Tuenti: lo malo de viajar
Thursday, April 8th, 2010Adoro viajar. Encontrar nuevas tazas en las que depositar es apasionante. Cierto que no es lo primero en lo que uno piensa, pero… ¡Leñe! ¿Nunca te ha sorprendido sentarte en un evacuatorio cinco centímetros más bajo de lo normal?
Por no hablar de lo de ver monumentos, claro. Y no sólo monumentos en la discoteca, quiero decir… Monumentos de piedra y eso.
Pero cada vez que uno vuelve de un viaje grupal (o de vacaciones de verano) se encuentra con el mismo tópico de siempre: el tuenti, el messenger y la madre que los trajo a todos: internet. Porque ver fotos de tu viaje es bonito. De hecho, para mí hacer fotos durante el viaje es tan importante como el viaje mismo. De otra manera, <bladerunner> todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia </bladerunner>. Y salir mal en una foto es admisible. En la tuentisociedad quien nunca ha visto su peor ángulo retratado vilmente en alguna que otra foto a la vista del gran público simplemente carece de vida social.
Pero lo que resulta cansino, pero cansino de verdad, es que todo el mundo ponga en su estado comentarios de la misma índole:
ITaLiiaAaAAAaa!!! 10 Inolvidable, nenesSSSSS
Me siento importante. Cuando me mandas un sms racaneas dos malditos caracteres poniendo ‘k’ en lugar de ‘que’ porque es más práctico. En cambio cuando estás en tuenti no te importa en absoluto teclear ‘Shift-i-shift-t-a-shift-l-i-i-a-shift-a-a-shift-a-shift-a-shift-a-a-a’. Por no hablar del tremendo esfuerzo mental que supone elegir qué letras de la sucesión serán mayúsculas o minúsculas, ya que tiene que quedar aleatorio pero no puede parecer demasiado forzado… No te rías: sí, eso es un adolescente elegido al azar, pero el día de mañana ese adolescente puede ser el que tenga que hacerte un bypass coronario. Será una suerte que no la palmes porque el doctor haya tenido que interrumpir tu intervención para actualizar los últimos detalles de su relación extramatrimonial en twitter.
¿Y lo que se dice respecto al viaje? Lo de “ITaLiiaAaAAAaa” lo entendemos, pero cosas como:
Inolvidable
¿De verdad? ¿Inolvidable? Vale que estuvo guay, pero hombre… Inolvidable… Molaría tener una de esas experiencias inolvidables para cuando llegue el Alzheimer. Que vale, que no reconoceré ni a mi mejor amigo, ni a mis hijos, ni a mi hipotética parienta, pero podéis tener la certeza de que esa semanita en Italia quedará grabada a fuego, oye. Como tatuada en mi retina, te digo.
¿Mi nombre? Pues fíjate: ahora mismo no me acuerdo, pero sí te puedo decir el de todos los compañeros que me acompañaron de viaje hace setenta años.
Irrepetible
Bueno, eso lo admito. El viaje fue irrepetible. Puedes volver allí y hacer el mismo recorrido, que no será igual porque difícilmente reunirás a los que te acompañaron. Incluso si los reunieras, habrían cambiado. Es lo bonito de la gente: que cambia. Pero tu abusivo uso de las mayúsculas me ha puesto de mala leche y me ha vuelto quisquilloso. Porque puestos a reflexionar, toda experiencia en esta vida es irrepetible, sea más o menos memorable.
Perfecto
Eso sí que no. Ni de guasa, vamos. Si ni mi complejo de superioridad me hace creer que yo soy perfecto, por el simple hecho de que nada es perfecto; no cuentes con que te pase una tan gorda como esa. Porque habrá sido chachi, divertido o megaguay, pero perfecto no ha sido. En un viaje perfecto yo habría podido llevar una cámara réflex. Habría tenido tiempo ilimitado para repasar las lecciones de historia (que falta me hace) aprendiéndomelas sin siquiera leérmelas. El día habría tenido mínimo un par de horas más para suplir la carencia de sueño. No nos habría llevado un autobús-tortuga, sino que al menos yo habría ido plácidamente en mi Ferrari Testarossa, las inglesas del primer hotel habrían sido mínimamente atractivas; y las timbas de poker en la ilegalidad habrían sido con dinero real (porque me habría hecho de oro).
Y ni siquiera eso es perfecto. Pero he de reconocer que el grado de inolvidabilidad habría sido considerable, por qué no. De hecho, cualquier cosa peor no se merece más que un ‘Italia ha estado bien’ en mi tuenti.
Pero claro, eso no vende. Es mucho más atractivo de cara a la élite tuentiera parecer que cuando escribes vas hasta las cejas de LSD y tienes a una rubia de 15 años debajo del escritorio (que no escrotorio… Bueno, también).
Así que… HaAAAasHta lLa ViIStaaaA, LeeCToREeeEeSSsss!!!




