Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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Sin que sirva de precedente

Thursday, December 30th, 2010

Soy fan.
Fan significa fan, abreviatura de fanático:
Dícese del que pierde la cabeza por algo, osea lunático.
Por eso soy fan de vos.
Fan en inglés significa fan,
Pero también significa ventilador.
Por eso soy tu ventilador.

Fan es el comienzo de muchas palabras:
Fantasma, fanfarrón o fango.
Colmillo también empieza por “mí”…
Osea, por fan.
Es decir, en inglés. Solo que al final tiene una “g”.
Colmillo entonces en inglés es “mig”.

Por fan terminan más palabras, como celofán.
Pero la única palabra que empieza y acaba por fan es fan.
La única palabra que empieza y acaba por fan, entonces, soy yo.

Porque empiezo siendo tu fan
Cuando me despierto tras haberte soñado,
Y termino siendo tu fan,
Ya que me acuesto deseándote a mi lado.

Fan es más cosas.
Fan es bonito:
Es tener escalofríos cuando me rozas,
Si no es con tus dedos, con tus labios.

Fan es ser fan de las distancias cortas:
Cuando por la poca distancia tus ojos se vuelven borrosos,
Y noto tu aliento empañar mis sentidos,
Y siento tu piel palpitar con la mía.

Fan es también triste.
Fan es feo:
Es sentir cosas fuertes,
Y tener miedo de que tú no las sientas.

Fan es aborrecer los días sin verte.
Cuando te echo de menos y tú no estás cerca.
Y miro a mi alrededor y solo hay gente,
Y me siento solo, estafado, porque no estás tú y no puedo verte.

A veces fan no es ni bueno ni malo.
O sí que lo es, es bueno y malo.
Fan, casi siempre, es fan agridulce.

Fan es, sobretodo, odiarte,
Por querer estar más cerca cuando difícilmente se podría estar más dentro,
Por poder disfrutarte y en su lugar dolerme porque luego te irás,
Por hacerme querer, para estar a tu altura, llegar a ser perfecto.

Pero fan es hacer cosas locas.
Como escribir horrendos poemas sin rimas, sin metro y sin ritmo,
Que tal vez puedan hacer que quieras dejarme,
Y enseñártelos porque por dentro sé, por dentro confío,
En que tal vez no vayas a dejarme.

12 meses, 12 macizos

Sunday, December 26th, 2010

Fin de año. Y por enésima vez este mes, un post navideño. Yay! Y es que me llaman machista, mujeriego, misógino y todo eso, y por eso quiero hacer algo distinto. Alguien como yo, en una ocasión como ésta, aprovecharía para mentar a las doce macizorras del momento; y precisamente por eso en una ocasión así aprovecharía para hacer justo lo contrario, y publicar la lista de los 12 tíos más increíbles que hay.

Por supuesto, no son los 12 más increíbles, atractivos, sexis (sí, la RAE lo admite y el mundo se va a pique, eso es todo) y molones. Primero, porque la lista está confeccionada desde mi punto de vista, es decir: un varón cinéfilo heterosexual, y puede no ser un criterio muy global. Segundo, porque una lista de los 12 tipos más sexys en la que yo no esté, evidentemente, carece de credibilidad. Así que al lío:

Diciembre (12): Jeff Bridges

Diciembre es un mes frío, helador, como los pequeños ojitos de este actorazo que te penetran cual helados punzones. Pero también es un mes alegre, con vacaciones, comidas, navidades y cositas de esas: un mes tan agradable como su bonachona sonrisa. También es un mes para la nostalgia, donde miramos a los 11 meses precios con añoranza y una sonrisa en la cara. La misma sonrisa que se me queda pensando en peliculones como El Gran Lebowski, Starman o Nadine. Vale, no es especialmente guapo, pero no se puede negar que con su presencia impone, y mucho. El otro día fui a contratar una póliza y el hombre que me atendía tenía sus mismos ojos, su misma barba. Él no lo sabía, pero si me lo hubiera pedido habría asegurado hasta mis calzones contra un ataque de termitas. Y por si fuera poco, en Iron Man el hombre nos recuerda a Don Limpio. ¿Qué más se puede pedir?

Noviembre (11): Sean Penn

Otro madurito, como a mí me gustan. Tiene la ventaja de que si a su apellido le añades una ‘e’, te queda todo un icono de virilidad. Tampoco es especialmente guapo, pero su semblante serio, seguro de sí mismo inspira clase y grandeza. No me hará sentir como una mujer, pero sí como una dama. Te queremos, Penn(e).

Octubre (10): Adrian Paul

Vale que para ser mi sex symbol “namberguán” es un tío bastante desconocido, pero aquí, donde lo vemos, entre otras, protagonizó la serie de Los Inmortales durante los noventa. Un hombre que corta cabezas a otros inmortales para proteger el universo, que sale en una serie en la que la banda sonora es ni más ni menos que de Queen, y que a pesar de tener 400 años se conserva así de bien, se merece ser míster Octubre. Alguien se preguntará  por qué no pongo a Christopher Lambert en su lugar, el prota de las películas originales, que es más famosete y tal. Primero, porque Adrian está más bueno. Segundo, porque en las películas Lambert siempre se paseaba por ahí con las mismas deportivas cutres. Lambert: no ir a la moda tiene un pase. Pero copiar mi estilo, no tiene perdón.

Septiembre (9): James Caan

Otro que tiene más carisma que cara bonita, qué se le va a hacer. Si fuera mujer me gustarían los tipos serios, duros, curtidos pero con clase, como Caan (Santino Corleone) en El Padrino o en Rollerball (la original, no el cutre-remake).

Agosto (8): Colin Farrell

En su contra: que (en mi opinión) tiene una pinta de soso que no puede con ella. A su favor: que me puso de los nervios en Última Llamada, que salió en Corazón Salvaje con el todopoderoso Jeff Bridges (Míster Diciembre, recordemos), y que… ¿Realmente necesitamos motivos? Si está bueno, está bueno, leñe.

Julio (7): Seann William Scott

No tiene una cara perfecta, vale. Es más: tiene una sonrisa más asimétrica que mi escroto cuando sumerjo el testículo izquierdo en agua helada mientras le doy con un soplete al huevo derecho (no hagáis preguntas), pero tiene encanto. Mucho. Y es que ser Steve Stifler (o Steve Moister) en American Pie pesa mucho. Y porque aunque le hayamos visto comerse y degustar una caca de perro como si de una deliciosa trufa se tratara, nos sigue pareciendo atractivo, divertido y un salidillo… Pero con un gran corazón. Y un cuerpo de acero, claro.

Junio (6): Timothy Dalton

“Bond. James Bond.” Yo digo eso en un bar y no me como un colín, pero a este hombre le funciona. No es el más famoso, ni el que más pelis tiene, pero sí ha sido el más elegante, el más caballeroso, el más Bond, y en mi opinión el más infravalorado. ¿Acaso no tiene más clase, mejor porte y mejor hoyuelo en la barbilla que cualquiera de los otros Bond?

Mayo (5): Lee Van Cleef

Esa mirada es sobrecogedora. En serio. Siento que si este gran actor me mirara a los ojos como miraba a Rubio y a Tuco en El Bueno, el Feo y el Malo durante el duelo final, no podría vestir de blanco en mi boda. No tengo más que decir.

Abril (4): Tom Welling

Tom Welling pertenece a esa hornada de actores que interpretan a jovenzuelos de 17 años cuando en realidad tienen 27. Pero como su personaje es Clark Kent (Superman) en Smallville, se le perdona. Evidentemente, se espera que el único superviviente de Kripton esté un poco más desarrollado que el resto de enclenques de su edad. Han pasado nueve años, nueve temporadas. Y a medida que la serie se desvirtúa y comienza a pedir la eutanasia de las series en su larga agonía (la cancelación), Welling parece estar más y más bueno. O igual soy yo, que me han ido asaltando las hormonas de la adolescencia, la que lo ve más irresistible.

Marzo (3): Clint Eastwood

Sí, otro de “El Bueno el Feo y el Malo”… ¿O debería llamarse “El Buenorro, el Feo y el Malo”? Y éste entra en el Top 3. Claro que está mayor, eso no puedo negarlo, pero si las miradas de Lee Van Cleef o Jeff Bridges están que quitan el hipo, la de Clint es para mear y no echar gota. Dejaré una cosa bien clara: hay dos requisitos indispensables para ser un hombre. Uno es tener pene. El otro es haberse puesto alguna vez delante de un espejo y recitar estas dos frases de Eastwood:

“Sé lo que estás pensando: si disparé las seis balas o sólo cinco. La verdad es que con todo este ajetreo también yo he perdido la cuenta. Pero siendo éste un Magnum del 44, capaz de volarte los sesos de un tiro, ¿no crees que debieras pensar que eres afortunado?”

Y:

“Verás, el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado, y los que cavan. Tú cavas:”

He dicho.

Febrero (2): Brad Pitt

Mi madre cumple años en febrero. Por eso es un mes especial. Mamá, si lees esto (que sé que lo leerás, porque lo que tienes de buena madre lo tienes de cotilla) te lo dedico. Brad Pitt. Al principio de su carrera estaba bueno. En el Club de la Lucha me hizo sentirme incómodo por lo buenorro que estaba (no me importa reconocerlo). Y ahora que entra en la categoría de maduritos, sigue estando espléndido. Indiscutible, insuperable, y lo que grito cuando me enjabono mis partes en la ducha: “Sexy, sexy, sexy“.

Enero (1): Eddie

¿Alguien dudaba que el primer puesto sería para la mascota de Iron Maiden? Tal vez lo haya comentado antes en el blog, no lo sé. Son 200 entradas y no llevo la cuenta de todas las chorradas que escribo (gracias a Dios). Pero Eddie es siplemente perfecto: gran sonrisa, melena trepidante, mirada profunda y filosófica pero un poco amenazadora (sólo un poco), ni un ápice de grasa (todo fibra), mujeriego, agresivo, aventurero, viajero del tiempo… Y compartimos gustos musicales. Todos los de esta lista lo valen, pero si uno de ellos tuviera que hacerme mujer, lo siento: Eddie gana. Porque el mundo se divide en dos categorías: los que están muertos, y los que cavan. Y los otros once cavan.

Esa es mi lista. Sé que me he saltado a Hugh Jackman y a Johny Depp y que no me merezco vuestro respeto, pero es lo que hay. Suficiente tengo con esto. Planeaba hacer una lista de 10 y la he terminado ampliando a 12 con la excusa de los meses del año porque hay demasiados tíos atractivos en este planeta. Y no, no me siento menos macho. Así que ahora me iré a hacer cosas de hombre hetero, como jugar a los soldaditos o ver una peli de Schwarzenegger.

Hasta la próxima.

Consejos para hablar de sexo y no morir en el intento

Sunday, November 21st, 2010

Cuando patinas sobre aceite te resbalas, te caes y con suerte te das un golpe en la cabeza que te aclara las ideas. Si no tienes suerte, simplemente sufres las consecuencias. Eso le puede pasar a cualquiera, pero hay dos casos concretos que han estado en boca de todos últimamente.

Hablo de Dragó y Sostres: los dinosaurios de la información, todopoderosos del mundo de las opiniones, y en las últimas semanas, depredadores sexuales de primera.

Por eso, para románticos empedernidos como ellos, cuyas bellas y puras intenciones han sido malinterpretadas por un público demasiado crítico, escribo esta pequeña guía sobre lo que se puede decir en público y lo que no.

Regla número uno: dime de qué presumes, y te diré de qué careces. Si Sánchez Dragó dice que se tira a jovencitas de 13 años, seguramente significa que sueña con tirarse a mujeres de 31. No falla. Si Sostres dice lo mismo, sacad conclusiones. A la hora de la verdad, el que más calla es siempre el que más moja, y esto no falla. Si no lo creéis, mirad a los curas. A propósito: esta regla, por supuesto, no se ajusta a mi caso. Yo SIEMPRE hago el amor. Todos los días. Dos o tres veces.

Regla número dos: la gente tiene hijas. No es ninguna regla como tal, pero lo cierto es que cuando dices que te gustan las chicas jóvenes, de unos 17 años y de primer rasurado; la gente que tiene hijos se escandaliza pensando que eres un ser sin corazón. Menudos paranoicos…

Regla número tres: hablar de lo mucho que le das al tema no te hace interesante. Contar tus desgracias, sí. Por eso Enrique San Francisco tiene gracia y Dragó, no. Por eso en mi blog sólo cuento cosas vergonzosas que nunca confesaría en la vida real. Miento, sí las confesaría, pero no con orgullo. Miento, sí con orgullo.

Fenómenos alucinantes como la vez que probé lo de Mercedes Milá, sí, lo de mear en la ducha, con una mujer dentro. Nada da más ganas de suicidarse que ser dejado en la ducha. O como cuando haciendo la danza horizontal con una compañera le pregunté si ella era virgen y respondió que no, que eso rojo era ketchup.

Un consejo al lector: si alguna vez te encuentras en esa situación, plantéate si merece la pena mostrar repulsión cuando te enteras de la asquerosidad, ya que si ofendes a la chica vomitando, es posible que pierdas una oportunidad única en la vida. Sí, esa oportunidad es sexo.

Y por encima de todo, regla número cuatro para caer bien cuando hablas de sexo: no lo hagas en Telemadrid.