Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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Selectividad desde el televisor

Saturday, June 12th, 2010

El jueves terminé selectividad. Me he pasado toda la vida preparando este momento. Sufriendo, estudiando y comiendo palomitas sin dormir para poder decir, ahora sí, eso de ‘No era para tanto’.

Es increíble el momento de entrar al examen. Por primera (y espero que última) vez, yo era uno de esos que salen todos los años en la tele. Ya sabéis: en el telediario hablan de que en Madrid han empezado las pruebas de selectividad, y hablan frente a las cámaras con algunos de esos chavales. O eso es lo que nos hacen creer: estoy convencido de que allá por el año 2000 fueron a las puertas de la Complu a grabar a los chavales, y desde entonces repiten las entrevistas una y otra vez con la esperanza de que nadie se dé cuenta.

La estampa es algo así: mientras la periodista comenta un poco la situación se exhiben dos tipos de escena: una en la que aparecen un grupito de chavales en el césped, y otra en la que se puede ver a alguien llorando, o paseando de un lado a otro con los apuntes, o sufriendo una taquicardia de tanto café.

Y a continuación filman a un chico. El más yonki de toda Ciudad Universitaria, por lo visto a juzgar por sus sabias palabras:

  • Entrevistadora: -‘Y… ¿De momento cómo llevas Selectividad?’
  • Yonki: -‘Pues de puta madre, tronca: voy de chuletas hasta el culo.’
  • Breve inciso en el que los yonki-colegas, formando un corro tras Capitán Yonki, se ríen a carcajadas aprovechando su momento de gloria.
  • Entrevistadora: -‘No será para tanto, hombre.’
  • Yonki: -’Que sí, que sí, que voy de chuletas hasta el culo pero de verdad, ¿eh? *’lateral’*: me las he metido en el ano y las pienso sacar durante el examen.’

*Nota: por ‘lateral’ el amigo quería decir ‘literal’. Una pena.

Lo del pequeño alevín entrevistado lo entiendo. A veces articular palabras y quedar bien es complicado, a mí me pasa. Y a ambos nos salió el examen ‘como el culo’, pero con matices distintos. Lo que no tiene perdón es lo que ocurre un par de semanas más tarde, cuando hablan con el chaval que ha sacado la mejor nota de España.

Una pena, porque el chaval siempre ha sacado un 9,98. Digo que es una pena, porque este año en algunos casos la nota puede llegar a 14, así que las televisiones tendrán que desempolvar los equipos de grabación en lugar de reponer el mismo material año tras año.

Porque ya me la conozco. El chaval ha sacado diez en todo. ¿En todo? NOOOOOOO. Claro que no: si hubiera sacado un diez en todo la nota media habría sido un diez, así que por fuerza ha tenido que sacar un 9,5 en un examen: Inglés. Complicados cálculos matemáticos aparte, la señorita que entrevista, muy amable como siempre, felicita al alumno, no sin al final soltar la gracia: el ‘Pero te ha fallado el examen de inglés, ¿eh?’. Hay dos guasas estúpidas que, a pesar de ser estúpidas, están condenadas a repetirse hasta el fin de los días. Una es la de despedirse de la gente el 31 de diciembre diciendo ‘Hasta el año que viene.’ La otra: la del examen de inglés. Y ese o esa periodista (o para nuestra ministra: ‘periodisto’), como periodista (o periodisto) que es, debería saber que las palabras a veces duelen.

Me imagino cómo debe sentirse el chaval. Digo que me lo imagino, porque nunca llegaré a experimentarlo: mientras el cerebrito empollaba sin parar para llegar hasta ahí yo perdía el tiempo escribiendo, como ahora, para labrarme un brillante futuro como blogger sin dinero.

Veamos, reportero: tú échale un vistazo al chaval. ¿Ves algún rastro de melanina? ¿No? Tal vez sea porque es la primera vez que sale de su casa en dos años. Sacar un 9,98 en Selectividad exige sacrificios. La vida social, sexual y de ocio queda suprimida, y las funciones fisiológicas entran en mínimos. El pobre crío al salir de su casa el lunes 7 de juniopara dirigirse a la Autónoma, miró al cielo y se sorprendió al ver que era azul.

Todo para que llegue el reportero graciosete de turno a soltarle la coña de que ha sacado poca nota en inglés. Ahí se nota la compostura de alguien con clase, como el valiente estudiante. Por dentro está devastado, indignado, el corazón le late con fuerza, las venas del cuello se le hinchan y tiene ganas de quemar vivos a la reportera y al cámara y rociar de gasolina todos y cada uno de los estudios de Antena 3. Aunque el equipo sea de Cuatro, no le culpo por querer quemar los estudios de Antena 3. En lugar de ponerse como una hiena, en lugar de saltar a la yugular del cámara, en lugar de preguntarle al del micro qué nota había sacado él, se limita a agachar la cabeza, sonreír humildemente y decir:

‘Sí, bueno.’

¡Olé tus gónadas, campeón!

LOST, Cocacola y otro spoiler

Tuesday, May 25th, 2010

Ayer ya mencioné la gran campaña publicitaria que se podría haber montado con la escenita de la botella. Por eso he decidido dar un paso más para demostrar cómo, con unos simples retoques de guión, podríamos haber cambiado totalmente el sentido de la serie.

Sí, el vídeo es mío, y sí, es cutre. Para empezar porque utilicé como base un vídeo que ya tenía subtítulos, pero es lo único que encontré. Si no os gusta, bailáis y me mandáis el vídeo.

Segundo, puede que no esté perfectamente sincronizado. Me da igual: sigue estando mejor que la chapuza de Cuatro, y es todo lo que mi tiempo libre daba de sí.

Espero que os guste, pero antes sólo una aclaración: de hecho, prefiero Pepsi.

Del final de LOST (y un pequeño spoiler)

Tuesday, May 25th, 2010

Decepción. Todo se traduce en decepción. No por la cantidad de misterios que quedaron sin ser resueltos, sino porque tras seis malditos años no hemos visto ningún desnudo de Evangeline Lilly. ¿Pero qué es esto?

Y otra decepción: mi personaje favorito es Ben. Porque sí. Sus ojos brillan en la oscuridad, fue en las primeras temporadas de la serie la encarnación de todos los misterios de la isla y destaca por su inteligencia y su capacidad de manipular al personal. Hicieras lo que hicieras, parecía que no podías evitar hacer exactamente lo que Ben quería. Por eso lo amaba.

Y en esta sexta temporada, todo su protagonismo ha sido este:

Sí. Ben enseñando una p**a botella de plástico. Una m**dita botella sucia y vacía. Ridículo absoluto.

Y como futurible publicista, no he dejado pasar un pequeño detalle: la pedazo campaña que habría podido hacerse con la escena de la botellita. Imaginemos que, por un momento, la botella no fuera de la ficticia compañía ‘Oceanic’, sino de CocaCola. Adiós quedaron todos esos eslóganes que marcaron época: ‘La chispa de la vida’, ‘Siempre CocaCola’… Ahora sería lo que bebe Hurley en el último episodio de LOST. Una campaña pateatraseros en toda regla.

Pones a uno de esos personajes de supuesta inmortalidad como Richard Alpert, el Humo Negro o al mismo Jacob y tienes en CocaCola un digno sucesor de la Power Balance.

Y no os preocupéis. Porque estoy preparando para mañana otro post sobre este mismo tema: pero con un pequeño vídeo.