invitados a comentar.