Blog de Yosterkote

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El blog para la gente peculiar

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La nota

Monday, June 21st, 2010

Me acosté relativamente temprano con al intención de madrugar y ver lo antes posible mi nota en selectividad a través de la página de la UCM. No conseguí dormir hasta un par de horas más tarde.

Por eso, esta mañana suena el despertador. Ojeroso y anestesiado me dirijo al ordenador, enchufo la página, introduzco mis datos, y pulso Enter para proceder a ver la nota.

La nota: esa nota por la que llevo dos años luchando. Traicionando a mi devoción por los videojuegos, depositando todas mis esperanzas en una maldita cifra con decimales que puede permitirme seguir mi camino o condenarme a una larga vida de estudios que no me interesan.

Meses esperando ese momento, para que al pulsar Enter salga en mi pantalla:

Exacto. El CAPTCHA. El maldito código CAPTCHA, como siempre arruinando mis momentos felices. Ese maldito código que me piden para asegurarse de que no soy una máquina. Lo diré por última vez:

No, a pesar de mis bíceps no soy Terminator, dejadlo ya.

Y sí: por lo demás, las notas bien, gracias.

Abrefácil

Sunday, June 20th, 2010

Los que me leen saben (o pueden intuir) que odio el mundo. Lo odio fundamentalmente porque está lleno de mentiras: mentiras como que los profesores tienen alma, los ‘te quiero’ o Lost.

Pero de todas las mentiras más gordas, la peor, la que sin duda hace que me hierva la sangre, es la de los llamados ‘abrefácil’.

Por supuesto, no digo nada nuevo, ya que todo el mundo sabe que si pone ‘abrefácil’ será imposible de abrir. Como la leche: puedo admitir que cada persona tiene unas cualidades especiales, y que abrir tetra briks no es mi fuerte, pero lo del abrefácil de la leche es un timo como una catedral. ¿Conocéis un país llamado los EE.UU.? Uno de los países más ricos a la par que paranoicos del planeta. Imaginaos cómo tiene que ser la cámara en la que guardan el oro. Pues bien: antes abro yo esa cámara a golpe de horquilla que un maldito tetra brik con mis propias manos.

Y aún así la palabra ‘abrefácil’ te motiva lo suficiente como para que quieras seguir intentando abrirlo. Sabes que es imposible, haces fuerza, sudas, te dejas los dedos y los dientes, y cuando estás a punto de desistir, lees la palabra y piensas:

-¡Vamos, coño, que pone ‘abrefácil’!

Ante este hecho, me veo obligado a postular varias posibles explicaciones a dicho fenómeno:

1- El fabricante de tetra briks nos toma por tontos. Pero por tontos, tontos, tontos.

2-El fabricante es Hulk. Para Hulk, evidentemente, todo es abrefácil.

3-El fabricante no ha abierto un cartón de leche, o de tomate frito, o de nada, en su vida.

En cualquier caso, ya sea por maldad o por desconocimiento, el fabricante, digamos, que no conecta con nosotros. Y es triste, pero es un hecho. Por su culpa la sociedad ahora repudia los ‘abrefáciles’. No era igual hace unos 2000 años.

Recordemos a un tipo: el greñas. Vestía una toga, dicen, y sandalias de El Rastro. Rollo hippie, y según cuentan perdió su mechero en un lugar lejano e inaccesible. Por eso se dice’ está donde Cristo perdió el mechero’, porque es un lugar lejano e inaccesible. Como ya habéis podido leer, hablo de Cristo, Jesucristo, Jesús, Superestar para la teacher, y Chechu para los colegas.

No viene a cuento, pero lo digo: si Jesucristo hubiera vivido en nuestra época, escucharía Iron Maiden.

Sigo: Jesucristo era hijo de María. La virgen. La Virgen María, digo. Y tenía que ser una faena para el pobre José. Mantener una relación seria durante un largo periodo de tiempo sin echar una cana al aire tiene mérito, así que desde aquí un aplauso para el tío.

Además, cuando tu chica te dice que quiere tener un hijo, uno normalmente piensa que ha llegado su momento. Pero va María y dice que no, que José no va a catarla, que se va a hacer inseminar divinamente por un ángel para seguir siendo virgen. Eso acarrearía para José, nuestro amigo, una más que probable depresión. Entendedlo: si mi mujer me dice que quiere tener un hijo pero bajo ningún concepto hacerme el amor, sinceramente, me entraría complejo.

Pero lo que tiene mérito de verdad no es eso, es el hecho de que José nunca le pidió a La Virgen María que se cambiara el nombre. Porque seamos sinceros: ‘La Virgen’ es un nombre de pila bastante malo. José se iría a jugar a los billares con La Virgen, para presentársela a sus amigos:

-¿Qué pasa, chavales? Esta es mi chica: ‘La Virgen’.

Momento de despolle generalizado por parte de los colegas de billar de José.

Momento para la reflexión: si José aguantó la virginidad con ese desparpajo, ese saber estar, esas buenas maneras y esa sangre fría; es porque contaba con una motivación superior que le empujaba, le daba fuerzas para continuar. No, no era amor: eran ganas de echar un kiki. ¿Por qué pensaría que podría echar un kiki, aunque María era, como ahora sabemos, altamente inaccesible?

Tengo la respuesta. Como dije antes, el verdadero significado de la palabra se descifró únicamente en los últimos tiempos. Pero hasta entonces millones de personas sufrieron tremendas decepciones por su culpa.

La cuestión es que muy probablemente La Virgen María llevaba un tatuaje.

En ese tatuaje se podía leer ‘Abrefácil’.

Selectividad desde el televisor

Saturday, June 12th, 2010

El jueves terminé selectividad. Me he pasado toda la vida preparando este momento. Sufriendo, estudiando y comiendo palomitas sin dormir para poder decir, ahora sí, eso de ‘No era para tanto’.

Es increíble el momento de entrar al examen. Por primera (y espero que última) vez, yo era uno de esos que salen todos los años en la tele. Ya sabéis: en el telediario hablan de que en Madrid han empezado las pruebas de selectividad, y hablan frente a las cámaras con algunos de esos chavales. O eso es lo que nos hacen creer: estoy convencido de que allá por el año 2000 fueron a las puertas de la Complu a grabar a los chavales, y desde entonces repiten las entrevistas una y otra vez con la esperanza de que nadie se dé cuenta.

La estampa es algo así: mientras la periodista comenta un poco la situación se exhiben dos tipos de escena: una en la que aparecen un grupito de chavales en el césped, y otra en la que se puede ver a alguien llorando, o paseando de un lado a otro con los apuntes, o sufriendo una taquicardia de tanto café.

Y a continuación filman a un chico. El más yonki de toda Ciudad Universitaria, por lo visto a juzgar por sus sabias palabras:

  • Entrevistadora: -‘Y… ¿De momento cómo llevas Selectividad?’
  • Yonki: -‘Pues de puta madre, tronca: voy de chuletas hasta el culo.’
  • Breve inciso en el que los yonki-colegas, formando un corro tras Capitán Yonki, se ríen a carcajadas aprovechando su momento de gloria.
  • Entrevistadora: -‘No será para tanto, hombre.’
  • Yonki: -’Que sí, que sí, que voy de chuletas hasta el culo pero de verdad, ¿eh? *’lateral’*: me las he metido en el ano y las pienso sacar durante el examen.’

*Nota: por ‘lateral’ el amigo quería decir ‘literal’. Una pena.

Lo del pequeño alevín entrevistado lo entiendo. A veces articular palabras y quedar bien es complicado, a mí me pasa. Y a ambos nos salió el examen ‘como el culo’, pero con matices distintos. Lo que no tiene perdón es lo que ocurre un par de semanas más tarde, cuando hablan con el chaval que ha sacado la mejor nota de España.

Una pena, porque el chaval siempre ha sacado un 9,98. Digo que es una pena, porque este año en algunos casos la nota puede llegar a 14, así que las televisiones tendrán que desempolvar los equipos de grabación en lugar de reponer el mismo material año tras año.

Porque ya me la conozco. El chaval ha sacado diez en todo. ¿En todo? NOOOOOOO. Claro que no: si hubiera sacado un diez en todo la nota media habría sido un diez, así que por fuerza ha tenido que sacar un 9,5 en un examen: Inglés. Complicados cálculos matemáticos aparte, la señorita que entrevista, muy amable como siempre, felicita al alumno, no sin al final soltar la gracia: el ‘Pero te ha fallado el examen de inglés, ¿eh?’. Hay dos guasas estúpidas que, a pesar de ser estúpidas, están condenadas a repetirse hasta el fin de los días. Una es la de despedirse de la gente el 31 de diciembre diciendo ‘Hasta el año que viene.’ La otra: la del examen de inglés. Y ese o esa periodista (o para nuestra ministra: ‘periodisto’), como periodista (o periodisto) que es, debería saber que las palabras a veces duelen.

Me imagino cómo debe sentirse el chaval. Digo que me lo imagino, porque nunca llegaré a experimentarlo: mientras el cerebrito empollaba sin parar para llegar hasta ahí yo perdía el tiempo escribiendo, como ahora, para labrarme un brillante futuro como blogger sin dinero.

Veamos, reportero: tú échale un vistazo al chaval. ¿Ves algún rastro de melanina? ¿No? Tal vez sea porque es la primera vez que sale de su casa en dos años. Sacar un 9,98 en Selectividad exige sacrificios. La vida social, sexual y de ocio queda suprimida, y las funciones fisiológicas entran en mínimos. El pobre crío al salir de su casa el lunes 7 de juniopara dirigirse a la Autónoma, miró al cielo y se sorprendió al ver que era azul.

Todo para que llegue el reportero graciosete de turno a soltarle la coña de que ha sacado poca nota en inglés. Ahí se nota la compostura de alguien con clase, como el valiente estudiante. Por dentro está devastado, indignado, el corazón le late con fuerza, las venas del cuello se le hinchan y tiene ganas de quemar vivos a la reportera y al cámara y rociar de gasolina todos y cada uno de los estudios de Antena 3. Aunque el equipo sea de Cuatro, no le culpo por querer quemar los estudios de Antena 3. En lugar de ponerse como una hiena, en lugar de saltar a la yugular del cámara, en lugar de preguntarle al del micro qué nota había sacado él, se limita a agachar la cabeza, sonreír humildemente y decir:

‘Sí, bueno.’

¡Olé tus gónadas, campeón!